EL DUERO SORIANO (Y VIII). LANGA DE DUERO

Castillo del Cubo

Lo primero que llama la atención al recién llegado a Langa de Duero es que el pueblo vive enfrentado al río, o de espaldas a él, y no a su vera, como en el resto de las poblaciones por las que discurre éste. El Duero, en otras poblaciones, ha visto cómo se han construido en sus cercanías viviendas, parques, paseos para caminar por sus márgenes. La gente disfruta del río, como en San Esteban, donde ponen su belén, pescan o descansan en los bancos que el ayuntamiento ha colocado sobre el césped. Disfrutan del río, no lo sufren. En Langa, no. En Langa nadie vive junto al Duero. En Langa nadie camina la vereda del río. También es cierto que no lo hace porque no están cuidadas sus márgenes. Los márgenes del río están asilvestrados y llenos de broza; de zarzas; de junqueras. Al río, en Langa, lo cruza un puente maravilloso. Un puente de doce ojos al que, en algunas ocasiones llaman romano; otras románico y otras renacentista. Las más de las veces le llaman medieval. Yo he escuchado a una consejera de la Junta de Castilla y León, en un pregón de fiestas, hablar a la vez, y sin ningún tipo de rubor, de puente romano y románico. No andaba mal la muchacha, la lástima es que, entre uno y otro disten, al menos, diez siglos. El puente romano tiene unas características distintas del románico. En el romano los arcos suelen ser número impar. Tienen un caballete o chepa en la parte central y los arcos son de medio punto, mientras que son semicirculares al final del Medievo. Juzguen ustedes; pero eso sí, sin leer el cartel que la Diputación de Soria ha colocado en las piscinas, no vaya a ser que aún les confundan más. Para el cartel de la Diputación, el caballo de El Cid se llamaba Baviera; se conoce que era alemán, y a Estrabón le han convertido en Strabon, como si fuera el peluquero ese de la voz aflautada de la tele.

puente langa

El puente de Langa, así como su río, han sido la base sobre la que nace y se sustenta la población. Para defender este paso se construyó un castillo, se pobló de gentes venidas de otras tierras. No se hizo un puente para llegar al castillo; no. Se construyó un castillo para defender el puente. La importancia defensiva de Langa radicaba en el vado del río a partir de su puente. Bien lo sabían los invasores gabachos cuando lo mandaron destruir en la francesada.

El puente de Langa de Duero es un puente para el tránsito. Lo que ocurre es que, ahora, el tránsito se hace, mayormente, a base de tractores, de maquinaria agrícola y necesitaría un puente nuevo, dejando el actual para el paso de personas. No hay manera, la autoridad está por otro tipo de inauguraciones. Igual es que la construcción del puente no engrasa la maquinaria partidista. Sobre la calzada del puente hay construidos tajamares de planta triangular y unos apartaderos circulares para ceder el paso a las bestias y a los conductores, que unas veces son de distinta raza y otras, no tanto. Al día de hoy, el Excelentísimo Ayuntamiento, frase que le priva a su alcalde, ha colocado, en las nobles piedras que lo sustentan tres faroles fernandinos. Se conoce que es para confundir aún más, si cabe, a la consejera. Esto, en una población que está declarada Bien de Interés Cultural, sería motivo para llamar al orden al bárbaro. Pero no; aquí vale todo. ¿Para qué van a poner una iluminación indirecta que ensalce y embellezca el puente y su entorno; que ilumine el caminar del río y sus ojos? De eso, nada. Tres faroles fernandinos que, sumados a los tres semáforos que regulan su escaso tránsito le dan un aspecto mucho más elegante. Lo próximo, si Dios no lo remedia –que no lo hará- será colocar balcones en el castillo para que puedan leernos el pregón asomados a la vega. No daremos muchas ideas, por si acaso… El puente era un lugar mágico en los paseos nocturnos. Al no existir iluminación se podía contemplar toda la bóveda celeste en su magnitud. Ahora no; ahora lo impide el farol municipal. Y eso que aún no han colocado las bombillas a los otros dos. La luz, de puro excesiva, daña a los ojos y, el tránsito andando por el puente se convierte en una suerte de maldición; mosquitos aparte, que ésa es otra.
El único paseo, medio transitable, es el que va desde allende la puente hasta el monasterio de La Vid, por la banda de estribor. En primavera -el mejor momento para pasearlo- nos muestra un soto verde que va acompañando la sierpe acuática y nos lleva hasta unas rocas horadadas por el agua. A lo largo del camino vamos acompañados de chopos y sabinas, por igual. Vemos rosales, salvias, carrizos, junqueras y pequeñas arboledas de distintos ejemplares que, al decir de los monjes de La Vid, componían un arboreto plantado por un hermano fraile, en su momento. A lo largo del recorrido hemos escuchado jilgueros, mirlos, herrerillos y carboneros. También hemos escuchado el martilleo del picapinos. Indefectiblemente hay que volver por el mismo camino emprendido. Otra opción sería hacerlo por la carretera pero la idea se abandona al momento por lo peligroso y lo árido del recorrido.
Pues a mí no me ha importado volver por el mismo sitio, Soria. Ha sido una marcha muy estimulante y muy agradable.
Es cierto, pero hubiera sido mucho mejor alternar el sentido de la marcha por la otra margen, de haber estado más limpia.
Bueno, eso también es cierto…
Llegamos, nuevamente, al río y pasamos el puente hasta su mitad. En uno de los tajamares descansamos a fumar un cigarrillo y ver, desde la distancia, el pueblo. Los abuelos, viendo los faroles, se escandalizan. No se lo creían. En verano se ve todo muy árido, como un secarral. A la izquierda, las piscinas, contrastan, en su verdor, con lo que se ve en el resto del pueblo. En el césped hay plantados algunos sauces, que aquí llaman desmayo, nombre mucho más poético que el de llorón. Hay, en uno de los laterales de la piscina, un pequeño museo al aire libre de instrumentos de labranza antiguos: una aventadora, un carro,… Lo corona todo una especie de tejadillo construido en madera y que, el autor, tuvo el buen gusto de componer como si se tratara de una ola. Lo construyó un joven argentino que tenía sus raíces en el pueblo y que, por motivos que desconozco, se marchó definitivamente de Langa. Lástima, era buen tipo.
Delante de las piscinas había, no ha tanto, un buen número de frondosos álamos blancos que, en su corteza, presentaban ojos inquietantes que te observaban mientras caminabas. Ahora ya no están, han sido talados de cercén por algún Manostijeras que, alegando levantaban la acera con sus raíces, los ha mandado derribar. ¿Qué árbol ha levantado las aceras del paseo frente al cementerio? Que yo sepa ahí no había ningún árbol y las aceras también estaban levantadas. En fin, esto parece lo del huevo y la gallina. Lo fácil, como pueden ustedes imaginarse, era pasarles la sierra y dar al suelo con ellos. Alguien se habrá calentado este invierno con sus nobles tocones. Pues nada, que le aproveche.
La cartelería en Langa es más que suficiente. Aquí se anuncia todo, incluyendo lo que no hace falta. ¡Será por dinero!… Nada más pasar las piscinas vemos un cartel que anuncia “parking” a 60 metros. Uno empieza a pensar qué necesidad habría de señalar un aparcamiento en un sitio en el que, si algo sobra es, precisamente, lugar para aparcar. También existe, en la calle Real, un cartel que avisa a los conductores “Precaución. Zona de ocio muy transitada”. Este cartel, al menos, te arranca una sonrisa. El optimismo es una bendición de Dios Nuestro Señor. Ahora, que estamos en crisis, se ha aprovechado para colocar en cada esquina del pueblo carteles que anuncian todo tipo de asuntos relacionados con el vino: que si un lagar, que si el otro, que si la casa lagar, que si el bodegón… Todo ello cerrado; claro. Faltaría, al menos, un cartel que diga a quién hay que solicitar la llave para verlos. Pero tranquilos, que todo se andará…
Tras sobrepasar las piscinas, en dirección al pueblo, hallamos el mayor polideportivo del mundo. No es que sea muy grande; no… Es que nunca se llena, ni apenas se abre. Como está sin terminar… Cualquier persona, con dos dedos de frente, y la más mínima capacidad de gestión del dinero público –quiere decirse del dinero de todos- suficiente, habría apoyado, en el frontón, el polideportivo. De esa manera se habrían ahorrado dos paredes y, al paso, habrían convertido en cubierto el frontón. Aquí no. Aquí se ha dejado una angosta franja entre ambos edificios y se ha obligado a los pocos jóvenes que aún quedan y usan el juego de pelota a torrarse o congelarse si quieren practicar deporte. Y es que, el frío curte; y el sol broncea. Gracias a Dios que el Munícipe mira por nosotros.
Oiga, Soria, le veo a usted un tanto socarrón ¿no le parece? Parece mentira que siendo su pueblo…
Precisamente, don Matías. Porque es mi pueblo. La crítica no quiere decir sólo chismorreo, sino utilización y uso del criterio, de la razón; y si algo ha faltado en la decisión de esta barbaridad es precisamente eso; criterio y raciocinio.
¿Pero usted no es de Madrid?
Yo soy nacido en Madrid; sí señor. Pero elegí para vivir Langa de Duero porque me dio la gana. La gente no es de donde nace. De donde se nace, se es natural y yo lo soy de Madrid. Pero yo me siento langueño porque así lo elegí hace ya quince años; no porque naciera en Langa, sino porque quiero vivir en Langa. No he entendido, en mi vida, a quienes se muestran orgullosos de ser natales de una localidad, como hacen los nacionalistas. ¿Cómo vas a estar orgulloso de una cosa que te ha venido impuesta; de una cosa que no has elegido? Orgulloso se puede estar de lo que uno consigue, de lo que uno elige y no de lo que a uno le viene dado por nacimiento. ¡A ver si me va usted, ahora a salir nacionalista!
¿Quién yo? No, hombre; no. Allá cada cual con su cada cuala. Yo, además, prefiero que sea usted de Langa, donde hay tan buen cordero, ya que en Madrid, donde usted nació, no se convidaba nunca ni a un clarete.
Mire que es usted egoísta, dice don Dimas. Parece mentira.
Calle usted, tío pelota.
Bueno, bueno. Dejémoslo así. Tercio para evitar una discusión. Si a ustedes les parece podemos subir la calle del Río y vamos viendo el pueblo.
Me parece muy bien, dice don Dimas.
Ésta que ven ustedes ahí, es la Casa Rural Valle del Duero, una antigua casa de labranza construida con los materiales tradicionales de la zona: adobe y piedra. Esta casa rural la regenta la familia Bermejo; unos buenos amigos. Es un sitio ideal para pasar un fin de semana. Con un patio muy agradable y una decoración muy soriana y cultivada. Yo se la recomienda a todos mis lectores y, para que ustedes vean, voy a poner aquí la dirección para que puedan contemplarla y hacer sus reservas, si les place: http://www.casaruralvalledelduero.com
Oiga, Soria, ¿esto que está usted haciendo es publicidad?
Pues sí señor. Pero me da la gana; que para eso son mis amigos.
¡Ah, no!, si me parece muy bien.
Pues eso.
Este edificio que ven ustedes a la derecha es el ayuntamiento.
¿Y ese escudo que hay sobre las banderas?
Bueno, debe tratarse de un souvenir.
¿Y no lo quitan? Si dice la Ley de Memoria Histórica…
Es que, como está en el entorno BIC, no puede tocarse nada.
¡Ah!, claro… como los faroles del puente.
Eso.
El ayuntamiento es como una pajarería. Encima del tejado hay un nido con dos cigüeñas y algún que otro cigoñino. Debajo, otro pájaro. Este más imperial, que vigila las montañas nevadas de Langa y las rutas imperiales por las que se llega desde el Imperio hacia a Dios…
Oiga, menudo pedazo de iglesia que gastan ustedes
Ya lo creo. Es la parroquial, dedicada a san Miguel Arcángel. Es una construcción de los siglos XVII al XVIII, construida sobre otra gótica de la que sólo queda el ábside, por lo que no puede contabilizarse, ni con mucho, como de las más antiguas de la comarca, sino todo lo contrario. Los langueños están muy orgullosos de su iglesia, y hacen bien. Ellos la mantienen con sus aportaciones, sus rifas, y otras actividades.

soportales calle mayor

Ahora, si ustedes me acompañan, les mostraré la parte más pintoresca de Langa que es donde se muestra una pequeña galería porticada, Está ahí mismo, dando la vuelta al ayuntamiento.
¡Anda, Soria! ¿Y esas columnas de hierro?
Pues ya ve usted…
¡No me diga más! El BIC
Efectivamente.
En esta casa, bajo los soportales, fue donde don Camilo José Cela se paró a comer un par de gordas truchas y fumó, convidado por el mesonero, de una petaca hermosa y bien surtida. Lo cuenta en su libro Judíos, moros y cristianos; del que ya hablamos ayer.
Oiga usted, Soria. ¿Y no ponen una placa rememorándolo?
¿Para qué? ¿Acaso Cela era presidente de la Diputación o político en ejercicio? En este país sólo se recuerdan hechos llevados a cabo por inauguradores oficiales. La cultura es una pejiguera que no hace más que gastar el dinero de todos.
Vaya, ¡cómo está el patio…!

langa en burro

¿Y del castillo…? ¿No nos cuenta usted nada del castillo?
Pues sí; ahí lo tienen. Es el centro de interpretación de Las Atalayas de Soria
¿Comol?
Lo que ustedes oyen.
¿Y qué hay dentro?
Pues nada. También tuvimos la inversión al galope de un supuesto empresario apellidado Perejil, que resultó falso hasta en el apellido, y un industrial rumano, Florián Lupu, de los Lupu de toda la vida, que iba a fabricar toda la ropa de Addidas. Vamos que íbamos a ver al Cristiano Ronaldo y al Messi con una etiqueta que decía “Made in Langa de Duero”. Pero, en fin…, no pudo ser. Tenemos, eso sí, una industria de conversión del purín del cerdo en energía, marca Gürtel y un polígono industrial con una serrería, pero que, de un momento a otro, nos quitarán las parcelas de las manos. Ya lo verán ustedes.
Tenemos, también, una bodega, con su denominación de origen y todo, construida en un terrero de explotación ganadera y una nave de porcino, en el mejor pago vinícola del pueblo. Ahora resulta que la nave de cerdos que está en los terrenos que eran para explotación ganadera atufan los vinos de la bodega que se construyeron junto al pago vinícola antes citado. El bodeguero dice, con cierta razón, que ellos estaban antes que los ganaderos, y éstos que ellos están sobre terrenos aprobados para tal fin. Volvemos, pues, a lo del huevo y la gallina que, como comprobarán ustedes, es marca registrada de esta administración municipal.
Pues oiga, Soria. Yo creo que este alcalde no dura dos telediarios…
¡Qué va! Si ya ha superado, con creces, las bodas de plata en el municipio. Va camino de los treinta años como alcalde.
¿Y cómo es que aún le votan?
¡Ah!, mis queridos amigos… La Democracia. Un hombre, un voto. Esto, que parece tan simple, es el fundamento de la Democracia. Cómo se consiga, ya es otra cosa. Quien sabe manejar esta regla, tan simple, se asegura la supervivencia. Un favor, un voto; un empleo temporal antes de las elecciones, un voto. Si además, el empleado pertenece a una de las familias más numerosas del pueblo, más votos… Una obrita en uno de los pueblos adheridos, realizada dos meses antes de las elecciones, doscientos votos… Así hasta la eternidad.
Entonces es que será más listo que ninguno
Pues no crea usted, don Dimas. No es el caso. Además, una carrera universitaria, una ingeniería, por ejemplo, se tarda en realizar cinco años. Si el ingeniero, sea cual sea la maña de su ingeniería, es muy burro, puede tardar ocho. Fíjense ustedes en más de veinticinco años lo que se llega a aprender.
Pero a usted esto no le afecta, ¿verdad?
Pues no, don Matías. En absoluto. En ese aspecto yo vivo en una isla. Algunas veces, casi todos los días, me viene gente a visitar. Me cuentan y no paran, una tras otra, las cosas que les pasan en su día a día; pero mañana, en cuanto llega la hora de votar, todos acaban metiendo el mismo papelito con su otro papelito, el del pájaro que faltaba: la gaviota. Yo ya he desistido de entenderlo. Les oigo, y me limito a poner cara de comprenderles y, cuando han finalizado su lista de desagravios, les lanzo una pregunta:
¿Y le volverás a votar en las próximas elecciones, verdad?
¡A ver, a quién, si no, voy a votar!
Pues a los otros, hombre…
Es que esos son peores
¿Pero han gobernado alguna vez el ayuntamiento?
No
¿Y entonces, cómo sabes que son peores?
¡Ah!, no sé. Eso es lo que dicen
¿Y quién lo dice?
¿Adivinan ustedes quien es el que se lo dice? Pues eso… el huevo, o la gallina.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.