EL MUNDO AL REVÉS

el mundo al revés

José Agustín Goytisolo nos dejó escrito aquel poema que decía que una serie de cosas ocurrían una vez cuando él soñaba un mundo al revés. En 1969, unos años antes de que el Claudillo entregara el sable, Paco Ibañez, el juglar de los progres, ponía música a su poema junto con otros de Machado, Gloria Fuertes, Alberti, Cernuda, León Felipe y Neruda. El boulevard de las Capuchinas acogía, en su teatro Olympia, a nuestros cantautores. El mensaje de sus canciones era directo, reivindicativo. Ellos, aclamados y la policía de don Paco corriendo, como pollos sin cabeza, detrás de cuantos entraban en el país con discos en su maleta.
¡Qué tiempos, don Dimas! ¿Se acuerda cuando escuchábamos aquel LP en mi cuarto, con el altavoz del Philips portátil bajo la colcha?
Como si fuera ahora mismo, don Matías.
Pues bien, si don José Agustín viviera y don Paco no hubiera cumplido los ochenta, grabarían nuevos discos de poemas. Ahora, eso sí, las canciones irían más por aquella paloma albertiana que se equivocaba al tirar para el norte cuando la M-30 va hacia el sur y confundía el trigo con el agua y la gaseosa con el gintonic y tal y tal, que diría el poeta del Atlético de Madrid. Porque no me diga usted, don Dimas que no está el mundo al revés.
Hombre, ¿qué quiere que yo le diga? Es cierto que el mundo va manga por hombro pero, de ahí a pensar que todo va al revés…
Lo que yo le diga. Mire usted. Aquí tiene usted el periódico. Mire aquí; estas noticias que le he señalado en amarillo fosforito. Aquí lo tiene: el Papa bautiza a la niña de una pareja casados por lo civil. El Papa les dice que “la herencia más hermosa que podéis dejar a vuestros hijos es vuestra fe” ¿Pero qué fe, Francisco, si no están casados por la Iglesia? ¿La fe en el secretario del ayuntamiento? Aquí tiene usted otro subrayado. Mire usted, esta bestia que es conducida por un guardiacivil. Ella dice que si la ETA le manda matar, matará. Ahí la tiene, a cara descubierta. El guardia, por el contrario, con el pasamontañas para que no se la vea el rostro. Mire aquí tiene usted a un presidente de una comunidad autónoma. Está elegido para cumplir y hacer cumplir la Constitución. Pues bien, quiere que la gente se salte la Ley a la torera y dice que va a convocar un referéndum ilegal. Aquí lo tiene, los garantes de la Ley, pasándosela por el rugoso forro de los colgantes y triunfantes misterios del hombre.
Vulgo escroto
O güebos
La banca, que está para dar créditos a los ciudadanos para que estos no sean embargados por la Hacienda, ha recibido el préstamo de los ciudadanos para que Hacienda no embargue a los bancos. Los sindicatos, que cobran una pasta para evitar que sus afiliados sufran accidentes laborales, se gastan esa pasta en langostinos y maletines del chino mientras a los currelas se les cae la mina, literalmente encima. Aquí tiene usted, al jefe de los empresarios, que paga en B, y eso cuando paga, claro. Que tiene subvencionados los cubatas de sus señorías. “Beba con moderación, es su responsabilidad”, dice la publicidad del alcohol. Eso, señores publicistas, pónganlo en los mullidos escaños donde repesan los rulés de tanto vago desahogado. Los partidos, que están para dictar leyes justas y democráticas, ven cómo sus dirigentes quebrantan la ley quedándose con la pasta de los ERES, de los aeropuertos, de las autopistas. El ejército, que está concebido para matar, en defensa de la Patria, todo lo que se menea, sirve a la coaliciones europeas de enfermeras de la señorita Pepis porque, como no disparen con la chimbera de El Gamo, no sé con qué coño van a disparar.
Hasta la Guardia Civil, que fue creada para luchar contra los bandoleros que se emboscaban en el monte, para acabar con los bandoleros que se disfrazaban para asaltar los caminos y robar las carteras de las personas decentes, me han sorprendido, bajo un chaparro escondidos dentro del coche. Un coche de camuflaje; sin insignias del Cuerpo, con los guardias dentro del vehículo para que no se les vea. Sin gorra para confundir al conductor que viene de frente, con un chaleco amarillo para esconder el uniforme. Hasta la Guardia Civil, decía, me ha multado por ir a 85 en un sitio que ponía 70. Cien euros. Lo que gana un trabajador en tres días. Eso sí, si renuncio a reclamar me lo dejan en la mitad. En plan trilero… El sitio, para quien lo conozca, es una carretera nacional recta la 110 Soria-Segovia, con una visibilidad acojonante y, eso sí, una señal de prohibido pasar de 70 puesta a mala leche, para pillar al desavisado. En aquellos tiempos en que yo estudié derecho el disfraz era un agravante. Ahora no. Ahora es acojonante, no agravante. Ya ve usted, don Dimas. Hasta la Guardia Civil, que estaba concebida para acabar con el salteador de caminos, se echa al camino para levantar la cartera a los chóferes.
El ministro de Educación que dice que no importa subir las tasas de la Universidad porque los estudios superiores no son obligatorios. El rally de París a Dakar que se corre por Sudamérica. La fiscalía que quiere que no se impute a una presunta delincuente porque papá está malito de una cadera. El ministerio que da aviso a los terroristas por si quieren ir rompiendo papeles. El otro que avisa al Faisán para que eche el vuelo y no los pillen. Un contrato con los ciudadanos, que se llama programa de gobierno, falseado, incumplido de modo flagrante. Unos impuestos que no paran de subir mientras se promete bajarlos, etc. etc.
Joder, don Matías, no seré yo quien se atreva a quitarle la razón… por lo menos hasta que se le pase el cabreo.

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Una respuesta a “EL MUNDO AL REVÉS

  1. Angel…hoy el texto es especialmente bueno.