SIGAMOS A VUELTAS CON EL INGLÉS…

BOTEL

Dios Nuestro Señor, que siempre fue justo y necesario con este pecador, me adornó con un talento, con una habilidad que no merezco. Me dio la facultad de escuchar perfectamente todos y cada uno de los idiomas que se hablan por esos andurriales. Es verdad que no me premió con la facultad de entenderlos, pero bueno… menos da una piedra y, al menos, puedo escucharlos como si fuera un nativo. Uno, dentro de su escasa capacidad de análisis y de comprensión en el idioma de don Guillermo Shakespeare siempre se ha hecho una pregunta: ¿cuántos analfabetos se precisarán para leer Hamlet, o Romeo y Julieta o cualquiera de las novelas tardías o de fantasía en inglés de Cambridge? El inglés es un idioma que ha hecho grande a España. ¿Se imaginan ustedes cómo se llamarían las cafeterías como California o Nebraska de no existir el inglés? Pues no; se llamarían, seguramente, Casa Pepe o Arturo, el que se lo lleva crudo. En el televisor tendrían que seguir echando mierdas de esas de Estudio Uno y cosas por el estilo, en lugar de echar teleseries de negros y de Sexo en Nueva York. Las criadas se quedarían en España, en lugar de marchar de baby sitter del príncipe de Gales. En el museo de Cera, al no existir el de madame Tussaud, las figuras del museo de Madrid parecerían bien hechas y todo. En fin, que esto de que exista el inglés, los ingleses y sus primos los norteamericanos, no es más que una pejiguera para España.
Esto es como lo de las razas; que existen cinco porque tenemos cinco dedos en la mano. De haber tenido sólo cuatro no existiría la raza aceitunada. Porque veamos. La raza blanca. La raza blanca es la buena; la que está hecha para mandar; de esta raza eran don Francisco, aquel soldado de El Ferrol y Chateaubriand, el escritor, no el filete de ternera. También son blancos la madre de Bardem y Paquirrín, aunque este no lo parezca. Luego está la raza negra. La raza negra, en el África está para salir en los telediarios dando noticias de penas y desconsuelos. Lo ponen a la hora del Telediario porque dicen que en España estamos muy gordos y así, de esta manera, te joden la sopa y la pescadilla hervida y te vas a la cama sin cenar. En los Estados Unidos, son casi todos negros y, si se esfuerzan y no les riega bien el cerebro pueden llegar a Jimmy Carter. Ellos se quejan por esto, pero nadie les hace caso. ¡Como son negros…! La raza amarilla está reservada para los tenderos del todo a cien y para retratarse con Alfonso Tezanos. Amarillos famosos fueron Fu-Manchú y Gao Pin. La raza cobriza es la más revuelta y la más difícil de entender. Ha habido cobrizos, como Charles Bronson o Anthony Quin, que eran de pega. Los auténticos, los de verité se cubrían con un taparrabos y se dedicaban a asaltar diligencias y fumar pipas de la paz. La verdad es que, como lo hacían al aire libre, pues los ministros no lo prohibieron. Y finalmente, ya digo, la aceitunada que no sirve más que para hacer bulto. Bueno, para eso y para casarse con Boyer, con Iglesias y con el marqués de Griñón. Se conoce que dudan mucho en esto del matrimonio. Ya lo decían Tip y Coll: un buen padre es el que no lo niega. En España, como es un país católico y como Dios manda, los matrimonios duran más. Ahí tienen ustedes a la Unión y el Fénix. Llevan toda la vida juntos y ni un resquebrajamiento, ni una crisis, ni una pelea. Aunque les diré a ustedes que yo nunca he entendido esto del matrimonio. Si, como todos dicen, el período más bonito y romántico es el noviazgo ¿para qué coño nos casamos, entonces? ¿No les parece? Claro que esto es igual que lo de la Bolsa y el Mercado, que dicen ahora los expertos y que nadie entiende. Antes, los economistas creaban productos para el mercado; ahora no. Ahora crean mercados para el producto. Yo, de esto, tampoco entiendo mucho, claro.
En fin, que este post, como todo en la vida, se acaba. Y lo mejor es terminarlo aclarando parte de lo hasta ahora dicho. ¿El hombre desciendo del mono? Pues sí; ya lo dijo don Charles cuando volvió de las islas Galápago… Pero, y he ahí la novedad. Descendemos de un mono de cinco colores. El uno es un mono blanco, vive en Europa y aunque ya lo hubo en Cataluña y le decían Copito de nieve, los catalanes niegan que forme parte de España. A lo mejor, ¡quién sabe! hay también una raza catalana como dicen que hubo una Corona catalana. ¡Vaya usted a saber! También existen monos negros; faltaría más… ahí tiene usted a King Kong que le pelaba el vestido a Jessica Langa, en el remake. Y amarillos y cobrizos. Lo que no existen son monos aceitunados. Se pone que sí en todos los enlaces del facebook para que haya tantos monos como razas, y tantas razas como dedos tiene una mano. Si tuviéramos sólo cuatro dedos no existiría el mono cobrizo, ya lo dijimos más arriba. Hay que tener mucho cuidado con los presupuestos, no los presupuestos de la pasta; no. Esos los arreglan luego los concejales de obras. No. Me refería a los presupuestos propios. A los propósitos voluntarios. No puedes equivocarte a la hora de manifestar los tuyos. Conocí a una pobre mujer que decía: no se equivoque usted conmigo; yo soy pobre, pero deshonrada. Eso mismo les digo a ustedes; no crean que uno, por eso de que solo escucha el inglés no es capaz de recitar el tubi or no tubi como si fuera de Sellafield, antes Windscale. Y es que, primero fue el verbo; pero luego fue el núcleo. Eso, tras lo de Fukushima, igual no te lo deja poner la censura…

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