DE PLÁTANOS Y COCHINILLOS

cochinillo-en-el-camp-nouEl plátano es una fruta muy rica en potasio. Es la fruta ideal para las personas que realizan ejercicio físico. Previene, de hecho, los calambres si se toma antes de hacer ejercicio. Su sabor es dulce y delicioso, es una fruta rica en vitamina C y B6, así como en minerales esenciales. Además de ello, y si hacemos caso a Balú, en aquel anuncio de los plátanos de Canarias, había que comer platano para no quedarse enano.
¿A qué viene este panegírico de los plátanos?, se preguntará usted, mi querido lector. Pues viene a cuenta de la que se ha liado en un partido de fútbol, por un plátano arrojado a un jugador de otra raza –ojito con poner el color que hay que ser muy cuidadoso-.
En el mundo de la Internet, los miembros de la nueva religión Ecoprogresista del Séptimo Día, han decidido que hay que comer un plátano por persona (incluso por persono si se es del ala feminil) y colgar la foto de la red para no parecer un miembro del Klan.
Y todo ello porque un cretino; un cobarde; un imbécil sin más fundamento que aquello que le sale de su bragueta ha arrojado un plátano a un jugador en el campo de fútbol. De inmediato, para dar ejemplo, el presunto (no he leído la palabra presunto en ningún periódico) agresor ha sido despojado de su carnet de socio, castigado sin poder volver a un campo de fútbol y se enfrenta a una sanción económica –por ahora no se habla de cárcel o de galeras-bastante cuantiosa. Y le está bien empleado, por gilipollas. Pero le estaría mucho mejor si se hicieran las cosas bien. Me explico.
Estaría mucho mejor si se le hubiera identificado, puesto a disposición policial, se le hubiera tomado declaración, se le hubiera puesto a disposición judicial y, tras la correspondiente instrucción, y escucharle en juicio, le castigasen –de resultar culpable- con la pena que el señor juez estimase oportuna y ajustada al hecho realizado. Pero no… La prensa, la Internet, los Ecoprogresistas del Séptimo Día ya han emitido juicio y le han castigado antes de que se pueda explicarse. Porque, si mal no recuerdo, junto al plátano también cayeron otros objetos, como mecheros, y nadie ha pensado que estaban llamando pirómano al señor Alves. ¿Podría ser –solo es una pregunta- que en lugar de tirarle el plátano con esa intención le tirase lo primero que tenía a mano? Porque hay que estar enfermo, y seguramente lo estará, para llevar un plátano en el bolsillo; estar todo el partido (que iban ganando por 2 a 0) sin comerse el dichoso plátano para celebrarlo y solo por el hecho de realizar insultos racistas a Alves, pero no a Adriano, que también es de la misma raza se lo arroje “en vivo y en directo”.
El afectado, como no podía ser de otra forma, ya ha declarado que España –y por ende los españoles- se venden como país del primer mundo, pero están atrasados. Tiene razón el señor Alves. Si no estuviéramos tan atrasados, en lugar de enriquecerle a él y al resto de futbolistas –nacionales o extranjeros, blancos o de otro color, altos o bajos, madrileños o catalanes, rubios o morenos- estaríamos gastando ese dinero en educación, en sanidad y en dependencia, por poner tres de los derechos que nos han recortado para subvencionar un fútbol tan del gusto de Mariano Teledeporte, del rey blanco y del príncipe del Manzanares según se ha podido ver en los últimos partidos. Todavía no ha habido ningún Ecoprogre que le haya dicho al señor Alves que el plátano lo tiró un imbécil, un hijo de mala madre, y no digo de puta por no señalar y no la sociedad española. Y se lo tiró a él y no a la raza negra en pleno.
El club donde juega el señor Alves, el Fútbol Club Barcelona, se ha apresurado a agradecer el gesto del equipo rival, el Villarreal, por su rápida reacción ante el hecho denunciado. Y le honra, pero este es el mismo Fútbol Club Barcelona que ni identificó, ni detuvo, ni castigó, ni entregó al seguidor que arrojó una cabeza de cochinillo en su estadio cuando el jugador Luis Figo volvió a jugar a Barcelona en noviembre de 2002. En aquel partido actuaron jugadores que hoy forman parte de la plantilla de este equipo (Puyol y Xabi) y ninguno se retrató con una cabeza de cerdo, para solidarizarse con su compañero y amigo Luis Figo. Tampoco lo hizo esa especie de Chiquito de la Calzada que preside (o que se bebe) la UEFA. En aquel partido, convenientemente calentado por la prensa, por los directivos, por los entrenadores, el Fútbol Club Barcelona acudió a la justicia ordinaria para evitar el castigo de dos partidos de clausura de su estadio con que fue sancionado. No admitió la sanción para ejemplarizar a sus socios; no. Si no que consiguió cambiarla por una sanción de 4.000 euros. Además de la cabeza del cerdo se recogieron pelotas de golf (deporte muy practicado en el Camp Nou), teléfonos móviles, bolas de billar y botellas de todo pelaje. Como se puede comprobar, nada que ver con el comportamiento del Villarreal. Por eso, y no por otra cosa, no hubo club alguno que agradeciese su comportamiento.
En aquella ocasión, y en múltiples otras, jugadores como Roberto Carlos han sido objeto de todo tipo de imitaciones gorilescas. El propio Marcelo, en esta temporada, lo ha sufrido en sus carnes. ¿Ha suspendido el Fútbol Club Barcelona a algún socio por estos comportamientos? Respóndase usted mismo, pleased.
En este país, concretamente, en la región (con perdón) donde su ubica el Fútbol Club Barcelona se ha insultado gravemente a nada más y nada menos que el ministro del Interior, que iba rodeado de sus escoltas. Se ha insultado gravemente y se ha agredido al líder del Partido Socialista Obrero Español en la puerta de una iglesia. En ninguno de los dos casos se detuvo a los agresores. Hay que recordar aquí que la misión de la Policía –del Ministerio del Interior- es la de detener y poner a disposición judicial a los agresores y a los delincuentes y no dejarles ir para no crear alarma social. En ambos casos se ha incumplido con su obligación policial ¡y no pasa nada…!, que diría un castizo. En lugar de salir en Internet fotografiados con un puño en una cara, en solidaridad con los agredidos, hacemos chistes y decimos que deberían haber cantado a la agresora la canción de David Civera “Que la detengan”.
Recientemente y choca por lo distinto de la actuación de la policía, un grupo fascista que había reventado un acto en la librería Blanquerna el día de la Diada fue perseguido, identificado, detenido y puesto a disposición judicial. Los doce asaltantes. Eso pasó en Madrid, claro, y no en la región donde juega el señor Alves. Ahora bien, como esto va para casa de putas, en lugar de para país serio, los mencionados fachas se van a presentar a las elecciones europeas. Pues nada, que siga la fiesta…
Señor Alves, usted es un hombre inteligente. Lo demostró al coger el plátano y comerlo con delectación, pero su afirmación hacia España y los españoles no ha sido la más afortunada. Se podría decir, siguiendo con las propiedades del plátano, que cura el estreñimiento pero, puede provocar diarreas. Sabemos que no está usted en un estado de gracia futbolístico, que no tiene asegurada su continuidad en el club y, ¿quién sabe? igual todas estas muestras de apoyo le vienen bien para lo que se avecina este verano con el Mundial y su más que posible traspaso. Si es así me alegraría mucho por usted y, aunque no lo crea, mucho más por el imbécil que le tiró el plátano.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.