DOS ESQUELAS

calle

Don Servando Gibaja Bareño (es nombre ficticio) ha muerto en Madrid antes del día de la celebración de la Fiesta de los Santos Inocentes mártires. De don Servando Gibaja Bareño bien poco se puede decir leyendo su esquela, salvo que falleció tras agotar noventa y cuatro tacos de calendario. Esto, que puede parecer mucho y que de hecho lo es, siempre resulta escaso para el finado. Don Servando debió fallecer viudo, pues no se da noticia de una esposa deuda de don Servando. Es curioso que, salvo el marqués viudo de Pontejos, corregidor que fue de la Villa y Corte, no hay constancia de otros muchos varones que conserven el nombre, o el título, de su fallecida esposa. Don Servando sí que tenía hijos. También tenía nietos y biznietos. Por tener, tenía hasta demás familia, que es frase muy socorrida para no hacer excesivamente cara la publicación de la esquela.
De don Servando no sabemos su oficio, pues no lo pone la esquela. No sabemos si era teniente coronel retirado del Cuerpo de Carabineros, o si estaba en posesión de la Medalla Laureada de San Fernando o si, ¡quién sabe!, era caballero mutilado de aquella guerra de entre guerras. Tampoco sabemos si era abogado cesante y disfrutaba de la Orden de San Raimundo de Peñafort. Sabemos, eso sí, que era lector de ABC y socio número 12 del Real Madrid. Bueno, ya es algo.
Desconocemos si ABC habrá cobrado la esquela a su lector o, por el contrario, -el negoci es el negoci– le habrán aplicado la tarifa número 1 que es la que figura al pié de la esquela. Yo, de ser el editor de ABC, le hubiera perdonado el cobro, ¡que quieren ustedes que les diga!. A mí me parece que don Servando le ha hecho una buena publicidad al ABC figurando como lector incluso después de su muerte. Estas cosas no deben olvidarse y, en la vida, hay que saber ser agradecido. Lo del Real Madrid ya es menos destacable salvo que, ¡vaya usted a saber!, el próximo domingo, don Florentino dé instrucciones para que antes de la alineación, aparezca en los marcadores la esquela del fallecimiento de don Servando. Entonces, el club debería guardar un minuto de silencio y llevar brazaletes negros que es una cosa muy atávica y consuetudinaria incluso para deportes como este de la pelota.
En la página anterior del ABC, también dedicada a las esquelas, hay una, de categoría 2, que es anónima. Quiere decirse que no figura en ella ni deudos, ni quienes la encargaron, y está dedicada a los niños y niñas víctimas del aborto. Un subtítulo aclara que se refiere a las víctimas inocentes. Para la institución, o la persona que haya encargado la esquela debe tratarse de una clasificación de víctimas: las inocentes y las culpables. Ya solo falta que aclaren de qué puede ser culpable –o no inocente- un feto fallecido, que no ha llegado a prosperar. Debajo de la categoría de víctimas dice: fallecidos en España y más abajo aún, durante el año 2013. A los abortos de otros países que les recuerden sus paisanos, naturalmente. Y a los de años anteriores, pues eso, que qué le vamos a hacer, que peor sería no verlo…
Se ruega en la esquela, y para finalizar, oraciones, sacrificios, y obras de caridad por el eterno descanso (…) y la salvación eterna de aquellos que directa o indirectamente, activa o pasivamente ha sido la causa de estas muertes. Las oraciones podrán ser, me imagino, las tradicionales: Salve, Padrenuestro, Rosario por las Ánimas Benditas del Purgatorio, etc. Las obras de caridad, me imagino que serán en beneficio de los necesitados, pobres de solemnidad o, como en la película de Tony Leblanc, por los huérfanos de padre y madre pero, ¿y los sacrificios? ¿A qué sacrificios se refiere? ¿A ponerse a plan de adelgazar? ¿A dejar de fumar? ¿A retirarse del Chartreusse? Esto de los sacrificios, como la alegría y las penas, va por barrios y, lo que para unos es un sacrificio, para otros no es, sino un relajo de los hábitos. Yo creo que la esquela debería aclarar más, si cabe, a qué tipo de sacrificios se refiere.
Yo no entiendo mucho de este tipo de clasificaciones y de exculpaciones o cargos pero me parece a mí que, quien se apena de la muerte de un feto, debería incluir en este recordatorio a los no nasciturus niños y niñas que murieron sin que mediara causa culpable de forma activa o pasiva. Porque de lo contrario, y aprovechando que en esta semana ha resultado muy traída y llevada la cuestión de la Ley del Aborto Gallardón -siempre sin coma de por medio-, podría parecer que lo que ha pretendido el anónimo insertador es hacer política con estas desgraciadas muertes. ¿Qué pasa con los que murieron de forma natural, sin que mediara clínica o partera, o ramita de perejil de por medio? Para estos no guarda el fomentador de oraciones ni recuerdos, ni súplicas, ni deseo de que sean admitidos en el reino de los Cielos. Nada, ni un mal recuerdo, ni un mal deseo de descanso eterno. Joder con los anónimos perdonadores.

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