VIVA FEBRERO, QUE AÚN NO EMPIEZA Y YA ACABA

febrero

Febrero es un mes raro, medio cojitranco. Es un mes cabrón; sin festivos, sin pagas extraordinarias, frío, nublo y nevadizo. Febrero, empieza el refrán, cantando sus días: el uno hace día; el dos santa María; el tres san Blas y el cuatro san Nicolás… Febrero, mes fullero; febrero, un día al sol y otro al brasero; febrero, siete capas y un sombrero… En febrero se encampana Tejero… Por san Matías igualan las noches con los días; por san Matías, cantan las totovías; por san Matías entra el sol por las umbrías. Mes de candelas, de cigüeñas, de rebrotar las níveas flores del almendro, las acacias, la mimosa, el madroño, el cerezo de santa Lucía, el narciso y el tulipán.
En febrero Luis XV dejó a la María Leszczynska, princesa polaca, por madame de la Pompadour, a pesar de que con la reina se compenetraba; con pene entraba mejor con la Pompadour. Otro febrero vio hundirse la dinastía china, vieja como el mundo, e inmarcesible (aunque no tanto a lo que se ve). Larra se pegó una perdigonada para evitar sufrimientos. Bien hecho, ¡qué coño! Para lo que había que ver… Chopin dio su primer concierto un febrero, a los ocho años y un febrero, también, se lió la manta a la cabeza y se marchó con George Sand que, en realidad, era la baronesa Dudevand, hasta Mallorca para aporrear el piano como un loco, a base de nocturnos, mazurcas y preludios, valses y danzas. Muy baleares son también los Espino, aunque a estos les da más por la isla de Ibiza que por la de Palma, debe de ser que son más de fiesta y jarana, como Paquirrín. Luis Candelas, el bandido de Madrid –ahora hay otros, claro, y con cargo público- realizó un febrero su último atraco.
En febrero, dice otro refrán, busca la sombra el perro. Pero a últimos, contesta, y no a primeros. Juan Lorenzo de Astorga nos escribió en su Libro de Alexandre:

Estava don Fevrero sos manos calentando,
otras fazie sol, oras sarraceando…

Febrero el loco, el de la confusión y el clima guillado, calendario de santas y santos de bellos nombres de bercianos y maragatos: Pionio, Veridiana, Aproniano, Firmo, Flósculo, Celerino, Tigido, Lupiciano, Anscario, Eutiquio, Fileas, Filoromo, Gémino, Gelasio, Remberto, Avito, Ingenuino, Albuino. Por febrero se inventó la falda pantalón, se amotinaron los taberneros de Oporto contra el marqués de Pombal, como si fuera el Gamonal del vino dulce y rojo del Douro. Los Reyes Católicos, en otro febrero, largaron a la morisca a contemplar las bellas dunas de Aminatú. En la France, tan moderna y funcionarial se proclamó La Marsellesa como himno nacional. Ya saben: allons enfants de la patrie… Mientras, Godoy aprovecha el febrero de turno, para adelantarse a los catalanes y prohibir las corridas de toros. ¡Qué moderno eres, Molt Horinable!. Felipe II, al que le faltó el impulso del nuevo cardenal Fernando Sebastián, decide que los escapularios no han de adornar el pecho turbio y pecador, aunque hermoso y turgente de la ramería patria. ¡Vivan las caenas y el botafumeiro! Nunca nadie, don Felipe, hizo tanto por tan noble oficio. Si hasta en anónimo cantar se compuso en su loor:

De quantas coymas tuue toledanas,
de Valencia, Seuilla y otras tierras,
iças, rabiças y colipoterras,
hurgamanderas (casi dice urdangarines) y putaraçanas

se habrán estremecido, junto a los deficientes y normalizables homosexuales, al saberse todos y todas próximos a arder en la rugiente pez de la caldera de Pedro Botero, demonio de oficio y singular maña para darle yesca al brasero rugiente del infierno.
Y, finalmente, de san Blas a san Matías, febrero recortado –mes capado para el buen orden del resto del calendario- puede señalar, si los cielos pertenecen a la artillería y si, como parece habitual, santa Bárbara, cumple con su protección a las tronadas, estos truenos señalan muertes de hombres ricos y poderosos, enfermedades de la cabeza y dolores de oídos, mucho hielo y fruta cara. Alegrémonos porque febrero, el frío febrero, el loco febrero, el puto febrero, dará paso a un marzo primaveral; alegre, de días cada vez más largos y claros; días de traca y pólvora valenciana, de cerezas en flor en el valle del Jerte, de fiestas de Pasión en Esparraguera y Cervera, de arribada de carabelas en Bayona de España… Febrero, carnavalero, san Valentín a últimos, no a primeros. Viva febrero que aún no empieza y ya acaba.

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