LA TRISTE Y RADIOFÓNICA HISTORIA DE MARIPAZ (TODO JUNTO) CONEJERO DEL HOYO. MISS VENDIMAS 1962

radio-antigua

Aquel año de 1962 en que Samoa, con dos cojones, se independizó de los Estados Unidos y en el que Juan XXIII excomulgó a Fidel Castro, la señorita Maripaz (todo junto) Conejero del Hoyo, consiguió el título de Miss Vendimia 1962 en la Feria de la Vendimia de Santa Cruz de Mudela, Ciudad Real. La señorita Maripaz (todo junto) Conejero del Hoyo lloró un poquito, no mucho, cuando recibió la banda y la corona y dedicó, como no podía ser de otra manera, el título a su papá, funcionario del catastro y a su mamá, sus labores, que la estarían escuchando.
La radio, con su tapete de ganchillo encima de una repisa esquinera, presidía todas las casas y, entre novela y novela nos traía, junto a la sopa minestrone y el chicharro frito, concursos diversos financiados, casi siempre, por empresas alimentarias: Avecrem llama a su puerta, La Fiesta de La Casera, Varietés Sigma, La hora de Cynar… con los que espantábamos el hambre y el frío en blanco y negro que teníamos pegado a nuestros huesos. Entonces sí que hacía frío, solemos decir; y qué verdad que era…
El concurso Un jamón en el tapón lo organiza Radio Intercontinental a finales de los años sesenta, lo patrocina la marca de vinos CASA (Cosecheros Abastecedores, S.A.) de Valdepeñas y lo presenta Enrique Cavestany. Al programa acuden personas que han encontrado en el interior del tapón de una botella de vino de la marca su premio de un jamón -producto mítico en la España del momento y utópico para la gran mayoría de familias-, que recogen entre aplausos y sonrisas en la emisora. Este vino, y sus tapones premiados, se envasan en el barrio de Estrecho, en Madrid. Yo mismo encontré en la calle varios tapones premiados, pero nunca me dieron el jamón. Se conoce que no se fiaban… ¡hacían bien!
Conozca usted a sus vecinos, de la Cadena SER, a principio de los años cincuenta, cuenta con versiones en distintas ciudades españolas, aunque las que alcanzarán más duración y popularidad serán las de Madrid y Sevilla. En diversas emisoras se mantuvo durante más de una década y permitió “descubrir” a un numeroso grupo de futuros artistas, Rocío Durcal, Ana Belén… e incluso el luego humorista Fernando Esteso, que entrega las 500 pesetas de su premio a los damnificados por las inundaciones de Valencia en el otoño de 1957, entre grandes aplausos y parabienes. Lo presentaba José Fernández Manzano, quien, mediados los años sesenta, intentó una segunda etapa, sin el mismo éxito, con el nombre de Los nuevos vecinos.
Contemporáneo sería Ruede la bola que, también, consiguió un programa de gran popularidad y que sirvió de plataforma a artistas tan heterogéneos como Raphael o El Fary. La música, ese elemento básico en la radio, es en todo caso, el eje de otros muchos concursos radiofónicos. Varios de ellos alcanzarían notable popularidad en los años cincuenta, como La melodía misteriosa y su contrapunto, Jaque a la orquesta. El primero lo pone en marcha Bobby Deglané y, posteriormente, el programa magacín Cabalgata fin de semana
La señorita Maripaz (todo junto) Conejero del Hoyo acude a Cabalgata fin de semana donde Boby Deglané la entrevista después de obsequiarla, por deferencia de camisetas de lana La Camerana, con tres mil pesetas del ala.
¿Señora o señorita?
Señorita
¿Será porque usted lo quiere?
La señorita Maripaz (todo junto) Conejero del Hoyo, al terminar el programa, se largó con un locutor meritorio, el Ginesín Tobajas, a tomar un gin fizz a Pasapoga, local en el que, miren ustedes por donde, se juntaba la crema y la nata de la radiodifusión española. De Pasapoga tomaron un taxi que les condujo hasta Casa Camorra, en la Cuesta de las Perdices, donde escucharon flamenco y acabaron con las reservas de fino y manzanilla del resto del año.
Al día siguiente la señorita Maripaz (todo junto) Conejero del Hoyo despertó en una pensión de la calle de la Montera a la que no recordaba cómo llegó. El Ginesín Tobajas, pájaro de mal agüero, había volado del nido y no se le volvió a ver por él. Del bolso de la señorita Maripaz (todo junto) Conejero del Hoyo habían desaparecido las tres mil pesetas y la habitación de la pensión estaba pendiente de pagar. La señorita Maripaz (todo junto) Conejero del Hoyo comenzó a llorar e hipar y no dejó de hacerlo hasta que la señora Aurelia, la patrona de la pensión La Higiénica, le ofreció un trabajo de chica de coro en el Molino Rojo, en la calle de Tribulete. Allí podría ganar un dinerito rápido y de forma limpia con que poder pagar su pensión, la alimentación y el billete de vuelta a Santa Cruz de Mudela.
La señorita Maripaz (todo junto) Conejero del Hoyo, entre actuación y actuación, escucha la radio atentamente por si aparecía el Ginesín.
Presurosas y dañinas abandonan su covacha y a despensas y cocinas, cautas y ladinas, van las cucarachas. Pero doña Inés, con el Cucar-ex, espolvoreó por los rincones, es mujer feliz, pues las logra ver muertas tripa arriba y a sus pies.
Yo tengo en mi casa una mujercita buena y elegante que es muy bonita; muy buena y muy guapa es mi dulce esposa, guisa, borda y cose y es muy hacendosa. Mañana es su santo y alguna sorpresa que la guste mucho yo le quiero dar. Pues la cosa es clara yo sé lo que has de regalar: una cosa de gran valor en un mueble muy seductor, es la máquina Alfa para coser, para bordar, no tiene rival y es nacional. Alfa sin igual.
María del alma mía la ropa no está lavada, María del alma mía que no te veo hacer nada. María está tan tranquila y se sonríe un poquito pues la ropa está lavada gracias a Escamas Saquito.
Okal, Okal, Okal es el lenitivo del dolor. Okal, Okal, Okal es un producto superior.
Entre espacio y espacio de publicidad Ama Rosa llora desconsolada. Millones de oyentes que esperaban religiosamente el capítulo de cada día, con ansiedad, despoblando las calles de ciudades y pueblos, dejando desiertos comercios y lugares públicos, sumiendo en el silencio más absoluto talleres, fábricas y otros centros de trabajo donde se seguía con extrema atención la trama y los diálogos de sus radionovelas, al decir de Juan Ginzo, escuchan ávidas la novela. El Diario Hablado de Radio Nacional de España, heredero de aquel Parte, llega puntual a todos los hogares. No hay que olvidar que es obligatorio conectar con “La emisora” puntualmente.
En los meses siguientes a su ingreso en Molino Rojo la señorita Maripaz (todo junto) Conejero del Hoyo ha engordado de forma preocupante. No es por las tres comidas que la señora Aurelia, de la pensión La Higiénica le obliga a comer, claro.
La señorita Maripaz (todo junto) Conejero del Hoyo cuenta su historia, su triste y breve historia de amor con el Ginesín, mientras toma una copa en la mesa de don Guillermo Sautier Casaseca, que ha acudido, con unos amigos, a ver a una chica que debutó la semana pasada: Addy Ventura, de cuya belleza se cuenta y no se para. Don Guillermo escucha atento. Al terminar el relato le ofrece cinco mil pesetas por su historia con la que pagarse el billete de autobús hasta su pueblo y empezar de nuevo.
La señorita Maripaz (todo junto) Conejero del Hoyo vive encerrada en la casa de sus papás. No sale apenas a pasear y, cuando lo hace, es con su mamá y con su papá, quien ya no trabaja en el catastro. La señorita Maripaz (todo junto) Conejero del Hoyo, antigua Miss Vendimia 1962 enciende, como todas las noches, la radio para escuchar la novela El derecho de los hijos, en el que una joven de gran belleza es seducida por un locutor y abandonada a su suerte en un lupanar de la capital…

Yo soy aquel negrito
del África tropical
que cultivando cantaba
la canción del Cola Cao
y como verán ustedes
les voy a relatar
las múltiples cualidades
de este producto sin par.

Maripaz, hija, si ya ha terminado la novela apaga la radio, que padre tiene que dormir.
Sí, mamá. Lo que tú digas…

Anuncios

2 Respuestas a “LA TRISTE Y RADIOFÓNICA HISTORIA DE MARIPAZ (TODO JUNTO) CONEJERO DEL HOYO. MISS VENDIMAS 1962

  1. La Aguela

    Pues va a ser verdad que te has jubilado, pero después de lo leído, a sido “por viejo”. Muy bueno

  2. … me ha encantado, pero porque me llevas a la niñez tan feliz que tuve, con tus relatos… Todo me ha recordado a esa época… pues presente estaba la radio en mi casa a todas horas… hasta que llegó la tele en blanco y negro y sin mando a distancia, que por ser la pequeña, me tocaba, apagar y encender, cuándo no, subir el volumen.
    Pero te diré, que te has dejado un programa sin mencionar… y es “Los Porretas”, al que a mi querido y maravilloso padre era tan aficionado y le gustaba tanto, que todos los días a primera hora de la mañana, antes de ir al colegio, nos “arrejuntaba a mi hermano y a mí para oir un poquito y luego dejarnos ir al cole, no sin antes, enfadarnos por quedarnos a la mitad, de saber lo que pasaba cada día en esa familia…
    En fin, dicho lo cual… me ha encantado tu forma de “transportarme”, a mi niñez. Gracias por ello.