OTRO OFICIO QUE SE PIERDE

000_dv1435186

Regino Picarzo Manotas fue el embalsamador de la momia de Lenin. La momia le quedó niquelada, es cierto, pero es que el difunto no se movió en toda la noche. Se conoce que los rusos, para esto de posar, son únicos. Ahí tiene usted a la Mona Lisa, que era natural de Veliky Novgorod. Sin embargo la momia de Haile Selassie le salió muy movida. Pero claro, es que el reegae es lo que tiene, que no se pueden ver quietos ni un minuto. El 4 de enero se celebra a los santos Celsa, Rigoberto, Dafrosa, Hermetes, Ageo, Caya, Máyulo, Gémino, Marciano, Teódoto y Trifón. Aunque, todo hay que decirlo, también se celebra a la señorita Genoveva Torres Morales. A mí esto de celebrar el santo de una persona que tiene nombre y dos apellidos, aunque sea fundadora, me da como cosa, ¿no le parece, don Dimas? El 4 de enero es día de mucho frío. Los días de mucho frío se mueren los poetas y los literatos. Un cuatro de enero murió T.S. Eliot, el de La Tierra baldía y también Alberto Camus, el de La Peste y hasta don Benito Pérez Galdós, el de los Episodios, con ser español y más duradero que los otros, murió un 4 de enero. Los literatos, don Dimas, como soplan poco la cuchara suelen salir tísicos y palman pronto. Ya le digo, don Matías. A las esposas de los pastores mormones les gusta mucho cantar en el coro. Los curas mormones, en lugar de ir al baile a buscar churri se casan con las del coro y así, quiérase o no, se ahorra uno una pasta en entradas. Los hombres que comen verdura o beben leche desnatada solo saber hacer niñas. Taras Bulba, Sitting Bull o Nicolás Maduro, por poner tres salvajes como ejemplo, jamás tuvieron niñas. Sólo chicos. A mí, don Dimas, si me hubiera sonreído la suerte me hubiera gustado tener un motocarro. Como el de Cassen en la película, ya sabe… Un motocarro que pusiera en la puerta Portes Soria, pero nunca me sonrió la fortuna y tuve que conformarme con ir en el metro. Casimiro Olmedilla Tamparillas leía el Marca en el metro y, cuando se daba cuenta que el de atrás leía su periódico por encima de su hombro, movía el periódico para marearle. ¡Que se joda, decía! Que lo compre él. Hacía bien, ¡qué coño! Al Casimio Olmedilla Tamparillas se le escapó el cuchillo cebollero un día que estaba pelando un hueso de jamón y pinchó a la muñeca hinchable. Como estaba recién hinchada salió volando como una picaraza mientras decía adiós con las manos. Hasta la boca se le cerró a la muñeca. ¡Daba una risa…! El Casimiro Olmedilla Tamparillas llevó la muñeca hinchable a poner un parche al Decathlon. El dependiente, ¡ya ve usted!, no quiso ponerle el parche porque decía que el Casimiro era un tío guarro y que él no tocaba aquella muñeca. Hay gente que es muy tiquismiquis con sus cosas ¿verdad usted que sí, doña Dalmacia? El granado es el árbol de las granadas y el granadillo el que da la fruta de la Pasión. Si uno se unta la pulpa de la fruta de la Pasión sobre las verrugas estas se ablandan y se terminan cayendo a los diez días. Para quitar las verrugas sirve también la leche de las higueras, pero queda más zafio y rústico. Sin embargo si se frotan con la granada se endurecen y no desaparecen ya jamás. Hay que tener mucho cuidado con no confundirlas. Don Escolástico Usparicha Valderrábano era capaz de escribir los cinco actos de El rey Lear con el chorro de la meada. ¿Y sin faltas de ortografía? Ni una, oiga. Es que el don Escolástico tenía mucha escuela acumulada. Ya veo, ya. Los niños mejicanos dan golpes a los ahorcados creyendo que son una piñata. No hay derecho a esto. Deberían enseñar en la escuela que esto no es comportamiento para un católico. Madame Ernestine tomaba, cada día, infusiones de paloduz. El paloduz es la raíz del regaliz y, cuando niño, yo lo comía continuamente masticando las raíces como los castores. ¿Y dice usted, don Orestes, que se dice paloduz? Sí señor. Y también  agarradera, alcancuz, alcarzuz, alcazul, alfendol, bena, chocolate del moro, erregaliz, fendoces, findoz, fustdolz, melosa, orojué, ororuz, orozú, orozuz, paliduz, palulú, palo dulce, palo-luz, palodul, palodulce, regalicia, regalistia, regaliz, regaliza y rogalicia. Como usted comprenderá lo de menos es cómo se dice, sino a qué se refiere. A Madame Ernestine, que tocaba la flauta travesera con delectación y aplicado estudio le hubiera gustado tocar el saxofón pero a Monsieur Delagrange, esposo de Madame Ernestine no le gustaba el sonido del saxo. Suena como un eructo, decía el muy bestia. Como si regoldases. Además, a las señoras que tocan el saxofón se les queda boca de mamona. Madame Ernestine decía que oui, mon amour, y tocaba la flauta travesera poniendo boca de pajarito que bebe agua de un charco. Fli-fli-fli-flu y detrás, y para acompañarla, hacen sonar sus instrumentos –de viento, claro- el clarinete, el oboe y el fagot. El Fagor, no; don Dimas. El Fagor era un equipo de ciclistas. El Vip Vaporub ya no se vende en las farmacias para la gripe y el dolor de garganta. Ahora el Vip Vaporub se vende en la conserjería del Instituto Anatómico Forense para que los estudiantes que tienen bascas al ver los cadáveres y vomitan con el olor a la cadaverina no echen la pota encima del muerto. Los perros no mean en las puertas y en las esquinas que han colocado botellas de cocacola con agua. Se conoce que los perros ven las botellas y se les corta la meada. Los perros son muy confundidores y extraños. Tampoco mean donde se ha untado azufre de color amarillo. Las palomas, por el contrario, ponen todo perdido con sus cagarrutas. Las palomas no respetan ni a los próceres de busto broncíneo ni a los santos erguidos en sus peanas. Caga el rey, caga el papa, sin cagar nadie escapa, suele decir el refrán. Las palomas, por tanto, no van a ser menos. El Regino Picarzo Manotas se están quedando sin pedidos y no sería extraño verlo, el día menos pensado, en la cola del paro. Como ya nadie quiere disecar momias… Eso sí, cualquier día se vuelve a poner de moda y veremos quién es el que se dedica a ello, si se pierde el oficio.

 

Anuncios

Una respuesta a “OTRO OFICIO QUE SE PIERDE

  1. La Aguela

    GRAN RELATO HERMANO, muy bueno, buenísimo.