EL DANÉS ASLOG ANDERSEN, EREMITA

gimnasia

Junto al río Tajuña, en el término de Perales, vive un danés al aire libre. Algunos dicen que si es masón; otros que no, que masón no es, que lo que es es un eremita que se alimenta de hierbas y frutos de la zarzamora y que se pasa el día haciendo gimnasia sueca. Los más dicen que está loco, que es aseveración muy socorrida cuando no se sabe nada del asunto. El danés se llama  Aslog Andersen y pinta cantos del río y hace flautas con las cañas secas y collares con los juncos. Luego, cuando el mercado medieval, lo vende en la plaza. Al Aslog Andersen le preocupa mucho su alimentación.

En el purgatorio está prohibido meter alimentos, dice. Según san Mateo hay un cartel a la entrada que dice: prohibido meter alimentos y cantar, aunque sea bien.

Hombre Aslog, y eso ¿cómo lo sabe usted?

Eso lo dice la Biblia, don Dimas. Ya sé que usted no es muy de leer la Biblia pero de hacerlo vería usted cómo disfrutaba con ella.

Ya lo intenté, no crea. Pero me costaba mucho aprender los personajes. Más de la mitad de la Biblia se va en explicar las familias y los personajes.

Sí, dijo el Aslog. Eso es cierto.

Y el purgatorio, Aslog, ¿hacia dónde queda?

Pues está entre Tielmes y Carabaña. Después de un canchal que hay junto a la vía del tren.

¡Anda!, pero si está aquí mismo.

¿Y el limbo?

El limbo queda más lejos, pasando Ambite, y ya metidos en Guadalajara.

El Aslog Andersen tiene amores con la Ermitas, una gitana de Villaconejos que fue iza en el Cerro de la Plata, de Madrid. A la Ermitas, por aquellos tiempos, la decían Reintegro porque devolvía el dinero a los hombres si ella quedaba satisfecha. Al parecer, y como en la lotería, tres de cada diez recibían el reintegro.

Hay gentes que, de puro buena, merecerían entrar en el santoral, ¿verdad, don Matías?

Ya lo creo.

¿Y el infierno, Aslog. Dónde queda el infierno?

En Parla. Nada más pasar el desguace de coches.

Claro, claro.

A la señorita Jovita Hernangómez Conejo le pareció que el título de Miss Simpatía no era suficiente y que ella, que era la más mona, merecía el de Miss Piscina. La señorita Jovita Hernangómez Conejo dio a entender que la señorita Aurelita Torres de la Alameda tenía algo más que amistad con don Senén Grijota, el presidente del casino y así lo expuso públicamente en el momento de entregarla la banda. Don Senén, visiblemente nervioso se dirigió a la señorita Aurelita y le dijo, dice:

¿Verdad que no es cierto, churri?

No, amor, le dijo la Aurelita, que sí que estaba como un tiro, pero que era algo monguis.

Y aquello fue el acabose. Los mozos –siempre empiezan las guerras civiles los mozos tras un calentón- se abalanzaron contra el jurado y echaron a la piscina al don Senén quien, pese a ser presidente de honor del club náutico de Perales de Tajuña, no sabía nadar.

¡Que se ahoga!, gritaban unos

¡Que nos cierra el juez la piscina si se ahoga!, decían otros.

¡El móvil!, gritaba la señorita Aurelita, la Miss, que lleva mi móvil en su bolsillo.

¡Dejadle y que se joda!, gritaba Miss Simpatía, aún dolida por el tongo.

Será el tanga, dice don Dimas que le aprieta.

No, el tongo, don Dimas, le aclara don Matías. Que es que estaban conchabados.

¡Pero qué me dice…! Y luego dicen de Jordi Pujol.

Al final el Restituto Virumbrales, que sacó el carné de socorrista en la Cruz Roja de Arganda, se hizo con un bichero y logró sacar al don Senén de la piscina sin más daño que un empanzamiento de agua.

La señorita Aurelita Torres de la Alameda quería hacerle el boca a boca lo que, añadido al escándalo de la denuncia de Miss Simpatía, no contribuyó, precisamente, a apaciguar los ánimos.

El Aslog Andersen, el danés, ajeno a todo lo que estaba pasando en la piscina siguió con la rebusca de cantos gordos, cantos rodados y modelados con el agua. Algunos, los pintaba como si fuera un perrillo, otros como un pez panzudo y de vivos colores y otros, ¿por qué no? como si fueran la Ermitas, la Reintegro, practicando sus artes amatorias.

¿Y el cielo, Aslog? ¿Dónde está el cielo?

¿Y tú me lo preguntas, Miss Simpatía? El cielo eres tú.

A Miss Simpatía se le cayeron los palos del sombrajo y, enamorada, le dijo que sí, que olé tu cuerpo serrano y se unió a él en su industria de la pintura de piedra y compartieron todas las moras y los tapaculos del río y se pusieron como el Tenazas de comer hierbas y de hacer gimnasia sueca.

Uno, dos. Manos arriba, culo para afuera. Ese pecho Jovita.

¿Qué pasa como mi pecho?

Eso digo yo, ¿qué pasa con tu pecho?

Y colorín colorado que este post se ha terminado. Y si no comieron perdices fue por aquello de ser vegetarianos, pero sí que lo hicieron con unas corujas y unos berros que estaban de chuparse los dedos.

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2 Respuestas a “EL DANÉS ASLOG ANDERSEN, EREMITA

  1. La Aguela

    Ya está bien después de casi 15 días, ya está bien.

  2. El limbo debe de estar por Almoguera, por donde los alevínes de trucha para el lucio.