DE MISAS, PROCESIONES Y CALDERETAS. COMO FORRARSE SIENDO INDEMNIZADO

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Dentro de la política -ejerciendo la misma- se puede ganar dinero; sí. Se puede ganar dinero, incluso, de forma honorable aunque algunos lo veamos como algo deshonroso. Verán ustedes, que yo se lo explico y por el mismo precio.
La Diputación Provincial de Soria ha cambiado de color. Ha pasado del azul gaviotero al rojo, rojo clavel, que decía la copla. Los diputados populares, ahora en la oposición, han visto cómo sus ingresos han mermado de forma significativa en cantidades que van desde los 23.446 euros del alcalde de Langa de Duero, el más indemnizado, a los 21.221 del alcalde de Los Rábanos, el menos indemnizado. ¿Y en concepto de indemnización dice usted? Bueno, en concepto de indemnizaciones, de dietas y de kilometrajes.
¿Indemnizaciones, dice usted?, si según el Diccionario de la Real Academia indemnizar es “resarcir de un daño o perjuicio”. ¿Qué daño o prejuicio ha sufrido quien se presenta voluntario a un asunto que lleva aparejadas estas servidumbres de antemano? ¡Ah!… buena pregunta.
Estas indemnizaciones son por cada asistencia a comisiones, plenos, patronatos y órganos externos en los que la Diputación tuviera representación. También se indemnizaba por asistir a actos oficiales, reuniones o actividades en general. ¡Toma ya!
¿Y cuál son esos actos?, se preguntará usted… No lo haga; el Heraldo de Soria de 17 de julio de 2015 se lo cuenta en su página 27: “por asistencia a misas, procesiones y calderetas”. Vamos que una popular, reverendísima y católica autoridad acudía a la misa en honor a Nuestra Señora del Espino, la del Vallejo o la de la Buena Leche, pongamos por caso, y ¡catapún!, pasta para el bote. En esa misa, acudían el alcalde, también del PP, los cuatro concejales, también del PP y no cobraban ni un euro, pero ¡ay, amigo!, el compañero de partido que representaba a la Diputación sí que lo hacía. Que era una procesión, pues nada… se ponía detrás del santo, junto al alcalde y ¡cataplás!, más pasta, para él, claro, que el alcalde no cobraba. Que acabada la procesión había una sabrosa caldereta de cabrito –con perdón por quitarles años- ¡tracatá!, otra pasta y, además, el papeo de gorra… Y, a esto se le llama “indemnizar”. Tócate la mandarina, María Josefina. Nos falta saber, -el diario no lo informa- qué ocurría si había misa, procesión posterior y fin de fiesta con caldereta. Igual llenaban el zurrón de billetes…
El truqui, para no caer en dolo o falta, es cobrar menos de 18.000 euros que es el tope marcado por las bases de ejecución del presupuesto de la institución. Entonces, cuidándolo mucho se pueden llegar a cantidades de 17.785,60 y 17.090 a las que han llegado los alcaldes de Cabrejas y de Los Rábanos, respectivamente. Eso es medir ¿verdad? y no lo que hace un sastre. A algunos nos recuerdan los topes de aquellas tarjetas black que no se sobrepasaban de auténtico milagro los topes admitidos. ¡Mal pensados que somos…! ¿Qué quiere usted?
Es que, verá usted, la gasolina se ha puesto por las nubes, dirán los señores alcaldes y diputados provinciales. Pues sí, tienen ustedes razón, pero si desde Langa de Duero a San Esteban de Gormaz, por poner los dos pueblos donde sus alcaldes se han visto más “indemnizados”, sólo hay cuatro kilómetros ¿por qué no iban en un solo coche? A más, a más, que dicen los catalanes. Si el siguiente pueblo, a otros 8 kilómetros, es el Burgo de Osma, desde donde salía el coche oficial del presidente de la Diputación, con su chófer y todo ¿por qué no iban los tres en el coche oficial? ¿Saben cuánto nos habríamos ahorrado los ciudadanos? Pues echen ustedes cuentas, que no lo voy a hacer yo solo…
Bueno, se dirán ustedes, total ¿de qué cantidad hablamos? 23.446,41 euros que cobró el que más. Si son tan solo cerca de cuatro millones de pesetas. Efectivamente, pero a eso hemos de añadirle los 36.000 euros anuales (casi 6.000.000 de pesetas) por ser alcalde, lo que arroja un total de casi 60.000 euros o, lo que es lo mismo, casi el millón de pesetas mensuales y, para el gobierno de un pueblo de menos de 900 habitantes. No está mal, ¿verdad? Pues ya lo saben, si es usted católico, de derechas y tiene buen diente para la caldereta y no se le resiente la andorga, métase alcalde de pueblo pequeño, no tiene apenas cargas y está bien “indemnizado”. Total, para el currículo que piden por serlo…

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