AURELÍN EL POETA

rimbaud

Aurelín Hinojos Caballería es un niño muy aplicado en la escuela. Al Aurelín Hinojos Caballería le gusta leer libros de poesía. Gruesos y enjundiosos libros de poesía que lee, al caer la tarde, apoyada la espalda en la nogala de la plaza, a la sombra copuda del árbol y animado por el piar de los gorriones y los pardillos. Cuando pasan las señoras camino de la novena siempre encuentran al Aurelín Hinojos Caballería enfrascado en sus lectura poéticas.

¿Qué, Aurelín, rimando?

Pues sí, doña Ezequiela. Aquí me tiene, disfrutando con don Charles.

¿Don Charles?

Sí, doña Ezequiela, don Charles Baudelaire. Me parece mucho más profundo que don Arturo Rimbaud ¿no cree usted?

Huy, dice doña Ezequiela, a mí, en sacándome de Samaniego me pierdo enseguida.

Quede usted con Dios, doña Ezequiela.

Y que Él guíe tu lectura, Aurelín.

El Aurelín, como puede uno imaginarse, era el hijo ideal o el yerno al que cualquiera le hubiera gustado tener. El Aurelín leía poesía, ayudaba a su madre, la Genara, en la colada y a su padre, el Deogracias a sacar el carnero del redil. El Aurelín, cuando el carnero montaba a la oveja hacía serventesios endecasílabos y asonantados sobre la monta y el disfrute de los rumiantes ovinos. El Aurelín era, en suma, un dechado de virtudes por lo que, todo el pueblo, se felicitaba.

El Aurelín algún días, y ya lo verán ustedes, decía el señor alcalde, hará que saquen al pueblo hasta en el Telediario. Y si no apuéstense ustedes algo. La gente, naturalmente, no se apostaba nada contra el señor alcalde que era, a su vez, jefe local del Movimiento y, como bien se sabe, el Movimiento se demuestra andando y el miedo es libre.

¿Qué, Aurelín, dándole al poema?

Pues sí, doña Tránsito. Soñando con el proceloso piélago y sus hipocampos

¿Lo cualo?

La mar, doña Tránsito. La mar y sus pescados mitológicos

¿Con setas?

No, doña Tránsito. Micológicos no; mitológicos

¡Ah, claro!

Una tarde, al Aurelín Hinojos Caballería se le quedó el pueblo pequeño. La pequeña biblioteca se le agotó y el bibliobús dejó de venir al pueblo. El Aurelín Hinojos Caballería pidió permiso a sus padres para marchar a la capital del Reino. En Madrid, decía, podré leer todo lo que quiera en la Biblioteca Nacional. Además, padre, podré graduarme en la Escuela de Ingeniería Agronómica para ayudarle a usted en las tareas del campo.

¡Deja al muchacho, decía el alcalde, que vaya a Madrid! Ya verás cómo este va a poner en el mapa al pueblo. Este chico va a ser algo grande.

Yo, señor alcalde, no lo acabo de ver. Además está lo del carnero. ¿Quién me va a ayudar a mí con el carnero?

Va, va Deogracias. A este hemos de verle en el Telediario. Ya lo verá usted.

Al día siguiente, como quien no quiere la cosa, el Aurelín tomó La Rápida con destino a Madrid. De lo que pasó allí, la televisión, como dijo el señor alcalde, dio cumplida cuenta.

Una tarde, mientras el señor alcalde jugaba la partida en el bar de la plaza con el señor cura, el boticario y el médico interrumpió, la televisión el programa que estaba ofreciendo para informar que, por fin, se había detenido, en Madrid, al violador del motocarro. En aquel momento la foto del Aurelín Hinojo Caballería inundó toda la pantalla. Al señor alcalde se le cayó el botellín al suelo mientras se quedaba boquiabierto como un tragabolos. Aurelio Hinojo Caballería, alias El Poeta, natural de El Herrumblar, provincia de Cuenca, era el violador del motocarro. El mismo que violaba a las mujeres en Cuatro Caminos amenazándolas con una lezna de zapatero. Las pistas que llevó a la policía a su detención era la denuncia del zapatero donde trabajaba el Aurelín como recadero y la denuncia de una de las victimas que narró cómo, el violador, mientras consumaba su vesania recitó unas estrofas de Las cartas del vidente, de Rimbaud. Concretamente aquella que decía: “Je est un autre. Tant pis pour le bois qui se trouve violon, et Nargue aux inconscients, qui ergotent sur ce qu’ils ignorent tout à fait !” Y es que, el Aurelín, para su última víctima fue a dar -¡vaya por Dios!- con una actriz de la Comedie francesa que, mire usted por dónde, estaba de vacaciones en Madrid.

Lo ven ustedes, dijo el señor alcalde. ¿No les dije yo que a este muchacho le veríamos en el Telediario? Si es que a mí las que se me escapen

Anuncios

2 Respuestas a “AURELÍN EL POETA

  1. Veras, veras, en el telediario,al violador de Portugal dentro de unos días ya veras.

  2. La Aguela

    Si es que una no se puede fiar de nadie y menos si recita poemas en frances.
    Todo el bacalao que pueda tragar.