LA VERDADERA HISTORIA DE LA SANTA CRISTETA, ABULENSE DE TALAVERA

¿Usted cree, padre cura, que se puede poner a los negritos del Chad o a los indiecitos de Bangladesh el nombre de Cristeta? No y mil veces no, ateo. A los negritos del Chad, a los indiecitos de Bangladesh o a los chinitos de Cantón lo que tienen que hacer sus padres es bautizarles en la Fe de Dios, que para eso es la única buena y para que se les pueda poner un nombre santo. Ellos, por ateos, que se llamen con ruidos. Chan, o Cris o como quieran, pero Cristeta ni pensar. ¡Estaría buena la cosa! Por si usted no lo sabía santa Cristeta fue hermana de los también santos Sabina y Vicente y más abulenses que las yemas de Santa Teresa. ¡Hasta ahí podríamos llegar!

Tranquilícese don Abdón que le va a dar un ictus.

¡Si tiene cojones el ictus que intente darme! No sabe el ictus ese con quien se juega los cuartos. Por si no lo sabía usted yo fui campeón de los welters en el seminario de Sigüenza, donde nos hicimos boxeadores para quitarnos el frío a guantazos.

Verá, padre. El ictus es un acceso morboso que se manifiesta de modo súbito y violento, como producido por un golpe…

Si tiene lo que hay que tener el tío morboso ese que venga aquí a manifestarse, como si fuéramos comunistas de forma violenta y a golpes.

Que no, padre. Que no. El ictus es una especie de embolia y puede darle a uno por acalorarse de modo desaforado, como le ha ocurrido a usted con lo de la santa.

¡Es que ya está bien de tibios y de políticamente correctos! A santa Cristeta, la santa de Ávila no me la toca nadie. Ni aquí ni en su cenotafio de la catedral.

¿En su qué…?

En su cenotafio. No sabe usted lo que es un cenotafio. Pues para que lo sepa, un cenotafio es una tumba erigida a modo de homenaje y generalmente coronada por un baldaquino. Cierre usted la boca que parece una muñeca hinchable. Tampoco sabe lo que es un baldaquino, ¿verdad?

No, claro

Pues es una especie de templete. Además… ¡léalo usted en la wikipedia! Faltaría más y salga de mi sacristía que me voy a vestir para la santa misa. ¡Vamos! Ponerle Cristeta a un chino o a un negro…

Y es que uno se mata enseñándoles las vidas de los santos para nada. Chinos, chinos… Los chinos ya se la jugaron, a base de bien, al beato Francisco Fernández de Capillas, nacido en Baquerín de Campos, Palencia, quien un 15 de enero de 1648 cuando los Tártaros Manciù, habían invadido la región del Fujian se mostraron hostiles a la religión cristiana, dando muerte al palentino, sacerdote de la Orden de los Frailes Predicadores. Después de haberlo encarcelado y torturado, lo decapitaron mientras rezaba con otros mártires los misterios dolorosos del Rosario.

Renuncia a tu Fe, cristiano, le decía el tártaro mientras hacía una salsa tártara para untar en los chicharrones del almuerzo.

No me sale de los huevos, contestó el palentino mientras seguía con los misterios dolorosos.

¿Cómo?, se irritó el mongol

¿Oiga, padre, no era tártaro?

Sí, pero estaba empadronado en Mongolia Ulterior

¡Ah!, siga, siga…

El caso es que cogió al padre Capillas y a sus hermanos en Cristo y los dio para el pelo. Los curas, claro, no echaron el pie atrás, en esto los curas españoles son muy suyos, casi, casi como legías del Tercio Saboya, que tienen dura la… culata del Cetme y, claro, el tártaro, por no quedar como Cagancho en Almagro con sus colegas les dio matarile.

Pues yo siempre pensé, padre, que los santos eran toledanos de Ebora de la Carpetania, la actual Talavera. Ya ve usted.

No señor. Verá usted… La comarca de la Sierra de San Vicente la configuran distintos pueblos de la provincia de Toledo ubicados de forma radial en torno a la misma sierra: Cardiel de los Montes, Castillo de Bayuela, Cervera de los Montes, Garciotún, Hinojosa de San Vicente, etc., bajo un macizo formado por el pico de San Vicente y el de las Cruces, entre los que discurre un valle de tres kilómetros conocido por el Piélago, en los términos municipales de Hinojosa, Real de san Vicente y Navamorcuende.

Desde la finca El Torilejo, una extensión que hoy está dedicada a la explotación intensiva de pistachos se divisa la cumbre del cerro de San Vicente y en él, las ruinas de lo que fue un célebre eremitorio fundado en el XVII. Entre aquellas breñas y peñascos de granito, junto al riachuelo donde se cogen las corujas, estuvieron refugiados durante la persecución de Diocleciano los santos mártires Vicente, Sabina y Cristeta.

Oiga, padre… Y a todo esto, ¿a qué viene tanta Cristeta, y tanto Vicente y tanta Sabina?

Pues viene, pedazo de ateo, a que hoy se celebra su onomástica.

Joe, y no es más fácil poner, como hacía antes Soria, el del blog, el santoral que liar toda esta crónica.

Pues sí, que quiere usted que le diga. Pero es que dice que se aburría y ha hecho un nuevo post. A este, ya ve usted, no hay quien le pare.

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2 Respuestas a “LA VERDADERA HISTORIA DE LA SANTA CRISTETA, ABULENSE DE TALAVERA

  1. La Aguela

    Diga que si don Abdón, que ha hecho Ud. muy bien en hacer este otro post, que el otro era…..un poco…….flojo, como dirían en Caí, flojo chocho, flojo.

  2. Esta aguela si que tiene el….flojo.