DON VALDOVINO HERGUETA. ACTRIZ, CANTANTE Y PASTOR

Pastor

Don Baldovino Hergueta pasó toda su vida frustrado. Don Baldovino Hergueta quería ser, de niño, Miss Euskadi y, como no era vasco le eliminaban en la fase previa. Don Baldovino Hergueta llamaba lepóridos a las liebres y anátidas a los patos. Por el contrario llamaba guarros a los jabalís y cebras a las cabras. Se conoce que era más de caza menor que de montería. Don Baldovino Hergueta, cuando llegaba el carnaval se sacaba el pito por la bragueta y decía que iba disfrazado de niño pijo. Se conoce que nunca tuvo muy claro lo que era un disfraz.
Cuando el don Baldovino Hergueta se dio cuenta que nunca iba a poder ser Miss Euskadi pretendió hacerse capitán del imperio español en las Indias Orientales. ¡Aquellos eran hombres!, se decía para sí. Aquellos hombres enjutos y ascéticos, medio frailes y medio guerreros que nacían entre puercos y alcornoques y se alimentaban de las bellotas que le escamoteaba al verraco en la montanera. Esos hombres no necesitaban la noche; ¿para qué la querían si en España nunca se ponía el sol? ¡Viva Cabeza de Vaca. Viva Hernán Cortés y viva el pijo que los bendijo. Y vivan, ya al paso, las condiciones termopluviométricas del clima continental seco de la dehesa extremeña.
El pedagogo Jan Amos Komenský, también llamado Comenio, se quejó siempre de lo que le apretaba el reloj en la muñeca. Es, decía, como si a una gaviota le pusieran un piercing en los huevos. Don Baldovino Hergueta nunca llevó reloj, en esto se parece al Soria, el del blog. El don Baldovino Hergueta bailaba el pasodoble Gallito un poco al tresbolillo. Las mozas de su pueblo no querían bailar con él porque metía pierna y se ponía como una moto.
¡Qué tío! Y parecía gilipollas.
Es lo que tiene la berrea.
El don Baldovino Hergueta encontró trabajo de pastor de marranos en Malagón, provincia de Ciudad Real, que tiene embalse –Gasset- y dehesa de encina y alcornoque. Él, como tenía ínfulas de conquistador, en lugar de pastor se hacía llamar eco-coaching y llamaba a los cerdos jamón sin curar.
Don Trifón, el secretario del ayuntamiento, le dijo una noche a Don Baldovino ¿a usted le gustaría ser subsecretario de África y Colonias?
A mí me acomodaría más ser alcalde de Rio Muní o de Fernando Poo, si a usted no le importa.
No puede ser, don Baldovino, se lo pidió el Agrícola, el hijo de la Tuerta.
Pues entonces que sea subsecretario su puta madre.
¡Jesús, hijo, cómo se pone usted!
Yo soy exégeta
¿Y no come usted carne?
Eso es otra cosa, don Trifón.
Plutarco le dijo una tarde a Minicio Fundano y a Quinto Sosio Seneción que Beocia se le estaba quedando pequeña y que, si Dios no lo remediaba, se liaba la túnica a la cabeza y se iba a ir a consultar el Oráculo de Delfos sobre su futuro. El Minicio, que era algo sordo, entendió belfos, en lugar de Delfos y se descojonaba de risa.
Demos tierra al despojo del noble centurión romano, dijo Plutarco, mientras las Pitonisas auguraban el resultado de la batalla de Accio.
Eso, démosle tierra y que se joda, dijo Quinto Sosio Seneción
Esta escena, que fue eliminada por la censura durante el directorio de Primo de Rivera, era muy del agrado del Padre Landáburu, SJ, compañero en el convento del padre Arzalluz, PNV.
El don Baldovino Hergueta vendió por cuatro cuartos el rebaño y se marchó a los Estados Unidos de Norteamérica donde se operó de sus partes pudendas y se puso tetas caídas hacia arriba. Una vez transformado en Linda Appomattox se casó con John Wilkes Booth, aunque el matrimonio no se consumió
¿Será consumó?
Eso tampoco. No se consumió, decía, ya que el John Wilkes se cogió una moña de aquí te espero y se le metió en la cabeza matar a Abraham Lincoln.
¡Qué bestia!
El don Baldovino Hergueta, o sea, la Linda Appomattox, se quitó de en medio el apellido Wilke, que tantos quebraderos le causaba, y se hizo llamar Linda Lovelace y se hizo actriz porno en Hollywood.
¿La de Garganta profunda?
La misma. Si señor
Dejó el porno y se pasó al mundo de la canción. Como cantante no fue nada del otro jueves. Es cierto que, en su contra, jugaba el que tenía una voz muy desagradable y que las letras, que eran en un medio castellano y medio castúo no se comprendían bien. Vendió más de seis millones de discos de un tema And if you are not dancing away to the milling colors, que en español quería decir Y si no se le quitan bailando los colores a la molinera. Lo grabó con un hermano albino de Sammy Davis Junior pero, Frank Sinatra, que era un bandolero, se apropió de la letra y lo grabó él. Sinatra lo tituló Strangers in the night y lo cantó a dúo con una hija que tenía botas que no eran para caminar.
El don Baldovino, se volvió a España no sin antes remasterizarse y volver a ponerse el aspecto de don Baldovino. De nuevo varón, el don Baldovino volvió al pueblo donde murió una tarde. Al entierro vino José de Espronceda quien le echó unos versos muy bien rimados y que decían así:

¡Y es la historia del hombre y su locura
una estrecha y hedionda sepultura!

¿Y por qué no la hicieron más ancha y confortable? Pues vaya usted a saber el motivo. Estas cosas, en los pueblos, se suelen guardar dentro de los muros de las casas y no se dan tres cuartos al pregonero.
Claro, claro…

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