DE ALACRANES, ESCORPIONES Y OTROS BICHOS ARÁCNIDOS

escorpión

Don Tesifonte Cubillas Mota fue un fino y veloz extremo diestro del Lokomotiv Fútbol Club de Terradillos de los Templarios, una pedanía de la villa de Lagartos, en la comarca de la Vega-Valdavia, Palencia, Spain. El don Tesifonte, por aquello de la racialidad y el ¡a mí, Sabino, que los arrollo!, jugó la mitad del segundo tiempo contra el Sporting de San Nicolás del Real Camino, Foatball Club mancado de un remo por un patadón que le arreó el Escolástico de Juan, una mala bestia que repartía estopa desde su puesto de defensa lateral derecho.

El don Tesifonte Cubillas Mota, como es fácil de adivinar, tuvo que abandonar la práctica del sport y se hizo top model de zapatos con alza para cojos. El don Tesifonte fue, de siempre, muy bien hablado y esto, entre la gente del football no es habitual. El don Tesifonte decía guarismos, en lugar de decir números. La afición, como no sabía qué significaba guarismos, y creían que era unas gárgaras, se lo tomaba a mal. ¡Ya se sabe!, la secular ignorancia de la plebe a la que le gusta retozar en el lodo de su ignorancia.
¡Qué tío!, vaya frase…
Se la cedo.
Gracias, don Dimas.
¡Qué manía, verdad, doña Úrsula, esa, digo, de hablar con palabras que producen hasta nauseas!
¿Mande?
Nauseas… ya sabe, arcadas, ascos y vómitos.
Ya, ya. Fíjese que decir guarismos… Estas licencias del idioma tendrían que estar prohibidas por la autoridad competente, ¿verdad doña Úrsula?
A eso es a lo que iba, señora Tránsito.
Es como lo de envergadura. ¡Cómo permiten esa voz tan pornográfica!
¡O desparpajo!
Eso. Fíjese usted: en-verga-dura. Si hasta le pone cachonda a una el escucharla ¿verdad que sí?
Ya lo creo, doña Úrsula. Y eso a nosotras, que somos decentes. ¿Qué no hará con las golfas esas que trabajan fuera del hogar?
La doña Úrsula Pajizo Villahambres quiso estudiar para cura, pero como era señora no la dejaron. Monja, la verdad es que nunca quiso ser, pues le gustaba hablar y pasear por las eras a media noche y eso, claro, con el hábito de las Agustinas iba a quedar chocante.
¿Y santera en una cueva del roquedal?
Pues tampoco. Quite, quite… con la reúma que debe de dar la umbría esa.
La señora Tránsito se casó, el año de la División Azul, con el Cliserio Portillo Coronado, natural del país que dicen de la Polvorosa, junto a la villa de Benavente, en la provincia de Zamora, diócesis de Astorga y reino de León, también Spain. El Cliserio fue a Rusia con el batallón de Muñoz Grandes y, nada más entrar en las tundras de papá Stalin, abrió la puerta del vagón para orinar y fue obsequiado con un tiro en la rodilla.
Eso por finolis. Si se hubiera meado dentro, como hacían los demás…
El Cliserio, que fue promovido a cabo y repatriado a España, recibió una medalla que nunca lució pues tenía que pagarla de su bolsillo. Eso sí, le concedieron una plaza de cerillero en el bar La Amistad, junto a los retretes.
Debía tratarse de mi signo, esto del urinario, digo. Ya que me lo concedieron por un mal pis que hice en la Siberia…
El Cliserio, cuando volvió del frente paró en Madrid y se metió, por aquello de que los héroes no pagan, en el museo del Prado, de gorra.
Oiga usted, don Tesifonte. Aquello sí que es arte. Todos los cuadros están de un bien pintado que no se puede usted hacer idea. Incluso los dibujos se parecen a la gente de bien terminados que están. Los borrachos de Velázquez, por ejemplo, ¡si están todos borrachos! y en el cuadro de las lanzas no se hace usted idea de la cantidad de ellas que hay pintadas.
Es que en las capitales hay de todo, amigo Cliserio.
Ya le digo, no como aquí en el pueblo, que quitando lo de ir los domingos a ver pasar los coches que se estrellan a la vuelta del fin de semana, no tenemos en qué entretenernos.
El don Tesifonte Cubillas Mota posó una tarde en el castillo de la Mota, en la cercana Medina del Campo y hasta allí, por ver modelos guapos, se acercaron un grupo de mozas de Pozas de Gallinas, villa que intentó, en su momento, cambiar el nombre por Morales del Rey pero que no fue admitido. Las gallinatas, que ese es su gentilicio, se quedaron prendadas de los modelos. La Graciana Tobalinas, alias Ms. Grace Sit, domadora de alacranes, escorpiones y arañas de mucho pelo, con aquello de que tenía mundo, coqueteó con el don Tesifonte y, al terminar la sesión, fueron a la fonda de la estación a tomar un porrón de cerveza con gaseosa. El don Tesifonte, convidando a las chicas, siempre fue muy fino y de mucho rumbo.
La dueña de la fonda les sirvió, de regalo, un platillo de garbanzos torraos y unas cortezas de cerdo a las que no habría venido mal una mano en la barbería. El don Tesifonte, que desconocía el oficio de la Ms. Sit, y viendo que un arraclán le asomaba por la mangueta de la rebeca, se descalzo una bota y le arreó tal zapatazo al bicho que despanzurró tanto el prosoma como el opistosoma.
¿Eh?
El tronco y el abdomen
¡Ah!
Ms. Grace Sit, o sea la señorita Graciana Tobalinas, viendo que el Faruk, su escorpión favorito, aquel que utilizaba para rellenar las quinielas de fútbol, estaba hecho papilla lloró como sólo pueden llorar aquellos que han perdido a un hermano. ¡Dios, que perra pilló!
Perdóneme usted, Ms. Grace, ¿cómo iba yo a saber que ese bicho del diablo era una de sus herramientas…
¿Y qué pasó, por fin?
Nada, que la Ms. Grace Sit dejó la doma de arácnidos y scorpionidas y se pasó a la doma de cérvidos. La Ms. Grace Sit consiguió un éxito muy reconocido con un número de doma de corzos que bailaban la polka pizzicato, de los Strauss, ladrada por un gamo europeo, del género Dama y cuyo nombre científico es Dama dama.
¡Anda, mira, como la canción de la Cecilia!
Más o menos.
Tras la boda su carrera alcanzó el cenit. Él, fue portada de la revista Prótesis, que editaba el Colegio de Protésicos del Calzado y ella fue contratada en Alaejos, que anteriormente se llamó Falafeios.
¿De falafel?
No, aquí el garbanzo gusta, pero en cocido; no en puré. Falafeios de Halaf o Jalafe, antropónimo mozárabe que, luego, se castellanizó en el habla local, con aspiración de la f- inicial y la intervocálica; así como tratamiento velar del diminutivo.
Sí, sí; don Tesifonte, como usted diga. Usted siempre fue un piquito de oro. ¡Menuda labia tiene usted!
¡Bah!, favor que usted me hace, amigo.
Pues la Ms. Grace Sit, como le decía, dio un espectáculo tan mentado y famoso que salió de Alaejos con un contrato para el Brasil, donde se trasladó, junto al don Tesifonte y a su mamá, la señora Adolfina. Cuentan, porque no se sabe con exactitud que fue en el estado de Tocantins, entre el Mato Grosso y Minas Gerais, donde la afamada domadora Ms. Grace Sit, cuyo nombre verdadero fue Graciana Tobalinas, murió picada por una araña bananera, de la familia de las Ctenidae. Su esposo, el don Cesifonte Cubillas Mota fue acusado de su muerte y juzgado y encarcelado en el penal de Pedrinhas, en el estado de Maranhao. De la señora Adolfina nunca más se supo. Posiblemente fue echada a un puchero en alguna de las tribus aún sin descubrir de la selva amazónica. Es lo que tiene el Brasil que, cuando se les acaban las pilas de la radio y no oyen el samba, les da por comer.
¿Y los nativos pudieron hincarle el diente a la señora Adolfina? Debería estar dura como el pedernal.
A buen hambre, don Dimas…
Pues sí; también es cierto.

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Una respuesta a “DE ALACRANES, ESCORPIONES Y OTROS BICHOS ARÁCNIDOS

  1. La Aguela

    “scorpionidas”, no conocía yo esta especie, D. Dimas. No hay pan duro.