LA VERDADERA HISTORIA DE ERASMO DE ROTTERDAM. REFORMAS A DOMICILIO

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Al amanecer del día 28 de octubre de 1467, mientras en Galicia se montaba el pollo de la Gran Guerra Irmandiña, en la triste y fría Rotterdam, al abrigo del río Mosa y muy cerca de la ciudad de La Haiga…
Será La Haya, ¿no le parece?
Pues igual sí, ya sabe usted que entonces el castellano no era como el de ahora. El caso es que, como le decía, al abrigo de las frías aguas del Mosa nació, berreando como un choto, el Erasmo, que en la parla del lugar se llamó Geert Geertsen
Oiga, pues a mí me gustaba más Erasmo
¡Toma, y a él! Lo malo es que, como no se ponían de acuerdo le llamaron, en latín, Desiderius Erasmus Rotterodamus, que eso sí que es una putada.
Ya lo creo. Pero siga, siga…
El caso es que el Erasmo, o sea, el Desiderius, como le iba lo de Flandes va y le dio por el flamenco.
Pero… ¿el cante y eso?
¡Anda y yo que sé! Yo le digo lo que pone la Wikipedia.
Bueno, pues siga usted
Pues le dio por el flamenco pero, claro, en toda Rotterdam y en los alrededores no había mucha gente que supiera lo que era una siguiriya, una soleá o una farruca y el pobre, pues se tuvo que poner a estudiar. Le dio por la filosofía y la teología, que es como la filosofía pero en plan cura y todo eso. El caso es que Gerrit Gerritszoon, o sea, Gerardo hijo de Gerardo…
Pero este Gerardo ¿quién es?. Me está usted haciendo un lío…
Pues el Erasmo, o sea el Desiderius, al que también llamaban Gerardo. El Erasmo, decía, se lió a escribir Adagios. O sea, refranes y moralejas…
¡Anda…! Pues va a ser este el sabio que era amigo de mi padre.
¿Pero qué dice usted, don Dimas? ¿Qué sabio ni qué niño muerto?
Pues yo siempre pensé que mi padre tenía un amigo, que se llamaba Refrán, porque mi padre siempre decía: ¡Como dice el refrán…! Y yo pensaba que el tal refrán era un amigo sabio que siempre tenía una sentencia que poner.
Joe, menos mal que luego soy yo el que chochea…
Los adagios y las moralejas eran, en definitiva, letras que luego los flamencos y los autores, ya sabe: León, Quiroga y Quintero ponían a las coplas.
¡Anda…!
Si, si… Verá usted:

Yo tiré un limón por alto
y en tu puerta se paró.
Hasta los limones saben
que nos queremos los dos

¿Y?
Pues nada, que luego, la churri del adagio iba y le cantaba al menda:

Yo tiré un limón por alto
por ver si coloreaba
subió verde y bajo verde
nuestro querer no se acaba.

Entonces casi como Valderrama y Dolores Abril ¿no?
Pues sí, pero en holandés de Venecia.
El caso es que, desde allí, se marchó a Italia y luego a Suiza
A llevar dinero, claro
No que este no era político, ni concejal, ni empresario, ni tan siquiera sindicalista. Fue a Suiza a escribir unas tarantas de Berna que es un palo muy difícil del flamenco.
¿Y en Italia?
Pues en Italia, vamos, en Venecia, conoció a Giovanni Antonio Canal, al que llamaban Canaleto, que era un pintor de góndolas. El tal Canaleto tuvo suerte de no llamarse Tinto, pues le hubieran llamado Tintoretto, que también fue pintor y veneciano pero al que llamaban Il Furioso. Este Canal, que tenía mejor carácter, también mudó el nombre (se conoce que era moda en aquellas épocas) y se llamó Antonio Canales, quien tuvo un hijo con la hija de Erasmo de Rotterdam, la Radegundis, que acabó en el cuadro de bailaoras del Café de Chinitas. Pues bien, la Rotterdam y el Canaletto tuvieron luego un nieto, también llamado Antonio Canales, que en realidad se llamó Antonio Gómez de los Reyes, que fue primer bailaor y que sucedió a Antonio el bailarín y a Antonio Gades…
Oiga, ¿es que para bailar flamenco hay que llamarse Antonio?
Pues no; realmente no. Pero siempre ayuda.
El caso es que el nieto del Canaletto y la Rotterdam montó un espectáculo que tuvo mucho éxito, llamado Gitano.
¿Y los gitanos cree usted que vienen de Egipto, como dicen ellos?
Pues claro. ¿Ha visto usted faraón más faraón que el Antonio Gades, de perfil, y bailando la farruca en Los Tarantos?
Pues no, la verdad. Mismamente como la Nefertiti
Pues ahí lo tiene…
Bueno y ¿qué fue de don Erasmo, el de Rotterdam?
Ahora sale usted con esas… Pues ocurrió lo que tenía que ocurrir, que se lió con lo de la reforma pacífica y gradual de la sociedad y la Iglesia y, cuando quiso echar el freno se pasó de frenada, liando lo que hoy se conoce como La Reforma. Así, en mayúsculas, que impone más.
Pues se cogerían un cabrero por El Vaticano, ¿verdad?
Bueno, bueno… Con decirle que prohibieron sus obras en el Concilio de Trento.
¿El qué…?
No me diga que no sabe lo que fue el Concilio de Trento.
Pues no; pero llamándose el Concilio sería algo de conciliar o poner de acuerdo a unos con otros ¿no?
Ja… Con la Iglesia hemos topado. No, hombre; no. El Concilio de Trento tuvo una importancia fundamental en el paso del Medievo a la Edad Moderna. Fue una reunión de los principales cargos de la Iglesia que repercutirían, después, en toda la cristiandad.
Vamos, como una convención…
Dicho así, en plan vendedores de bidets y orinales, pues no lo parece, pero más o menos. Verá usted, lo convocó el papa Paulo III para responder a la Reforma protestante y para fijar el dogma católico tras la degradación y la crisis a la que había llegado la Iglesia católica en el siglo XVI.
¿Y quién ganó…?
Pues el de siempre…. El de blanco.
O sea, el Papa.
No hombre, no. El de blanco es el Real Madrid. El Madrid fichó a un italiano, llamado Carleto, que era de Milán, y ganó la décima al Aleti pasada la hora
¡Qué cabrones…! Lo que disfrutarían ustedes, ¿verdad?
¡Ya le digo! Pues tras eso, van y le meten tres al Barça…
Oiga, don Matías… A usted no se le estará yendo la cabeza ¿verdad?
Sí que se me está yendo, si; pero es por La Pechotes… ¡no te digo!

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