DON DIMAS ESCRIBE A SU NOVIA

La cantabrica

Amada Leocadia:

Me alegraré que al recibo de esta estés bien. Nosotros bien, gracias a Dios. En el balneario ha llovido toda la noche y la carretera se ha llenado de caracoles y limacos. ¿Qué tal vas del vientre? Por aquí todos vamos bien. La abuela, que llevaba diez días sin ir al güater ya va como un Omega. ¿Terminaste el rosario a santa Rita para que se le fueran las purgaciones a tu hermano? Sabes que me encanta que seas tan pía y tan desprendida con los demás. Mamá me ha dicho que va a mandar decir tres misas para que apruebe las oposiciones y nos podamos casar. Espero, también, que tu papá haya podido juntar las novecientas catorce pesetas para pagar la letra del televisor. Verás como todo se arregla y, en cuanto acabe el verano va a parecernos un sueño.
Ayer jugué al dominó con el señor Manolo, ya sabes ese político villalbés que se acelera hablando y no se le entiende. Como siempre estoy pensando en ti, amada Leocadia, se me van las jugadas y le cerré con el seis doble. ¡No quieras ver las cosas que me dijo! Me llamó hasta gandul intelectual. ¡Qué genio gasta este señor Manolo! Por la mañana nos volvieron a dar caldo gallego. No soy muy amante de las berzas. Me recuerdan el olor de la escalera de la buhardilla donde vive mi tía Eloísa. Por la noche, como todas las noches, nos pusieron de cenar sopa de sobre y pescadilla congelada. Si no volvemos pronto se nos va a quedar a todos cara de pescadilla. Papá que es más intrépido se atrevió a pedir una tortilla francesa y el delegado de turismo le reconvino pero acabó cediendo y se la trajeron de segundo plato. Fue la envidia de todos los agüistas.
Mañana vamos a ir a tomar las aguas al río. Esta noche están inflando las cámaras de las ruedas de los camiones para evitar que alguien se ahogue. Te escribiré mientras hago la digestión y así no me pierdo el almuerzo. Después de la siesta hay una clase de gimnasia sueca. A mí la gimnasia sueca me recuerda mucho la Demostración Sindical de mayo en el estadio Bernabéu. Algún día, amada Leocadia, si Dios quiere, podríamos ir juntos a verla. No te puedes imaginar cómo consiguen hacer los ejercicios al unísono sin ningún fallo. Y eso que los participantes son obreros y… ya se sabe.
Mañana por la noche hay baile en el balneario. Ha dicho una de las monitoras que va a venir una orquestina de Orense que toca canciones y bailes modernos. No sé, yo creo que será como siempre y, al final, tendremos que cantar aquello de Rascayú cuando mueras qué harás tú y bailar la conga. Si al menos trajesen a Jorge Sepúlveda o a Bonet de San Pedro. Pero ya verás cómo no.
Los gases que te dije ayer tenía mi prima Esperancita no eran tales. Parecer ser que estaba embarazada de siete meses y no lo quería decir. Su mamá, la tía Prudencia, está todo el día llorando pensando en el dinero que le costó todo el bicarbonato que tomó a lo largo de estos siete meses. Dice que, de haberlo sabido, se hubiera ahorrado un dineral. No sé, para mí que la tía Prudencia actúa de un modo egoísta.
La fístula ya se me ha curado. Con unos baños de asiento y un poco de pomada se ha reducido mucho. Yo creo que el picante no me hace bien. Por lo demás estoy muy contento esperando que termine, por fin, el verano y podamos ir a ejercicios espirituales juntos, como hemos hecho a lo largo de esta primavera. Si, como dice mamá, Santa Rita consigue que apruebe las oposiciones, y con la venia de tu papá, nos podríamos casar para junio del año próximo. Tomaríamos en traspaso un bajo y alquilaríamos una habitación con derecho a cocina cerca de la casa de tus papás. ¡Me parece un sueño pensar en ello!
Ponme a los pies de tu mamá y dile a tu hermano que deje el permanganato porque mancha debido a la formación de óxidos de manganeso. Que si lo sigue utilizando para lo de la blenorragia que se pase luego un agua con una disolución de sulfito o tiosulfato para que se le vayan las manchas amarillas. Y que no se preocupe, que dice don Santiago Ramón y Cajal que estas enfermedades no afectan al hipotálamo.
Te echo mucho en falta, amada Leocadia, pero le tengo ofrecido a san Ramón Nonato una novena si apruebo la oposición. Tuyo para siempre,

Dimas

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2 Respuestas a “DON DIMAS ESCRIBE A SU NOVIA

  1. La Aguela

    Agradezco a vuecencia que haya(de haber) tenído a bien en volver a unos cauces que no debería de haber abandonado y que a vuecencia se le dan tan magistralmente bien y a mi me congratula en exceso.
    Agradezco a su vez que me haya(de haber)recordado la sanación de la dichosa fístula así como las 3 misas que por mí mandará a decir mamá.
    Póngame a los pies tanto de su Santa así como de los de su cuñado al que tanto aprecio.
    Quedando a su entera disposición
    Matías

  2. Voy a dejar correr la liebre de la mala leche en cuanto a sus deseos cuñadistas.