LOS BORBONES A LOS TIBURONES…

Borbones a los tiburones

España –lo que queda de ella- se va convirtiendo, día a día, en un territorio habitado por banderizos e intelectuales del remoquete y el ripio fácil. Ayer, en plena fiebre de neorrepublicanos, guillotineros y peritos en Derecho sucesorio de todo pelaje -¡y vaya pelaje!- no había más que leer los mensajes de sus pancartas, de sus cartelones…

Algún afectado por la LOGSE debe dedicarse a ello en cuerpo y alma; no en vano todos se repetían y estaban fabricados con los mismos mimbres constructivos y semánticos. “España, mañana, será republicana”, sin comas, naturalmente; escrito del tirón. “Los borbones a las elecciones”. Si de Borbón, borbones; de Martínez martíneces ¿verdad?. Luego había una muy ocurrente; decía: “Transición real sin rey”. A mí, ¿qué quieren ustedes que les diga?, me hubiera gustado más “Transición real sin dos reales” que es una situación más real (¿lo cogen?) pero claro, esto, al contrario que la sucesión monárquica, no se vota.

España es un país donde se rima mucho. Un país de filósofos y de poetas. Lo malo es que, también, es un país de iletrados. Cada español lleva dentro de su más íntimo ser un poeta y un filósofo en las mañas más extrañas: la alineación de los planetas, el movimiento continuo, la cocina molecular o la palinodia del sistema comunista de la nueva China o, por ser más actual, de la Venesuela bolivariana, ¡caraho!.

Mucho le ha afectado a usted lo de la Puerta del Sol ¿no, don Dimas?

No, hombre. Eso es una moda retro, una especie de vintage albanés. Lo digo en general. Verá usted. Hoy mismo, estaba en el café, desayunando cuando el vecino de la barra le decía a un amigo que estaba de los nervios, pues tenía que tomar un avión y, claro, decía, es martes…

Claro, le decía su amigo. Los martes, ni te cases ni te embarques.

Ni que decir tiene que ambos giraron la cabeza y, a punto de saludar a la audiencia presumiendo de su agilidad mental, levitaban con su ocurrencia. Como cada uno seguíamos con el churro metido (con perdón) en nuestra taza siguieron perorando.

Y menos mal que ahora hace bueno ¿eh?

Claro, dice el amigo, es que cuando marzo mayea, mayo marcea. Vuelta a mirar a la audiencia y nuevo fracaso.

Es lo que yo digo siempre, le dice el uno al otro, es que los refranes recogen la sabiduría popular; el atávico conocimiento guardado en la profunda sima donde se agolpan infinidad de experiencias humanas… (música de violín, por favor)… Los viejos, sobre todo si son de pueblo, son todos sabios.

Servidor de usted, don Matías, que es viejo y de pueblo se volvió a la pareja y les dijo:

Perdonen ustedes que me meta en su conversación, caballeros, pero es que algunos viejos, y sobre todo si somos de pueblo, somos sabios no por viejos, sino por leer, por estudiar, por recoger experiencias y por escuchar a la gente que sabe de qué habla.

También somos sabios por saber cerrar las orejas a las gilipolleces sin fundamento que gentes como ustedes sueltan a voz en cuello para ver si algún tonto del haba les paga el café. Los galápagos, las tortugas también son viejas y de pueblo pero no son sabios por conocer ripios estúpidos y refranes que no tienen más fundamento que una rima oportuna.

¿Se puede saber en qué arcano se basan ustedes para decir que los martes sea peor día para casarse o embarcarse que otro? Si embarques, en lugar de decirse así se dijera embiércoles el día terrible sería el miércoles y no el martes.

Los refranes, aforismos, proverbios, sentencias, máximas o dichos más o menos ocurrentes, son la erudición del ignorante, del desocupado. Todo refrán, ya que ustedes han recurrido a ellos deberían saberlo, tiene su contrarrefrán, como toda curva tiene su contra curva: “para gustos, los colores” y el contrarrefrán “hay gustos que merecen palos”. ¿Es eso sabiduría?

El refrán es a la sabiduría lo que el palique al diálogo, lo que el Bombero Torero a la Tauromaquia: artificio y falsedad. Eso que ustedes llaman sabiduría popular no es más que una colección de retruécanos y ocurrencias encadenadas con un ripio estúpido que, además, no siempre rima de forma académica. España, ese puñetero trozo de desierto que va del Pirineo a Tarifa; de Jávea a Badajoz; ese pueblo viejo y navajero que descubrió America, que circunvaló el orbe, que discutió en Trento y que mojó la oreja al moro en Lepanto ha caído en manos de una barahunda de chusma que pide volver a votar democráticamente la Constitución para echar al rey mientras apoya una guillotina con los colores rojo, amarillo y lila, cuando no guillotinarlo, basándose en fundamentos filosóficos como “Borbones a los tiburones”. Todo ello jaleado por un telepredicador de coleta y camiseta de color desvaído pagado con el dinero sustraído a los venezolanos y los pingües beneficios de televisiones intereconómicas….

Un cantamañanas que, hace menos de tres días, decía que no se podía dejar la política en manos de una casta y que, ahora, que ha tocado europelo y ha entrado a formar parte de La Casta a ritmo de samba, ya no encuentra problemas en apoderarse, aunque sea guillotinando la Constitución y al legítimo heredero en ella contemplado…

¿Qué queréis al rey o a Barrabás?

¡A Barrabás, a Barrabás!

Bueno, don Dimas, se me va usted a tomar esta tila y se me sienta aquí, a la sombra, donde, ya verá cómo en un par de minutos se le pasa a usted el sofoco.

Gracias, don Matías. Amigo. Es que hay días en que uno echa en falta un monte pino y despejado al que echarse. Mira que tener yo que defender la Monarquía, a mi provecta edad y con estos pelos…

Anuncios

Los comentarios están cerrados.