LA BOA

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La Ceferina Tirado se ha puesto en la fotografía a la izquierda del novio y entre sus tres hijas: la Macaria y la Otilia que son las que están en todo lo alto, tras la Ceferina y la Demófila que está a su izquierda. La Ceferina Tirado es malencarada; si, pero es solo un rasgo. En la vida real es mucho peor que eso. La Ceferina Tirado camina como un ganadero de bravo, con paso firme y llena de desafiante bravura. Parece un mihura asomado al burladero. La Ceferina Tirado mira para el guitarrista con cara de darle una colleja a la que se le salte un compás. La Ceferina Tirado tiene un aire a María Luisa Ponte cuando hacía de dueña del café en La Colmena, de Mario Camús. La Ceferina Tirado fue, en su lejana juventud, señorita torera y actuaba con el sobrenombre de Gorda de la Isla y estuvo casada, hasta su viudedad, con su apoderado Toribio Escobar, Sordete de Guadalete, cuyas circunstancias civiles ni constan, ni vienen a cuento.
En la esquina inferior está, mucho más relajada, la Eutropia Lagunilla, natural de Alcalá de los Gazules, provincia de Cádiz, y que aparece mucho menos crispada que su consuegra, la Ceferina Tirado. Se conoce que, la pobre, ya había perdido la esperanza de casar a la Tiburcia, que peina unas cuantas canas y que, desde lo del moro aquel del Tabor de Regulares que se dio el dos cuando lo del tomate del 36, ya creía que se quedaba para vestir santos. El que la sigue la consigue, piensa con esa media sonrisilla. A su lado las dos niñas, hermanas del novio: la Telesfora, que está liada con un marqués y que, si Dios quiere, el año que viene se nos casará, doña Adelia, cuando el señor marqués se divorcie de la marquesa. La otra no ha tenido tanta suerte, mire usted, y se ha tenido que poner a servir en casa de don Acisclo, el notario.
El novio, a la derecha de la Tiburcia Hontanares, bailaora retirada desde que su Sinforiano la retiró del tabanco del Cojo, en Jerez, aún no se lo cree y presenta media sonrisilla como temiéndose lo peor a partir de ahora. Si él supiera la que se avecina, saldría corriendo y no pararía hasta Rota, por lo menos. El novio, Constantino Torres Medina, alias Cagueta –al que le toca, le toca- fue novillero de puerta grande en Sanlucar en tarde aciaga para el Croqueta, que perdió el apoyo en una pierna por una coz del caballo del picador. Al ver al Croqueta renco y con medio paralís, se rajó y, con toda la razón del mundo, heredó el apodo.
A la derecha del novio vemos a su compadre, el Croqueta, al que todavía no le había arreado la coz el jumento y su esposa la Escolástica que hace arreglos con el perejil a las embarazadas al descuido. La esposa del Croqueta, en cuanto que acabó la misa, se fue para la novia y le presentó sus respetos dándole una tarjetita por si, en algún momento, necesitaba de sus servicios. Las hay lanzadas con esto del marketing.
El Croqueta lleva la chaqueta a medio hombro, como están acostumbrados los toreros en el campo y un paraguas que, en un momento dado, puede servir, también, como sombrilla. El Croqueta lo lleva para que el sol no le ponga la tez morena a su Escolástica y que no la confundan con una gitana. ¡Faltaría más…! El pantalón que lleva el Croqueta es del Guindilla, el picador, y le está algo pequeño. La Escolástica pensaba plancharlo antes de salir pero como tuvo que asistir de urgencia a una novicia en apuros no tuvo tiempo. Este hombre, decía, menudo Adán me ha caído en suerte. ¡Eh, como lleva el pantalón! Si parece que se ha acostado con él…
El guitarrista, Segismundo el Mochuelo, natural de San Isidro del Guadalete, también en Cádiz, está muy conectado con el flamenco japonés y, por ello, gasta zapatillas de tatami y calcetín blanco. El Mochuelo toca la guitarra con mucho sentío y enjundia. En esta foto está tocando una malagueña popular cuya letra dice así:

Hasta la leña del bosque
tiene su separación:
una sirve para hacer santos
y la otra para hacer carbón

Las letras de las malagueñas y aún de otros palos del flamenco tienen mucho sentido literario. Si se imprimiesen las letras, como los romances de ciego, comprobaríamos, hasta qué punto, la letra de las canciones flamencas están impresas en nuestro ABS
¿Será ADN, no don Dimas?
¡Ah, no sé!, yo de esas cosas tan técnicas no entiendo, don Matías.
La boda, hasta el momento de la foto, transcurrió en la más absoluta normalidad hasta que la Ceferina Tirado se acabó la segunda botella de Anís del Clavel, Cazalla de la Sierra, Sevilla, Spain. Entonces comenzó a molestar a su consuegra, la Tiburcia Hontanares, y esta, en justa correspondencia, la trincó del moño y se despellejaron vivas ayudadas por sus hijas. El Croqueta y su compadre, el Constantino el Cagueta, se marcharon a tomar unos finos y las dejaron ahí, enzarzadas.
¡Bah!, cosas de muhere, compare
Al final tuvo que intervenir la fuerza pública y llevárselas al cuartelillo donde tuvieron que hacer frente a una indemnización por romperle la guitarra en la cabeza al pobre Mochuelo quien tuvo que ser operado con unas pinzas para sacarle las astillas del cuello.
¿Pero señora, se puede saber por qué agredió usted a su consuegra?, preguntó el comisario.
¿A esa tía guarra? Para que aprenda a comportarse como una señora.
La Tiburcia se fue para ella y, de no mediar un madero que había entre medias, se hubiera liado de nuevo.
A media noche trajeron al Croqueta y al Cagueta con una papalina doctor honoris causa. La pareja que se los encontró en la calle logró introducirlos, no sin mucho esfuerzo, en la comisaría.
¡Españoles…! ¡Dadme un punto de apoyo, que más valen barcos sin honra que moverán el mundo!
Yo creo, compare, que ezo está de lo más confundío der mundo.
¿Lo cualo?
Lo del barco y la palanca.
Ezo, Croqueta. La palanca… ¡Olé, la palanca!
Y de dos y hasta tres calabozos sonaron las palmas y el jaleo flamenco de cuñadas, hermanas y demás parientes de la boda.
Arsa, la boa de más tronío de to Caí. Dale.
Tras-tras-tras-tras…

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2 Respuestas a “LA BOA

  1. La Aguela

    Un par de cositas:
    1ª.- EXTRAORDINARIO pie de foto.
    2ª.-Agradecerle también la deferencia que ha tenido en presentar en sociedad(la mía), a mi muy querido “Croqueta”, que ya tenía yo ganas de conocer, no se crea.

  2. Por eso vuelve hoy. Pedid y se os dará, dijo Dios Nuestro Señor