DE MÉDIUMS Y OTRAS APARICIONES

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Esto del mundo de las médiums, videntes, brujas o adivinadoras da más juego que el que, en buena ley, le corresponde. Además el de médium, es oficio donde la mujer es mucho más visible que el hombre, como no ocurre en otros oficios. Ayer, por no ir más lejos, en el televisor don Sobera, entre movimiento y movimiento de ceja, trajo al plató a una meiga -ella, más dada al latinajo, se autoproclamó médium- que le relataba a un caballero lo que le transmitía su esposa fallecida desde allende river side. Y lo hacía adivinando su nombre: ¿A que se llamaba María? El caballero no daba crédito con la adivinación. ¿Cuántas de las vivas y las muertas no se llamaron María en algún momento dado de la Historia? ¿A que tenía el pelo rizado, al menos a la altura de la media melena? El caballero, ahí, hasta se acojonó, oiga. Es cierto, decía mientras abría mucho la boca. ¿Pero cómo es posible que le hable a usted un muerto, decía, si una de las condiciones lógicas de la muerte es que los muertos (él dijo occisos) no hablan? ¡Ah, amigo…! Ahí está el quid de esta cuestión siempre espinosa. Me dice su esposa -después del óbito debería ser exposa- que no debe usted casarse hasta pasar cinco años. ¿Por qué? No sé… igual es que tenía un dinero a plazo o una apuesta con otro muerto. Vaya usted a saber.
Hay médiums y hasta brujas que citan por derecho a un coracero francés que quedó en desabillé ante el ataque feroz de un mostoleño armado de faca albaceteña y garrote de siete nudos que deambula por el Campo del Moro penando su muerte. La médium dice que el francés se le aparece y le preguntó qué ha sido de Josefina, la bella esposa de Napoleón, si ya va mejor del vientre y cosas por el estilo.
¿Es que sabe usted francés mi querida médium?
No señor
Y el coracero sabe castellano
No señor
¿Entonces cómo es que interpreta lo que quiere decir?
En el mundo de los espíritus estos siempre se hacen acompañar de un traductor simultáneo, un ángel o un arcángel, según sea el nivel del difunto o un querubín que son los ángeles de quienes no tienen posibles, que va traduciendo las preguntas que, nosotras, las médiums profesionales o las peritas técnicas en el más allá, que es como se llama a las que no tienen título o se lo han sacado en la Rey Juan Carlos, hacemos.
¡Ah!
La Virgen, Nuestra Señora, por poner un ejemplo, cuando se le apareció a Bernardette Soubirous, en Lourdes, pese a ser aragonesa, como bien sabe todo el mundo que Ella eligió, en lugar de reclamar la ciudadanía francesa, le habló en un gascón que ya quisiera Raimbaut de Vaqueiras, el gran trovador del mundo occitano.
Para que usted se entere, don Asdrúbal, además Nuestra Señor que además de Virgen, es una mujer muy educada, le habló de usted: ¿Me haría usted el favor de venir aquí durante quince días?, que en gascón se dice: ¿Boulet aoue era gracia de bié aci penden quinze dias?
¡Pero qué me dice…!
Lo que usted oye.
¡Qué bárbaro!
¿Y a Lucía dos Santos, la niña portuguesa la habló también en gascón?
No, hombre. A ella la habló en portugués. El portugués, a la Virgen, no se le daba tan bien, porque la Virgen es más de idiomas mediterráneos. La Virgen envió, primero, a un ángel, el Ángel de Portugal, según los tres niños, que les enseñó a rezar en el idioma de la Virgen.
De ahí, claro, lo del traductor del coracero.
¡Vaya, como lo ha cogido usted a la primera!
No, si yo, cuando me pongo…
Ya veo, ya.

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