LA COMIDA DEL DÍA DE REYES

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No hay mejor menú para un día de Reyes que los macarrones con tomate. ¿Conoce usted a algún niño a quien no le gusten los macarrones con tomate, claro que no. Lo que no se puede poner, una mañana de Reyes es filetes de corazón de vaca empanados. ¿Conoce usted a algún niño al que le guste el corazón de vaca empanado, con su ajo y su perejil como si fuera un rebozado provenzal?, pues no, la verdad es que no conozco a ninguno. De segundo plato, lo que hay que poner un día de Reyes es albóndigas. Pero no albóndigas redondas, con su salsa de tomate y su refrito de pimientos y cebolla, sino unas albóndigas planas, como las que hace la jubilada. Unas pequeñas hamburguesas que no son sino albóndigas aplastadas. ¡Eso sí que les gusta a los niños! De segundo, lo que no se puede poner un día de Reyes son callos a la madrileña o caracoles picantes y con sus tacos de jamón. ¿Conoce usted a algún niño que les gusten los callos a la madrileña o los caracoles picantes, como lo que se guisan en el Rastro? Pues no, la verdad es que no conozco a ninguno. Esto de la alimentación en día feriado no es tan complicado como parece. Es verdad que, en algunas casas, se complica la vida la patrona poniendo de comer. Si por mi fuera yo pondría, en días feriados, platos de legumbre. Platos de toda la vida: cocido madrileño, alubias rojas con su morcilla y su chorizo y panceta. Lentejas estofadas, con patata y zanahoria, con su refrito de pimentón echado al final, antes de servir. Incluso, porqué no, una buena paella. Una paella de pollo claro, con todo pelado, un arroz del señoret, o ciego, que también se le dice, para que nos niños no se quejen de las cáscaras de las chirlas o de los pelos de las gambas. Es que la paella, ¿verdad usted que sí?, es trabajosa y cara. Bueno, pero un día es un día. Eso también es cierto. ¿Y le dejaron a usted muchos regalos? Pues no, ni muchos ni pocos. A mi no me han dejado ni el bigote de una gamba. Se conoce que me he portado mal a lo largo del año. Tampoco es eso, usted es una buena persona. Una mujer como las de antes, como las de toda la vida: honrada, limpia y que no critica a las vecinas. ¿Usted cree que existe alguna así? Bueno, igual sí; vaya usted a saber. Pero antes, cuando se ponían copitas de anís y yemas de coco para los Reyes estos se mostraban más generosos. Ahora los niños ponen verduras para los camellos y leche de soja para los Reyes. ¿Qué Rey va a dejar en una casa que le dejan leche de soja un regalo? Hombre Reyes, lo que viene siendo Reyes, igual no; pero reinas… La consorte del Rey de España seguro que sí dejaba regalos si le dejan leche de soja. Porque es que la consorte del Rey de España guarda una alimentación sana y como Dios Nuestro Señor manda. Así están de guapas y lucidas sus hijas. No hay más que verlas, y lo espigado que tiene al marido. Lo que ya no está tan claro es que la leche de soja sea bueno para la parte de debajo de las personas físicas. Su suegro, por ejemplo, jamás tomó leche de soja y el cetro le funciona, según dicen, a las mil maravillas. Eso es lo que dicen por ahí, en las tertulias del televisor. Yo, como no las veo, porque yo, mire usted, sólo veo los documentales de La 2, con sus cochinillas miradas al microscopio y la lucha de las leonas y las tigresas para cuidar de la manada. A los niños no hay que ponerles la televisión mientras se come. En la televisión todo son malas noticias. Es mejor dejarlos solos, que jueguen con las cajas de los juguetes. ¿Usted se ha fijado en que a los niños les gustan más las cajas que el juguete que llevan dentro? Pues sí así es, pero nosotros, en lugar de regalarles varias cajas seguimos insistiendo en regalarles juguetes. Eso es falta de vista de las empresas. Si vendieran cajas de juguetes diciendo a los papás que sus hijos desarrollaban más el intelecto, sus habilidades y el hábito de compartir les regalarían cajas en lugar de juguetes. ¿Y si además, añadieran, que con ello el niño se convertiría en un reciclador prematuro de cartón y papel? Bueno, entonces sí que lo petaban. Es que no puedo entenderlo, con lo fácil que es darles la chapa para que jueguen pretendemos que se beban el cocacola aún a sabiendas de que es malo para su salud. Lo que deberían hacer es darles leche de soja en lugar de cocacolas. Ahí tiene usted a la reina de España. ¿No le parece a usted que está oliendo a quemado en su concina… ¡Huy, la cebolla, que la tenía pochando al mínimo! Es que, desde luego, no hay un segundo de descanso para el ama de casa. Ya ve usted, vecina, los niños desembalando juguetes, el padre venga de cortar jamón, que me lo va a dejar en cueros como no pare y la madre. ¡Ay la madre…! Se pasa el día enviando mensajitos con el teléfono móvil. No sé que habrá visto mi hijo en esta mujer. Y eso, todo ahí que decirlo que lleva a la niños como pinceles. Bueno, doña Altagracia, que usted no se dará cuenta, pero de la sartén ya no sale humo. Ahora salen llamas…

 

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2 Respuestas a “LA COMIDA DEL DÍA DE REYES

  1. La Aguela

    A la cebolla “Don”, a la cebolla que luego pasa lo que pasa.
    ¿Bueno eh?

  2. Pedro Requena Ruiz

    Algunos de reyes no tenían ni cajas.