VAGUEDADES, DIVAGACIONES Y OTRAS COGITACIONES


Don Cirilo Ciria Ciprés, cura párroco de Cifuentes, (ci-ci-ci), cuando joven, soñaba con convertir infieles en cristianos puros y comulgantes. No le valían rifeños, alhuceimies, tensamanes y miembros de otras cabilas; no. A Don Cirilo lo que de verdad le gustaría es ir a mundos remotos a convertir melanesios, polinesios y micronesios y otros aborígenes negros como tizones y con un hueso de canguro en la nariz pero, claro, todos estos infieles ya están muy espabilados, cuando no escaldados y no se fían ni del padre Usera. Don Cirilo Ciria Ciprés, en vista de que los melanesios, polinesios y micronesios ya no querían ver salvadas sus almas de herejes conspicuos colgó la estameña y se metió intérprete de oboe en la orquesta de pulso, púa y chifle de Mascletá del Grao, provincia de Valencia. El Reino de Valencia, como es bien sabido, es muy dado a arroces secos y bandas de música, además de otros petardos y ruidos. Don Cirilo Ciria Ciprés tocando El Fallero con el oboe pone unas caras muy graciosas y al bombardino y a la tuba les hace de reír y hasta sacan chirridos en lugar de notas. El director de la banda, don Vicentet, tuvo que pedir, no sin dolor de corazón, que abandonase la banda hasta que supiera poner otras caras. Se ve que a don Cirilo Ciria Ciprés esto del sople no le prestaba.

Don Aniceto Antígona Andén (an-an-an) era meteorólogo aficionado. Don Aniceto Antígona Andén miraba para el cielo y entonaba loas a san Expedito, patrón de los hombres y mujeres del tiempo. San Expedito Bendito, que en el cielo estás marchito con un puro, purito, fumando en la puerta de la Gloria; ¡qué cabrito! No hace falta aclarar que don Aniceto era más cursi que una blonda. ¡Qué cirros!, ¡qué cúmulos!, ¡qué estratos! Santa María de Antioquia, ¡qué isobaras!

Usted dispense, don Aniceto, ¿pero no es san Marcos el patrón de los hombres y mujeres del tiempo?

Pues no señor. Por si usted no lo sabe, san Marcos es santo patrón de los abogados, los notarios, los artistas de vitrales, los cautivos, de Egipto, de Venecia, y contra la impenitencia y las picaduras de insectos cabrones; de los que matan. Lo que le faltaba al pobre san Marcos, además de regentar un parador en León, es ocuparse del tiempo.

Usted perdone, don Aniceto. ¿Y san Bernardino de Siena?

Tampoco. San Bernardino de Siena es patrón de los publicistas, los comunicadores, los ludópatas y los enfermos de problemas respiratorios.

Caray con los santos, menuda actividad

Ya lo creo

Don Murillo Muela Muriel, natural de Mula (mu-mu-mu) ni toca el oboe, ni quiere convertir maoríes en santos, ni sabe qué carajos es una ciclogénesis explosiva. A don Murillo Muela Muriel lo que de verdad le gustan son las señoras. Las señoras le gustan más que comer gambas con gabardina, flamenquines o calandrajos.

¿Calandrajos?

Sí señor. Calandrajos. ¿No sabe usted lo que son los calandrajos? Pues según el chef Pedro Requena, del restorán Los Vasos Apolinares, los calandrajos son tortas de masa acompañadas de un sofrito que lleva Pimiento, tomate, cebolla, ajo, pimentón, laurel, patata, hierbabuena, bacalao esmigao, sal, pimienta y agua.

Entones se parece a los galianos manchegos, que también le dicen gazpachos.

Pues sí señor. Algo parecido. Aunque varían los ingredientes

¿Y dice usted que le gustaban aún más las señoras que estos platos tan ricos y sabrosos?

Pues sí señor. Don Murillo, era ver una señora, y enseguida se dirigía a ella y la decía, dice, digo va y dice:

Oiga, señora, ¿me permite usted que la haga el boca a boca?

La señora, que creía que se estaba ahogando en la piscina se entregaba al rescate con fruición y sencillez.

¡Eso es facilitar la tarea!

Ya le digo

Eso eran mujeres. Cuando enseñaban lo que las sobraba y no lo que les falta, como hacen ahora. Mujeres que no necesitaban pedir sus derechos; se los ganaban a patadas en los huevos. Mujeres a las que les importaba un carajo el salario mínimo interprofesional o la renta per cápita.

El don Murillo, por el método del boca a boca o salvamento marítimo tuvo tanto éxito que la Cruz Roja Española le dio una medalla de oro y le hizo hijo adaptatitvo de Corella, en la ribera de Navarra. Los navarros, para esto de los salvamentos son muy particulares. No ve usted que ahora, a nada que llueve, se les inunda y desbordan los prados cercanos a los ríos.

¿Y no sería hijo adoptivo?

Pues no señor, porque no le adoptó nadie. Eso sí, se adapto al nombramiento. Por eso le hicieron adaptativo, en lugar de adoptivo.

¡Qué buena tarde hace!, ¿verdad don Murillo?

Ya lo creo, si no fuera por esta arterioesclerosis que tengo en el miembro viril de las personas físicas.

¿Cómo?

Lo que usted oye, don Aniceto

¿Y eso cómo se cura?

Con masajes, don Aniceto. Con masajes tailandeses dados a media luz, como en los tangos, por tagalas de breve talle y suave piel morena. Si no se cura, al menos sale uno sobado y las que se van para las que vienen.

Si eso también es cierto.

¿Y es cierto, también, que usted ha retirado del masaje y la vida licenciosa, como el Tenorio a la masajista del club?

No señor. Eso no es cierto. Ya sé… Ya sé que se dice en el casino que le he puesto un piso y le he comprado un motocarro pero no es cierto. Lo del motocarro sí.

Usted don Aniceto, como siempre tan desprendido.

Ya sabe, si algo quiere algo ha de costarle.

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2 Respuestas a “VAGUEDADES, DIVAGACIONES Y OTRAS COGITACIONES

  1. Los calandrajos que en algunos sitios los llaman andrajos, están buenísimos, como los hacia mi madre.

  2. La Aguela

    Anda Ud. Don Matías, muuuuuu sembrao, pero que mu sembrao, paice ser questo de la vagedades y las divagaciones le sienta divinamente.
    He dicho