HE VISTO A UN CURA HABLANDO POR EL MÓVIL EN LA CALLE

CURA MOVIL

Quiero decir con un teléfono móvil. Ya, ya… ya sé que esto no es nada del otro jueves, pero es que yo nunca había visto a un cura hablando por el teléfono móvil. Ha sido viniendo de la comida que hemos tenido en un restorán libanés. ¿Sería por ello que me pareció ver a un cura hablando por el teléfono móvil?; no. Es cierto, allí estaba él, en una acera, hablando por el teléfono mientras yo, subido en el autobús pasaba rápido frente al sacerdote telefónico.
¿Con qué compañía tendrán los curas sus teléfonos móviles? ¿La Iglesia les obligará a estar en tal o cual compañía? y, sobre todo, viendo el volumen de negocio ¿por qué la Iglesia no tiene una compañía telefónica, lo mismo que tiene un banco, o residencias para sus sacerdotes? No sé, la Divinity Line, pongo por ejemplo. Porque, vamos a ver ¿no se comunican los curas entre sí o con Jesús mediante rezos? ¿Para qué quieren entonces un teléfono móvil? Yo creo que el problema está en que Dios Nuestro Señor no está acostumbrado a delegar.
La cuestión del ingreso en los Cielos sí que la tiene resuelta. Allí está san Pedro, que es el que maneja la valla de entrada y quien, como los gorrillas sevillanos, maneja el aparcamiento de fuera del Cielo. Pero ¿y el resto de asuntos? Ayer mismo, María del Carmen Menéndez, tenía la pobre algún problemilla en los ojos y pedía en Internet al Divino Niño Jesús, que es muy milagrero, que se los curase. Pues no. Para los asuntos de los clisos lo que se lleva es la petición a santa Lucía, que es la encargada de esto de los ojos. Pero no. Fíjense lo que les decía; falta de delegación. Los milagros, casi todos los milagros, o los hace Dios Nuestro Señor o Su Bendita Madre, la Virgen María, en cualquiera de sus advocaciones. Pero los santos… nada. Si acaso san Josemaría Escrivá, que es el único santo con gafas y el nombre todo junto. Pero los demás, nada de nada.
Por ejemplo, si los agricultores ven que no llueve, que sus cosechas se están quedando esmirriadas; pues lo lógico no es sacar a la Virgen o a su Hijo en procesión; no. Lo lógico es sacar a san Isidro que es el santo agrícola y ganadero. Claro, dirán ustedes, pero ¿y si en ese pueblo no se tiene a san Isidro como patrón? Pues entonces no debería ser un pueblo agrícola y ganadero, sino un pueblo cacharrero y tener de santo al patrón de los cacharreros. Es que aquí, en esto del santoral, hay mucho intrusismo. Va uno a Chipiona y ¡hala! la Virgen de Regla. ¿Qué puede sanar la Virgen de Regla…? Bueno; mejor lo dejamos ahí.
El caso es que yo creo que Dios Nuestro Señor debería dar instrucciones al papa Francisco para que la Iglesia ahorrase una pasta en esto de las telecomunicaciones. Pasta que, por cierto, luego podría emplear en otras cosas mundanas como el IBI, el IRPF y esas cosas que tan contento ponen a Montoro. Pues bien, voy a dar mi idea. El cura, en la Tierra, se pone en mode rezar, y dice la frase clave; no sé… ¡Ave María Purísima! Y en el Cielo, una telefonista, en plan Rosa Díez, va y dice:
¿Dígame?
¿Me puede usted poner con el padre Tristán, el de san Pancracio, en Torre de Juan Abad, provincia de Ciudad Real?
¡Pongo!
Y hala, venga de hablar y de hablar…
¿Ustedes saben cuánto se puede ahorrar la Iglesia con la creación de una línea específica para sus religiosos y religiosas?
Hombre, ya lo creo que se ahorrarían, don Dimas, pero ¿está usted seguro de que las empresas telefónicas les cobran? Mire usted que la Iglesia, en estos asuntos de contratos y tal, se saben manejar muy bien, y tienen muchas ayudas.
Eso también es verdad. Yo solo lo pongo aquí por si a nadie se le hubiera ocurrido hacerlo.
¿Y esto se le ha ocurrido a usted, sólo por ver a un cura hablando por teléfono en la calle?
Pues sí; qué quiere usted que yo le diga. Nunca había visto a un cura con un teléfono por la calle, y me ha llamado la atención.
Pues menos mal que sale poco y menos mal, también, que es la primera vez que se come usted eso que le han puesto en el libanés. Igual, ¡quién lo diría! Ha sido por la copeja de aguardiente de hierbas calentorra que les han puesto a usted y al Rodolfo en la calle de Alcalá.
Pues igual, ¡vaya usted a saber!

Postdata: Si les parece normal ver a un cura hablando por teléfono móvil pongan esto en imágenes de Google y verán que no hay ninguna foto. Por algo será…

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