Spanish school… yeahhh

calcio-20

¡Estoy entusiasmaaaado…! Como decía aquel vikingo de cuando mi hijo era pequeño. Creo que se llamaba Vicky, el vikingo. Resulta que, pudiendo haber nacido en sitios como Alemania, el Reino Unido, o la propia Francia nos ha tocado, nada más y nada menos que hacerlo en lo que queda de España. No me dirán ustedes que no es como para estar como un cascabel ¿eh?
Porque verán ustedes; nuestro país ha sufrido un cambio tal que no lo conoce (y miren que lo advirtió Alfonso) ni la madre que lo parió. ¿Recuerdan ustedes aquella España en blanco y negro? Aquella España de hielo y sabañón; de gachas y café de recuelo?. ¿Recuerdan ustedes cómo eran nuestros paisanos por aquellas calendas? Los niños, por no ir más lejos, teníamos todos los dientes montados unos sobre otros; algunos tenían los colmillos dobles y, unos sí y otros también, todo tipo de déficits sanitarios. Las madres trataban de paliar todo a base de calcio. ¿Recuerdan ustedes aquellas botellitas de Calcio-20, con su sabor a natillas? Los mayores eran todavía más deformes. Mancos, cojos, tullidos que, dependiendo de si eran cojos o caballeros mutilados tenían o no, derecho a asiento en el metro. ¿Y chepas? ¿Dónde están ahora todos aquellos chepas de nuestra infancia?
Hoy nuestros hijos estudian en inglés. Las mamás y algún papá –en esto hemos progresado poco, esa es la verdad- de las asociaciones de padres vigilan que sus lechones no coman porquerías grasientas y tratan de que el comedor sirva la suficiente fruta –cinco piezas al día, por lo menos- y que la verdura esté regada con agua bendita. El pescado de piscifactoría para que las algas rojas no produzca daño a sus delicados esfínteres y la carne, poca, y magra. El colegio, naturalmente, tiene gimnasio, salón multiusos donde poder hacer todo tipo de deporte, piscina de verano e invierno –propia o municipal- y poco laboratorio; total, para lo que se utiliza ¿verdad?. La Historia, la Geografía, que ahora se llama conocimiento del medio y la matemática no importan tanto. El latín y las Humanidades son marías. Ahora lo importante es conocer el nombre del arroyo del pueblo, del presidente de la diputación y, si es el caso, el inglés o el francés. En lo que queda de España es tan importante el estudio de los idiomas que ha habido comunidades que no han dudado en suprimir el español para estudiar el tagalo, o el suajili junto al idioma vernáculo. Lo fundamental es que, al salir del colegio, lo hagamos hablando inglés y con un aspecto físico como el de Cristiano Ronaldo o el de Miley Cyrus pero sin lengua. ¿Por qué?, se preguntará usted… Pues porque hay que apoyar la Marca España en el extranjero.
Los jóvenes españoles son los europeos más sanos, más deportistas, más guapos y menos preparados del mundo ¿menos? Bueno, quizá hemos exagerado. No están preparados según y para qué…. Veamos.
Volvamos nuevamente a aquella España del caralsol y de la camisa vieja. Los niños, a los catorce años solíamos dejar los estudios o, compaginarlos con el trabajo de asalariado. Las empresas solicitaban botones; los talleres aprendices; las tiendas una mezcla de lo uno y de lo otro. Hoy no; hoy estos trabajos los hacen los emigrantes que han sustituido a nuestros niños que comienzan a trabajar el mes antes de casarse. Los nuestros no trabajan a tan temprana edad. ¿De qué lo iban a hacer? ¿De camarero, de mecánico, de panadero…? Ni pensar. Ahora los niños tienen que aprovechar todos los medios que les hemos procurado. Los laboratorios de idiomas y los gimnasios quiero decir. Tiene que cincelar su cuerpo y aprender, al dedillo, el idioma del imperio para, una vez cumplidos los treinta, marchar a Inglaterra, a Irlanda, a Gales, a Escocia a Malta… a terminar de aprender un idioma que no dominarán en su vida. A terminarlo de aprender trabajando como camarero, como mecánico, como panadero… Eso sí, a miles de kilómetros de su casa, comiendo basura, trabajando en un burguer infecto y viviendo en una casa con dos docenas de inmigrantes de todo el orbe (paquistaníes, coreanos, butaneses y butaneros), compartiendo un piso que está a dos semanas del centro de Londres. Maravilloso…
Como nuestros niños no han perdido el tiempo en el colegio con laboratorios científicos, ni con la pintura, el teatro, el arte, la filosofía… pueden presumir de un cuerpo atlético, de un inglés aceptable y de una educación exquisita. Ya no son aquel inmigrante de la bota y la boina. Aquel Landa peludo; aquella Josele Román de ronca voz e incapacidad absoluta para comunicarse con sus señoritos; no. Ahora y he aquí la importancia de la Marca España, el impulso de Mariano y de esa Expaña que no conoce ni la madre que la parió ahora, digo, una niñera española acaba de ser contratada para cuidar al bebe, perdón al real bebé, de los duques de Cambridge. Sí, si, el mismísimo nieto del orejas. Y nada de por horas; no. Según el Hello! a tiempo completo ¿Qué? ¿Cómo se les ha quedado en boddy a to you? Acojonaos, ¿verdad? Para que ustedes vean. Pero es que, para que ustedes se enteren, no es una chacha de aquellas tipo Rafaela Aparicio; no. Es una nanny, una baby sitter a la que acompañan varios guardaespaldas. Para esto, como dicen Mariano y sus marianachis es para lo que hemos gastado tanta y tanta pasta en nuestros infantes. Para hacerlos chachas y camareros; sí. Pero de una vez; no esos que nos atienden aquí, en nuestros bares, en nuestros restaurantes, que ni nos entienden, ni saben qué es lo que les estamos pidiendo. No. Unas baby sitter, unos waiters with two pares of cojones.
Long lives Spain, long live Mariano y long live mark Spain… and Spencer, claro.

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