DIVAGACIONES DE UN ESCRIBIDOR ABURRIDO

El concejal Honorino Povedilla era un maestro de la dialéctica. El concejal Honorino Povedilla entornaba los ojos y, del tirón, decía a los asistentes al pleno municipal mirando hacia el secretario… Diurético.

Urético, dijo el secretario

No, hombre. Diurético quiere decir orinativo, no que diga usted urético. ¡Será burro!

El secretario de ayuntamiento, don Magencio Tobarra sí que era un burro, esa es la verdad. Pero tampoco parece muy cristiano señalar de semejante manera delante de los demás, ¿no le parece doña Sincopada?

Ya lo creo, don Juan Nepomuceno. Ya lo creo.

Diurético, volvió a repetir don Honorino cargando la suerte, es el acto de mingitar en la calle como los asnos en día de mercadillo. Y como vuelva yo a ver a algún asno mear por las esquinas, como si fueran chuchos enquilados cojo la cachaba y me lio a palos hasta que se doble el garrote.

Don Juan Nepomuceno Cebollada era caballero de la Real Orden de las Doncellas Núbiles de Torrejoncillo y bebedor de vino en porrón. Las personas que gastan dentadura postiza no pueden beber en porrón. Cuando alza el vuelo la cigüeña de vidrio y el mellado abre la boca el cielo de la dentadura, esto es, la parte de arriba, hace ¡chas!, y se le cae derramando todo el vino por la camisa. A los hombres que tiene sed y dentadura postiza más les valdría colgarse una piedra al cuello y arrojarse desde el monte Tindaya antes de que lo vacíen los herederos de Chillida.

Don Juan Nepomuceno Cebollada se dirigió al concejal Honorino Povedilla y le llamó tonto del nabo. Así, a portagayola y desmonterado. Los hay con un desahogo y un cuajo que para qué. Ahora que el don Honorio echó la pata atrás y, sin cargar la suerte, pegó la espantá.

A estos flamencos sólo hay que echarles un envite y se van de varetas al menor grito. ¡Pues no soy nadie yo, ni nada, espantando boquirrubios.

Don Juan Nepomuceno estaba adscrito al cuerpo de clases pasivas. Él y sus hermanos. Don Juan Nepomuceno era el mayor de los cuatro. ¿Y sus hermanos, don Juan Nepomuceno, también forman parte de clases pasivas.

No señor. Mis tres hermanos han hecho carrera y muy bien hecha, por cierto. El uno está en el Tercio, el otro en Regulares y el hermano más pequeño, preso en Alcalá de Henares.

Anda, pues qué bien, como en la jota.

¿Pasa algo?

No señor. Y si pasa, pues se le saluda

Así me gusta a mí. Sí señor. Gente baja, casi chusma como aquel que dice, pero educado como si fueran personas normales.

Oiga, don Juan Nepomuceno…

¿Oiga qué? Tío mandria, que es usted un mandria y un librecambista y hasta medio finisecular.

¿Yo finisecular? Suélteme, don Honorino que yo a este tío me lo meriendo.

Si yo no le tengo a usted sujeto, don Gervasio.

Las hermanas abadesas de las aparecidas de El Escorial juegan al diábolo con los soldados con pase de pernocta. Las hermanas abadesas de las aparecidas de El Escorial, cuando cuelan el diábolo al tirarlo al alto llaman a los portales automáticos para pedir a las vecinas que les devuelvan el juguete.

No me da la gana, dice la Pantaleona, una mujerona que es pescatera en el mercado de Maravillas, en la calle de Bravo Murillo. Si queréis el diávolo tenéis que saltar a pídola por encima de los quintos y darle tabaca, lique y culá apoyándoos en las muñecas.

Señora Pantaleona, no nos pida usted eso que lo tenemos prohibido por la madre abadesa.

¡Ah!, se siente. No haberlo encolado.

En Regent’s Park, entre el zoo de London y el museo de las figuras de cera de madame Tussaud, un lord, cubierto de bombín y paraguas negro le dice a otro, dice: where is your grace –en inglés a la gracia le dicen grace, como si fuera una princesa monegasca- My grace is for ones –unos- Teo y for others –otros- Doro. ¡Ah!, dice el otro lord. Teodoro. Norrrr, contesta el primero. Doroteo. Y es que en la Gran Bretaña son tan raros ellos que todo es al revés: la circulación, el sistema métrico, el giro de las llaves. Todo oiga.

¿Y va a ir usted a London, señor Soria?

Of course, sir. En aeroplano. On the airplane, que se dice

¿Y no le da a usted repelús?

Pues no, repelús, lo que viene siendo repelús; no. Lo que me da es cagarrina con incontinencia.

 

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2 Respuestas a “DIVAGACIONES DE UN ESCRIBIDOR ABURRIDO

  1. La Aguela

    Lo de las hermanas abadesas de las aparecidas, llamando al portero automático, TOTAL.
    Tiempo ha que no escribía Ud. con tanta enjundia. JAJAJAJAJA.
    ¿Divagaciones? quiá, milana bonita, quiá.

  2. Así se escribe, que este uno media hora riéndose sin parar.