MARTES Y TRECE


Los idus, además de los días quince de marzo, mayo, julio y octubre se correspondían con los días decimoterceros de cada mes. Eran días considerados de buena suerte hasta que, a Julio César le dieron matarile pese a que un augur le advirtió con aquella frase que ha pasado a la historia: “cuídate de los idus de marzo”. César, si leemos a Plutarco, se cachondeo al ver al adivino camino del Senado: “los idus ya han llegado”. Sí, le dijo el antecesor de Aramis Fuster, pero aún no han acabado”. Luego, para qué recordar, aquello de “tú también, Bruto, hijo mío” mientras les clavaban las espadas cual Toro de la Vega mientras la túnica blanca con ribetes de oro se llenaba de sangre. “Y ahora, cómo saco yo estas manchas, dicen que dijo Calpurnia, sustituta de Pompeya Sila que había sustituido en el tálamo, a su vez, a Cornelia, por motivos obvios”. Vipp Expresssss gritó a coro el Senado.

El caso es que el día decimotercero, el día trece que dirían los locutores de televisión y de las radios, se convirtió en día de mala suerte; de mal fario, de mala follá. Nos les quiero contar a ustedes sí, como ocurre hoy mismo, se alía con el martes. Aquel en el que ni te puedes casar ni embarcar aunque quien maneje la barca que dijo Remedio Amaya, sea, José María Aldea.

Los argentinos, tan suyos para todo, han bautizado a esta fobia como trezidavomartesfobia, que hay que ser santafesino o corrientino para decirlo sin trabucarse. No hagan caso. Estas chorradas del martes y trece son cuentos para viejas de la Wikipedia, del Muy Interesante y todas estas pseudocientíficas publicaciones. El martes y trece es un día cualquiera, pese a que relacionen la Torre de Babel, la Última Cena, el día que cayó Constantinopla en la Cuarta Cruzada, la vinculación entre Ares y Marte, etc. Por decir, dicen hasta que un tal Loki, dios tramposo, maligno y atrevido de la mitología nórdica fue el treceavo invitado en una catastrófica cena de dioses en el Valhalla. No hagan caso. Si acaso, el tal Loki, que vendría de comer fabes en Oviedo, se encontró con que le dieron a cenar sopa de reno y se cogió un globo que para qué… Todo chorradas y cuentos de viejas.

El martes es una puta mierda de día, sí. El lunes, por ejemplo, está justificada la pereza: el cansancio de ayer. ¡Pero qué bien que lo pasamos!, etc. El miércoles, por ejemplo, juega el Real Madrid la Champions (el martes, ya ven, lo hacen el Atleti y el Barça) Además, el miércoles se dice aquello de: pasado mañana finde otra vez, ¡qué gusto! Pero el martes. ¿Qué carajos hacemos un martes?

El decimotercer día, el trece, pasa lo mismo. Ya ni te acuerdas cuándo has cobrado. Te queda la del pulpo hasta final de mes y, además, si es martes te queda una semana entera para currar. Quita, quita… Martes y trece ni por el forro, se suele decir..

Claro es que, para los jubilados, es una fecha más. A nosotros nos gustan los martes, porque ya se han recogido los domingueros que llevan el coche el lunes al garaje de la empresa –para no gastar en uno propio, claro- y les quedan cuatro días para volverlo a sacar. Ya no hay atascos, el Ikea está vacío y al Zara no van ni las mamás, porque tienen que llevar a las criaturas a la guardería. El martes es un día extraordinario. Ya lo verán ustedes cuando se jubilen. Y el trece… Pues no está mal. Los que cobramos pensión lo hacemos el 25 con lo que el trece es mediado de mes. Trabajen ustedes, sigan engordando la caja de las pensiones y, si no nos la hemos gastado nosotros para entonces, ya verán cuando les toque cómo se disfruta un martes y trece. Mientras, y para que vean ustedes cuanto se lo agradecemos los pensionistas, les deseamos sigan con esa salud y esa actividad y que Dios Nuestro Señor, que es justo y necesario, les de salud para llegar a los setenta trabajado. Gracias y amén

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Una respuesta a “MARTES Y TRECE

  1. La aguela

    Subscribo todas y cada unas de las palabras de los últimos parrafos.
    AMÉN