LA SEÑORITA BRÂNDUSA COJOCARU, CAJERA DE SUPERMERCADO

La señorita Brândusa Cojocaru, como todas las personas eslavas y balcánicas, hablan muy bien el español. La señorita Brândusa, que en rumano significa azafrán, es pelirroja y tiene la piel muy blanca y algunas pecas junto a la nariz como Pipi Calzaslargas. A la señorita Brândusa, la dicen en el pueblo zanahoria por el color del pelo. Hay gentes de una agilidad mental y un despierto que sobrecoge.

La señorita Brândusa, lo que no sabe muy bien es nombrar los oficios. A ella le gustaría ser carrefurcia, o sea cajera del Carrefour y claro, a las vecinas de su casa les hace mucha gracia cuando lo dice.

Rufina, pregúntale a la señorita Brândusa de qué quiere trabajar

De carrefurcia, dice la señorita Bândusa mientras la Rufina y el resto de las vecinas se mondan de risa.

La señorita Brândusa se ha puesto novia del Renato, un electricista que colecciona imágenes de Franco y de su esposa, Carmen Polo. El Renato está preparando un juego de Trivial sobre la vida de Franco y de su esposa que cree que les va a sacar de pobres.

Ya verá usted, ya, el dineral que me van a ofrecer. Ahora, que yo, como dice mi Brândusa, antes de dárselo a los del Trivial se lo ofreceré también a los de Appel que también están interesados.

Al Renato, como no es del pueblo, los mozos le quieren hacer pagar la costumbre o, de lo contrario, le quieren tirar al pilón. En los pueblos son muy suyos con esto de las costumbres. Además, como ahora hay una corriente para recuperar las tradiciones, dice el Renato, qué se le va a hacer, yo pago y tan tranquilo.

El Renato, cuando pagó la costumbre, se paseaba tan tranquilo por las calles del pueblo. ¡Lo que hace el pagar dos arrobas de tinto! A la señorita Brândusa, esto de las tradiciones le parece anticuado y poco europeo. La señorita Brândusa cree que lo lógico, en estos casos, es que la fuerza pública impida la extorsión. El Renato, como se encontró importante con el pago de la costumbre pagó también un par de gallinas viejas para hacerlas en pepitoria.

La gallina en pepitoria es un plato muy antiguo y, que bien guisado, deja muy contento a los comensales. La salsa de la gallina en pepitoria lleva los siguientes ingredientes: cebolla, ajos, nuez moscada –la señorita Brândusa dice siempre nuez mosqueada, y también a las vecinas les da mucha risa- huevo cocido, azafrán, un vasito de Jerez, unas bolitas de pimienta negra y una picada de pan frito, perejil y almendras crudas. Algunas, las menos, le ponen también unas aceitunas verdes, pero esto es un brindis al sol. La señorita Brândusa dice que a estos ingredientes hay que unir el Aove.

¿El Aove?, dicen las vecinas a coro

Pues sí; el aceite de oliva virgen extra

¡Ahhhhhh!, contestan todas a la vez. ¡Qué cosas sabe esta señorita Brândusa! Como va a ser cajera…

El día de la boda el cura no les quiso casar. La Iglesia, después de lo del Concordato se ha puesto muy de perfil. El Rufino quería ir vestido de Comandante Franco en las lomas de Dar Riffien y la señorita Brândusa quería hacerlo de Carmen Polo, con su vestido negro y sus collares de perlas de varias vueltas. El Rufino se enfadó mucho y, cogido de la mano de la señorita Brândusa, se marchó sin dar ninguna explicación, ni al cura ni a los invitados. En el pueblo, según se cuenta, y como ya estaba pagado el convite, se comieron la ensaladilla rusa –que a algunos les dio diarrea por el estado de la mahonesa-las croquetas y las empanadillass y el medio pollo asado. La ensalada de lechuga, como ya estaba aliñada, se avinagró y no se pudo aprovechar..

Han pasado varios años y nadie en el pueblo volvió a saber del Rufino ni de la señorita Brândusa, pero se cuenta en el casino que en el Carrefour de Alcobendas, en una de sus cajas, casi al fondo de la tienda, una joven embarazada con el pelo rojo y unas pecas muy graciosas atiende con mucho desparpajo a los clientes. En el catálogo de Trivial Pursuit, al menos en el de este año, no figura ningún juego relativo a las vidas de Francisco Franco y su esposa.

¡La vida, doña Reme!, que tiene estas cosas

Y tanto, don Dimas. Y tanto.

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Una respuesta a “LA SEÑORITA BRÂNDUSA COJOCARU, CAJERA DE SUPERMERCADO

  1. Genial..como siempre.