MSS. BOTTLE IN DAVOS

Por la calle de Alcalá la trinchera viene y va...

Por la calle de Alcalá la trinchera viene y va…

Doña Ana María Botella Serrano, alcaldesa usufructuaria de la capital del Reino se nos ha marchado a Davos donde, los muy cabrones, han ignorado su currículo –con perdón- poniéndolo en blanco. De un blanco inmaculado, como la saya de la Virgen, Nuestra Señora, que se le aparece al ministro del Interior, junto al brazo incorrupto de santa Teresa. Esa monja abulense que hacía yemas breves y respingonas como tetillas de novicia. La heredera de Cejismundo Gallardón tiene, eso sí, un currículo muy cachondo y pinturero. Dice que doña Ana María, suma dos apellidos en forma de eje circunvalador -Serrano y Pradillo- y otro, Botella, de rey jaranero y, como ella, también usufructuario de la Corona. Dice el currículo de doña Botella que es política, escritora y funcionaria. El orden de los factores, como pueden ustedes comprobar, ni altera ni añade calidad al producto. Ya dice el refrán: donde no hay mata, no hay patata. Vista la representación de otros ponentes tengo para mí que doña Ana María tiene menos currículo que Naranjito.
Doña Ana, habla en inglés con Ansar y el español con los barandas de Davos. El resultado es que su esposo pronuncia el inglés como el Pato Donald en el Far West y ella resalta en la lengua de María Santísima el “ecosistema emprendedor de Madrid” en el mismo edén del poder económico y político. La alcaldesa escritora, bien es cierto, habla el inglés como aquella Guantanamera de Celia Cruz, con un verso herido que busca en el monte amparo. Clara está que, como el ministro Fernández, estará más próxima al monte de El Pardo que al de Venus.
Doña Ana ha engañado a la wikipedia y, ha colocado escritora donde debía decir cuentista. ¡Qué sabe naide…!
Los españoles y también las españolas no somos muy dados a inventar palabras. Quiero decir a donar palabras a ese idioma global que, poco a poco, vamos escribiendo entre todos y que cambiará, definitivamente, el fallido esperanto por el idioma Humano, o como coño quieran llamarlo. Nosotros no somos como los franceses, que son quienes más palabras han inventado. Los gabachos son muy inventores y crean palabras que, especialmente, se utilizan en la cocina: cheff, sumiller, foie, etc. y también otras como déjà vu, garaje, etc. Los españoles, por el contrario, no hemos añadido al idioma global más que un par de palabras como “fiesta” y “tapa”. Bueno, también hemos inventado la palabra “sangría”, que además está defendida por la UNESCO. Pues bien, gracias a doña Ana Botella hemos conseguido duplicar las palabras inventadas para el futuro idioma común –del que, naturalmente, se habrán autoexcluido los catalanes para defender su lengua-. Se trata de dos palabras compuestas relaxing cup y ecosistema emprendedor.
Doña Ana María está volviendo locas a las traductoras suizas del cantón de los Grisones. Las pobres siguen buscando la traducción textual del “paraguas de la ley de emprendedores” y las “incubadoras municipales” para empresas.
¡Pues hijas!, dicen que les dijo a las traductoras. Se dice incubating majors for bisnes y lo del paraguas pues se dice for güater lau. Escrito for wáter law.
Se cuenta una anécdota de un ingeniero norteamericano que fue contratado para dirigir la factoría de Michelin en Nueva York. Al parecer, el tipo, se embarcó con destino Estados Unidos en el puerto de Marsella y allí se dirigió a tres ancianos que estaban mirando cómo se embarcaban los emigrantes.
¿Me podrían ustedes explicar, les pidió educadamente, qué significado tiene la expresión francesa savoir faire?
Es muy difícil, dijo el más joven de los tres. Pero le voy a poner un ejemplo. Usted está casado. Una noche vuelve a su casa y encuentra a su joven esposa en la cama con su amante. Pues bien; usted abre la puerta y, educadamente, dice: perdón.
No es exactamente así; dice el segundo anciano. Tiene una matización más. Verá usted. Usted está casado. Una noche vuelve a su casa y encuentra a su joven esposa en la cama con su amante. Pues bien; usted abre la puerta y, educadamente, dice: perdón y añade: sigan, sigan…
Bueno, dice el tercer anciano. Estos dos amigos, seguramente por su juventud, no le han dado el punto preciso a la expresión. Verá usted. Usted está casado. Una noche vuelve a su casa y encuentra a su joven esposa en la cama con su amante. Pues bien; usted abre la puerta y, educadamente, dice: perdón y añade: sigan, sigan… Si el amante puede seguir, eso es savoir faire.
Eso será, seguramente, lo que le ocurra hoy a doña Ana María Botella Serrano, alcaldesa usufructuaria de la Villa y Corte cuando explique al Foro de Davos su plan de incubadoras y paraguas marianos. Al paso, y si alguien se lo traduce, podría explicar cómo la calle de Alcalá, esa vía céntrica madrileña por la que pasean con los nardos apoyaos en la cadera las floristas de Carromero, siguen llenas de trincheras y socavones.
¿Who it translated trincheras and socavones?
Pues trinchers and socavonings. ¡Hija… que son ustedes más cortas…!

Anuncios

Los comentarios están cerrados.