LA VERDADERA Y EJEMPLAR HISTORIA DE ANDINA LA BETANCEIRA, BAILAORA DE FLAMENCO

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Don Carilefo Postigo y Mogás, del comercio Lavativas y Porcelanas, Sociedad Limitada, natural de Chañe, en la provincia de Segovia, tuvo mucha suerte en la vida. Don Carilefo Postigo y Mogás, del comercio, etc. aguantó, como un león, los muchos avatares de la vida sin cerrar la industria y sin despedir a un solo empleado.
¿Nunca, don Carilefo?
¡Jamás!. Tres generaciones de Carilefos se hubieran revuelto en la tumba si otro Carilefo despide a un trabajador.
Don Carilefo Postigo y Mogás, cuando vio que la limpieza de intestinos ya no daba más de sí publicitó su industria en las páginas del magacín “Dominatrix y becerrix”, una revista especializada en BDSM, siglas de una disciplina en la que, al parecer, se emplea mucho la lavativa y que abarca un grupo de prácticas y fantasías eróticas tales como el bondage, la disciplina y la dominación; la sumisión; el sadismo y el masoquismo. Gustos hay, como pueden ustedes imaginar, para todo. Una vez que don Carilefo Postigo y Mogás vendió la industria se repatingó en su butaca y se dedicó a leer el ABC y la revista Cuadernos de Tauromaquia a todas horas.
Doña Rústica Fidalgueira de Postigo, esposa de don Carilefo, de profesión sus labores, nunca salió de casa salvo, naturalmente, para ir a misa, a sus rosarios, sus vigilias y al mercado, los miércoles y viernes, para avituallar la casa. A doña Rústica Fidalgueira de Postigo lo que de verdad le gustaba era el flamenco. El flamenco, la copla y la feria de abril. Doña Rústica Fidalgueira, desde que su Carilefo estaba en casa no podía enchufar el transistor para no distraerlo de la lectura del periódico.
El completar el crucigrama, querida Rústica es, hoy por hoy, la actividad más importante del día, le decía y ¡claro!, doña Rústica no ponía aquel programa que tanto le gustaba de Laurent Postigo.
Una tarde, mientras don Carilefo se hacía cruces con la impresionante faena de Antonio Chenel, Antoñete, al toro Atrevido, el mal llamado toro blanco de Osborne, la doña Rústica salió a misa y compró, secretamente, un traje de faralaes en color rojo con sus lunares blancos. El traje y, naturalmente, el mantón, la peineta y media docena de pulseras a juego con unos caireles a modo de zarzillos para las orejas en carey rojo. Doña Rústica lo escondió, sin que don Carilefo lo viera.
Algún día, se dijo para sí, me lo pondré. O para la feria o para la mortaja.
Una mañana en que doña Rústica estaba haciendo limpieza un objeto cayó de lo alto del vasar y fue a darle en todo el colodrillo. Doña Rústica se desmayó. Don Carilefo, al oír el golpe, pensó lo peor y fue a asistir a su esposa. Entre la vecina, la señora Monegunda, y él mismo trasladaron a doña Rústica hasta el tálamo donde la posaron hasta la llegada del médico.
Dos días después -dos días con sus dos noches- permaneció doña Rústica en el albis del desmayo. Dos días en que don Carilefo no se apartó del lecho más que para leer el ABC y resolver el crucigrama.
En la tarde del tercer día doña Rústica despertó. Lo hizo sin dar dos duros al pregonero; poco a poco y en silencio. Sin decir nada a nadie se levantó y, tras abrir el armario, se vistió de faralaes y, tras clavarse la peineta y cubrir sus hombros con la mantilla, salió al salón y, frente a don Carilefo, taconeó y se arrancó por sevillanas:
Arenal de Sevilla y olé, torre del oroooooo…
Don Carilefo, del sobresalto, se cayó de la mecedora hacia atrás. Una vez repuesto del susto, y del golpe, le afeó su conducta a doña Rústica.
¿Pero se puede saber qué haces vestida de andaluza?
Carilefo, esposo mío. He visto la muerte durante dos noches y he decidido que ahora me toca a mí cumplir mi sueño. Tú ya lo viviste rodeado de irrigadores, lavativas y peras de mano. Ahora soy yo quien va a cumplir con sus aficiones.
¿Y qué vas a hacer?
Pues verás; como el negocio lo vendiste en gananciales, pienso invertir parte de él en abrir un tablao flamenco en el Madrid de los Austrias.
Pero ¿tú estás bien de la cabeza?
Mejor que nunca, Carilefo. Se acabaron los sopicaldos, las paellas del domingo y los rosarios de la Aurora. A partir de hoy doña Rústica Fidalgueira de Postigo se convierte en Andina la Betanceira, bailaora y empresaria de flamenco.
Arenal de Sevilla y olé, torre del oro. Torre del oro, torre del oro, donde las sevillanas y olé, juegan al corroooooo…
¡Ay, madre!. Señora Monegunda, por favor, avise usted a don Práctico, el practicante. La señora Rústica se ha quedado para allá del golpe en la cabeza.
¡Pero qué me dice, don Carilefo…!
Lo que usted oye. Vaya, por favor. Vaya rápidamente.
Don Práctico golpeó, levemente, con su martillo, la rodilla de doña Rústica. Auscultó su pecho y observó a la leve luz de una linternita sus pupilas. Don Práctico no encontró la más leve señal de enfermedad.
Don Carilefo, su esposa está como un reloj
¿Atrasa?
No, hombre. Como un Patek Philippe. Perfecta. Lo que ocurre es que, con el golpe, ha debido despertar sus sueños ocultos y esto, mi querido amigo, es imparable. Ahora es feliz; vestida de sevillana, con sus palmas, su taconeo y su bulla. Lo mejor que puede usted hacer es seguir la corriente y dejar que desarrolle sus aficiones. Así mantendrá usted el matrimonio. De lo contrario, me temo, a doña Rústica ya no hay quien la pare.
Don Carilefo Postigo y Mogás, del comercio Lavativas y Porcelanas, Sociedad Limitada, natural de Chañe, en la provincia de Segovia, viste de corto y se cubre con un sombrero cordobés. Es, mismamente, la imagen de Juanito Valderrama, pero con una cabeza de su talla. Don Carilefo Postigo y Mogás, ahora es copropietario del tablao de Andina la Betanceira, y reparte su tiempo libre en escuchar y contratar nuevas promesas del cante, el toque y el baile. Ahora, don Carilefo Postigo y Mogás, está siguiendo a una promesa del cante, Alfredo García, El Niño de los Libros al que augura un futuro muy prometedor…

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4 Respuestas a “LA VERDADERA Y EJEMPLAR HISTORIA DE ANDINA LA BETANCEIRA, BAILAORA DE FLAMENCO

  1. La Aguela

    Para que veas que los leo todos y saco pegas a algo “casi” perfecto.
    ¿se dice repatingó o repanchingó? pregunto.
    Un beso hermano

  2. repantigarse o repantingarse.
    (De re- y el lat. pantex, -ĭcis, panza).
    conjugación repanchingarse.
    (De re- y pancho).
    1. prnl. Arrellanarse en el asiento y extenderse para mayor comodidad.

  3. Alegría.

    Interesantísima la historia de doña Rústica, pero me ha dejado usted intrigada con la especialidad del magacín ” Dominatrix y Becerrix”. ¿Qué significan esas siglas BDSM?.

  4. (BDSM) bondage, dominación; sumisión y sadismo y masoquismo, doña Alegría…