MARZO

marzo

Marzo es un mes de traca. De traca, de cremá y de mascletá. Marzo en un mes de fuego; de falla ardiendo y de tripudos ninots que, como jueces prevaricadores, están a la espera de ser indultados. Marzo es también un mes de chirigota. De chirigota, de coros, cuartetos y comparsas. Marzo es un mes de mirlitón y de copla ácida; de bomba entre los pies y cohete mañanero. Marzo convierte a España, de una esquina a otra, en un país de chanza y carnaval. Larra, siempre oportuno lo dijo, “en España todo el año es carnaval”.
Carnavales en Cádiz, en Santa Cruz, en Avilés, al que llaman Antroxu. Carnavales en Santoña, en Sitges, en Soria, en San Sebastián, en Jaén, en Bilbao, en Navalmoral de la Mata… Fiestas de Magdalena en Castellón, de la Pasión en Callosa. Este año la Semana Santa se nos marcha a finales de abril y nuestro marzo, un poco pesaroso, se hace largo y nada festivo. Se hace antipático y eterno.
Marzo, dice el refrán es airoso o ventoso. También marcea o mayea. Marzo, marzuelo, un día malo y el otro bueno. Marzo varía, siete veces al día. Marzo sediento, año opulento. Si en marzo oyes tronar, echa los trillos a empedrar. De marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va. Nieblas en marzo, escarchas en mayo. En marzo siembra el garbanzo… Marzo refranero y tan frío como enero. Bueno, este último refrán lo acaba de inventar don Dimas, pero ténganlo también en cuenta que no va mal encaminado…
Marzo es un mes cambiante, es un mes transitorio entre el frío invierno y la florida primavera. Es un mes que dura lo que tarda en llegar abril. No hay ningún otro mes del año que consiga esto último. Marzo es un mes para celebrar el padre. Para regalar corbatas que nunca se ponen y libros que nunca se leen. También hay gentes que celebran el Día del Padre por aproximación, por costumbre. De todo hay en la viña del Señor. Marzo, a los ocho días de nacer, es un mes de mujeres. Marzo es un mes de nieblas. De esas nieblas que, como novicias, sólo asoman la nariz a la tenue y rosada luz de los crepúsculos. Marzo no es un mes radiante y luminoso, pero tampoco es siniestro y lóbrego como el deambular de la Santa Compaña.
Un marzo de 1902 a dos hermanos catalanes, Juan y Carlos Padrós, se les ocurrió la humorada de fundar el Madrid Foot Ball Club. Un 11 de marzo, esta vez de 1955, falleció sir Alexander Fleming, quien inventó la lisozima y la penicilina. Los alcaldes madrileños, tan circunspectos y atentos –aprende, Botella- dedicaron la calle del más elegante barrio chino de Madrid, aquella calle del barrio de Corea donde vivían americanos de mono pardo y jeep descapotale, a su memoria y a la de los gonococos que no consiguieron lograr su terrible objetivo. En marzo nacen Celaya y Poe, pero ¡ay! muere Miguel Hernández, a quien tanto queríamos…
Marzo, ya quedó dicho, es un mes de tiempecillo incierto; un mes que no es ni carne, ni pescado; ni chicha, ni limoná. Es un mes largo y cansino. Es un mes tibio; si. Pero también es un mes fresquitemplado. Marzo es un mes en el que todo lo que está vivo empieza a hacerse susurrante, bullidor y jovial. Marzo es un mes bueno para el cabrito (cabrito, el de marzo; cordero, el de enero). Marzo es mes de almendros en flor, de prunos, de melocotoneros, de ciruelos, de albaricoques. Marzo en mes de floración del romero, con sus pequeños y aromáticos botones morados; del alisum, de aubretias, de moradas vincas, y de loropétalos de variados colores. En marzo nacieron Vargas Llosa y Hudini; en marzo murieron Beethoven y Debussy. Por el contrario nació Vivaldi y se estrenó la Carmen de Bizet. Mueren Gregorio Marañón y Enrique Tierno; Elizabeth Taylor, que fue Cleopatra y Tiberio. También fue asesinado Julio César. Mueren Stalin y Marx. También Chaves, quien luego se convertiría en un pajarillo maduro y picazón. Parece que no es mes de marxistas ni de populistas.
Un día primero de marzo de 1712 se abrió en Madrid para el público varón, ilustrado y noble de la Corte, la Biblioteca Nacional. Tendrían que pasar 125 años para que se abriera a las señoras. Se desconoce la fecha en que se dejó entrar a varones y damas que, sin ser ilustradas o nobles, pudieron acceder a la Biblioteca. España; tan lejos y sin embargo tan cerca… En Champaña, La France, una comunidad de hugonotes que jaleaban a Calvino, el luterano negro y un sí es, no es, cabrón y bastante mandón, es acuchillada por soldados del duque de Guisa, que era, a la sazón, dirigente del partido católico francés. A partir de ahí y a lo largo de tres años los gabachuás se dieron la del pulpo, los unos a los otros… Menos mal que nosotros, mesetarios irredentos, somos los bestias. ¡Así se escribe la Historia!
Marzo fue, para terminar, el mes en que unas bestias asesinaron un día 11 (entre las 7,36 y las 7,40) a 191 personas e hirieron a 1858 en un atentado en el que quedamos todos heridos y en el que todos perdimos algo más que la inocencia en cuatro trenes malditos en la ciudad de Madrid. Marzo, marzo, marzo…

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Una respuesta a “MARZO

  1. Ay! lo que me río siempre con vosotros D. Angel, D.Dimas y D. Matías. Y me encanta el refrán que te has sacado de la manga. Genial!