DE CUANDO OLIVER CROMWELL FALTÓ A SU PALABRA…

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Cuando Oliver Cromwell se enamoró de Purita Castillejo, una ecuatoriana que trabajaba en la manicura del chino de mi barrio pintando uñas de porcelana, el parlamento británico se escandalizó. Los parlamentos, sobre todo si son británicos, se escandalizan por todo: que si al hijo de su majestad se le ha quedado una oreja prisionera en la vagina de su novia, que si al niño pelirrojo de lady Di le han visto disfrazado de Cristiano Ronaldo en Harrods con un apuesto marroquí, que si reina madre fuma… los parlamentos, efectivamente, se alborotan enseguida. Se conoce que, como los parlamentarios no tienen de qué hablar y como son muy de cotillear, pues ya se sabe.
Purita Castillejo estaba hasta los mismos de las cutículas, los pellejitos de los dedos y las uñas de medio luto de las vecinas.
Sí, doña Crisóstoma, como usted lo oye. Mi Oliver, cuando vuelva de la batalla de Marston Moor me va a retirar de la manicura y ya le pueden dar por donde amargan los pepinos al Chin-Chón.
¿Por qué llamas Chin-Chón al señor Chen?
¡Ah!, es por hacerlo más próximo. No le vamos a llamar Pekín ¿no le parece? ¡Con lo lejos que está!
Sí, en eso tiene usted razón Purita.
Oliver Cromwell, como ustedes se puede imaginar, cuando acabó la batalla de Marston Moor empezó la de Newbury y cuando acabó la de Newbury siguió con la de Naseby y con el asedio de Brigwater.
Oiga, Purita, no es por señalar, pero ¿a usted no le parece que su Oliver es un hombre un tanto belicista y guerreador?
Huy, sí, doña Crisóstoma. Eso lo que más me pone de él. Pero es lo que una dice: mira, mientras se entretenga dando mandobles por esos países de Dios y no me arrime a mí…
Claro, en eso también tiene usted razón, Purita.
Lo que no se imaginaba Purita es que Cromwell sería, finalmente, designado Lord Protector de Inglaterra. Ella, naturalmente, se enteró por el NO-DO.
Como usted lo oye, doña Ramira, le contaba a una clienta. Una va una al cine, aquí mismo al Royalty, y se encuentra una a su novio coronado como si fuera la reina madre. Con una peluca que ya, ya… si parecía Almodovar cualquier sábado de marcha en Chueca. Y claro, una, que para esto del parentesco es muy suya, como que nota que se la está haciendo el vacío y tomando a chufla. Y claro, a una, que para esto también es muy suya, se le sube el genio al moño, se arremanga el mandil de la manicura y se presenta en la embajada a montar el pollo.
Hace usted muy bien, Purita. A los tíos hay que sentarlos las costuras, de lo contrario se vuelven unos camándulas. ¿Y qué fue lo que le dijeron en la embajada?
Pues eso, que echaban balones fuera. Bueno, balones no exactamente, sino wallones, porque mi Oliver se había ido a un tablao a no sé qué de unos flamencos y unos wallones. Es lo que tiene el fútbol oiga, y el cante, que los vuelve tontos. Ya ve con la de flamencos y futbolistas que hay aquí, en Madrid y se va Holanda y Bélgica el muy tonto. Ahora… que no se imagina usted qué manera de dar espadazos. Yo lo vi en la película aquella que hicieron cuando le dobló el hombre que se llamaba caballo. Ya sabe usted, ese del pelo cano…
Richard Harris.
El mismo. Y ese otro de las cervezas, que luego hizo de hermano de Omar Sharif aquí mismo, en Soria.
Alec Guiness.
Ese, sí señora.
¿Y ya no sabe usted nada de él, verdad?
¡Qué voy a saber! Ya sabe usted cómo son los hombres cuando salen a cenar fuera con los amigotes. Que si luego te llamo, que si tenía que pagar yo una ronda, que si no iba a ser el primero en irme… Unos golfos, doña Ramira. Lo que yo le diga.
Lo último que sé de él me lo contó una prima de Chin-Chón, que está en un chino del Soho enrollando rollitos primavera. Dice que ahora le ha dado con no sé qué historias de religión y lo que temo, ya ve usted, es que el muy charrán se me meta cura para no retirarme de la manicura, como prometió. Ahora, que si hace eso yo voy y con el quitacutículas lo capo, doña Ramira. ¡Lo capo!
Ay, Purita, hija… No sea usted ordinaria, que da como cosa imaginárselo.
Claro, como usted está muy tranquila con don Próculo en su casa. Pero y a mí quien me retira de esto ¿eh? ¿Quién me retira?
No sé, Purita. Pero piénselo mejor, que la vida es muy corta. No se vaya usted a buscar la ruina. Mire que capar a un Lord Protector, aunque sea inglés, es muy escandaloso e igual la sacan a usted cantares.
Lo que yo le diga a usted doña Ramira. ¡Chas!, un corte con el cortacutículas y capao para toda la vida. No saben esos ingleses cómo somos las hembras de Chimborazo.
¡Huy hija, que palabra tan fea! ¿Y eso que es?
Es mi pueblo doña Ramira. Y tampoco le consiento a usted que diga que el nombre de mi pueblo es feo.
Vale, hija… Vale. Pero quite usted de ahí el quitacutículas que asusta usted con esos ojos que pone…

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