EL DUERO SORIANO (VII). HASTA LANGA

Me levanto con una mala sensación. Es domingo. Domingo, 28 y, el próximo viernes tengo que volver al trabajo. No me importa demasiado terminar las vacaciones; es cierto. Pero ya son cerca de cincuenta años seguidos trabajando y queda un último esfuerzo de menos de dos años para llegar a la jubilación. Veo a mis queridos amigos, don Dimas y don Matías, tan activos con esa edad y me pregunto si yo podré recuperar ese espacio temporal en el que todo el tiempo sea para mí y para mi familia. No recuerdo ya esas sensación de tener el día por delante sin más obligación que disfrutar de cada día. Entre los diez años de colegio y, sin apenas unos días libres, la incorporación al mundo laboral, que dicen los cursis, ya casi no tengo recuerdos de tiempo libre.
Suena la puerta de mi habitación y es, como cada día, don Dimas apremiándome para que baje a desayunar. Le agradezco que me llame y le prometo que, nada más ducharme, bajaré para acompañarle hasta que el perezoso de don Matías baje al comedor.
Estamos en Berlanga, ya quedó dicho ayer y hoy nos toca terminar nuestros paseos en torno al Duero. Tenemos por delante todo el día para llegar a Langa, donde terminará nuestra gira en torno al Duero soriano. Desayunamos, ya los tres, con calma y tranquilidad.
¿Qué le pasa, Soria?, le veo meditabundo
Nada, don Matías. Cosas mías. Hoy estoy pesaroso.
Será por este, dice dirigiéndose a don Dimas. Es de un angustias…
¿Yo?, dice don Dimas. Si yo ya estaba aquí cuando él ha llegado.
No, don Matías. Será porque se acaban las vacaciones.
¡Ah, claro!, que volvemos el viernes a Madrid
Claro, claro…

CIADUEÑA

Salimos en dirección a Ciadueña, una pedanía del partido judicial de Almazán, perteneciente al municipio de Barca. Esta población, en tan solo veinte años, ha visto reducida su población a la mitad. Y lo malo es que, en los ochenta, tan solo contaba con 23 habitantes. Sigue, pues, la sangría de la despoblación.
Ciadueña está en la cúspide de un pequeño cerro, alrededor de una iglesia parroquial, dedicada a san Antonio. Rodeando a Ciadueña se encuentra un barranco en el que han aparecido ruinas y vestigios de la época romana e, incluso, anteriores a esta. Blas Taracena llegó a describir cinco yacimientos en los alrededores del pueblo: El Convento, La Cuesta de la Torre, Las Eras, Los Guijarrales y Los Prados. Carmen García Merino escribía que en Ciadueña, en Hoyo de Abajo hay una interesante villa con mosaicos y una superficie de 500 m2 aproximadamente, que completa el conjunto arqueológico formado por el poblado prerromano de la Cuesta de la Torre, el poblado hispanorromano de la Cuesta de la Iglesia y la necrópolis de época imperial que existen en la localidad. García Merino habla de un poblado y una necrópolis de la Edad del Hierro y un poblado, una villa y una necrópolis hispanorromanos. Hace unos años apareció una Tésera, que el DRAE describe como una pieza cúbica o planchuela con inscripciones que los romanos usaban como contraseña, distinción honorífica o prenda de un pacto, en un núcleo importante celtibérico. Al parecer, Ciadueña, o el asentamiento que ahora conocemos con este nombre, era importante, estratégicamente hablando, al tratarse de un lugar equidistante entre Numancia, Arcobriga, Segontia y Uxama y ser, también, fronteriza y estar en el camino natural entre la calzada que unía la cuenca alta del Duero con la del Jalón-Ebro.
El topónimo Ciadueña parece indicar que el lugar había sido habitado en la antigüedad, pues deriva del latín –civitate-, que designa un núcleo habitado de una cierta entidad.

tesera

De las cuatro caras que tiene la pieza, tres poseen inscripción. En su cara 1, que vamos a reflejar aquí por lo que nos importa dice, según la terminología de F. Beltrán, C. Jordán e I. Simón: LAKAI, y puede interpretarse como a Langa o por Langa, nombre actual de Segontia Lanka.
O sea, Soria, que esa Tésera, según estos estudiosos podría incluso tratarse de un cartel anunciador de esos que hay ahora por la carretera.
Vaya usted a saber. Con todas las reservas del mundo, parece ser que el total de las inscripciones encontradas en la Téseras dice algo así como: En Langa, de Laiuikaino de los balatiokos, donde balatiokos sería la ciudad vaccea de Palantia y Laiui; zurdo, del lado izquierdo y kaino; brotar. Lo que daría una explicación a lo que apuntaba don Matías de que podría tratarse de un cartel avisador de una cierta dirección. Por la izquierda, desde Langa a Palantia. Pero claro, esto, ya les digo, con todo el cuidado del mundo puesto que, ni los técnicos, se ponen de acuerdo.
En sus conclusiones, los arqueólogos, destacaron que la importancia de la tésera, relacionada con un significativo yacimiento que se está comenzando a excavar, es grande. Por un lado documenta tanto un nuevo nombre personal como un inédito grupo familiar celtibérico y por otro parece referirse a la ciudad de Lanka, que se suele ubicar en Langa de Duero, aguas abajo del río.
Oiga, Soria, ¿Y en Langa no se encontraron este tipo de descubrimientos?
Pues sí; en la Cuesta del Moro, que ya les llevaré a ver, parece ser que se han descubierto unos muros de la que podría ser la antigua Segontia Lanka. También se han hallado algunas cerámicas y, por lo que me contó una vez una autoridad langueña, se encontró hasta una fíbula, que representaba un pequeño caballo en oro y que se encontró en una remoción aleatoria; ¡vaya, con un tractor!
¿Y qué hizo el que se lo encontró?
Pues según me dijo esta persona quien se la encontró se la quedó.
Pues qué cuco ¿no?
Efectivamente.
Salimos de Ciaduaña en dirección a Rebollo de Duero, antes de Gormaz. Don Matías sigue en sus trece acerca de los descubrimientos arqueológicos. Según él, quien encuentra una de estas piezas hace bien en quedárselas y lo explica diciendo que la diferencia entre un salteador de tumbas y un arqueólogo está, tan solo, en que éste está respaldado por una autoridad académica o gubernamental.
El arte y la Historia, le dice don Dimas, pertenece a todos; y es una cabronada no entregarlo porque así nunca conoceremos nuestro tiempo y los pasados. En esa discusión nos acercamos a Rebollo.

REBOLLO DE DUERO

Rebollo en un municipio enclavado en la Comunidad de Villa y Tierra de Berlanga, en el municipio de Velamazán. En la actualidad no tendrá más allá de una veintena de habitantes habituales. Quizás hasta menos. Rebollo tiene una extraordinaria dehesa plagada de fresnos. Rebollo canta a san Ildefonso. Bueno, le canta y le baila. Lo que ocurre es que san Ildefonso cae en enero, concretamente, el día 22 y por estas tierras, y en esas fechas, lo que abunda es el frío. También le cantan y le bailan a san Bernardino, este ya por mayo, aunque la fiesta la trasladaron para que puedan disfrutar los “ausentes”. San Bernardino es patrón de las lamparillas de aceite y cura a los infantes de la “rosa”, un eczema que les sale a resultas del parto.
En Rebollo existen dos fuentes; la del Cubillo, en La Matilla y la de La Matilla, en ese mismo paraje. También tienen un mojón -el Canto Aduana- que, al parecer, detuvo una plaga de langosta, que asoló el entorno, en este lugar. Para agradecerlo, Velamazán y Rebollo celebra una romería en la ermita.
Salimos del pueblo en dirección a Gormáz. Estoy deseando enseñarle a los dos abueletes la fortaleza califal. No se imaginan la grandiosidad del castillo.

GORMAZ

Gormaz es uno de los pueblos más antiguos de la provincia. Las primeras manifestaciones de asentamiento en Gormaz datan de la Edad del Bronce
El topónimo Gormaz hace alusión a Vormatiu/Bormatiu, divinidad de las fuentes y manantiales termales. Cerca del cerro de Gormáz se encuentra el paraje de Fuentes Grandes, siendo el acuífero de la ciudad, el más grande de toda Soria.

s,miguel

En el paraje de La Requijada se encuentra la necrópolis prerromana formada por más de mil tumbas y en la ladera sur del castillo se han encontrado restos de un castro celta, así como restos romanos y visigodos. El puente que cruza el río Duero, de 18 ojos, característico por sus tajamares triangulares.

En Gormaz existe una ermita, bajo la advocación de san Miguel, románica, de una sola nave y con ábside cuadrado, de finales del siglo XI o principios del XII. En una restauración cayó parte del estucado descubriéndose interesantísimas pinturas murales románicas que se han fechado entre 1125 y 1139 y sobre las que, se habla, estarían interrelacionadas con las de san Baudelio, en Berlanga.

san miguel

En el siglo IX los árabes construyeron un pequeño castillo que sería conquistado en 912 por los cristianos pero, vuelto a perder durante el califato de Al-Haquen II, que ordena su reconstrucción para reforzar a Medinaceli. El castillo de Gormaz se convertiría, así, en la más grande fortaleza europea de su época, con un perímetro amurallado de más de un kilómetro y 28 torres. A finales del siglo X García Fernández lo conquistaría, pasando definitivamente a manos cristianas por parte de Fernando I de Castilla. El Cid fue señor de Gormaz como fue alcaide de otros tantos castillos, incluido el de Langa de Duero.

castillo

La visión más idílica y que mejor idea nos da de su poderío es la que ofrece desde la carretera de El Burgo de Osma, donde aparece, sobre el cerro que lo sustenta, como una enorme embarcación varada. Desde las almenas del castillo puede verse todo el manto verde de pinares y los meandros del río Duero. El castillo posee una puerta califal de extraordinario valor y belleza.
Se cuenta que, en las proximidades de Gormaz, existió una pista de aterrizaje en la que los alemanes aterrizaban y despegaban en su huída a Sudamérica. Leyenda o no, aquí queda dicho.

NAVAPALOS

Navapalos es un despoblado que tuvo su importancia en el relato cidiano de los dos destierros. En Navapalos El Cid vadeó el río, junto con sus huestes, y fue aquí donde hicieron noche y durmieron camino del Levante. Cuenta el Cantar que estando velando armas se le apareció a El Cid el Arcángel San Gabriel, aunque algunos autores citan otro lugar, en la unión de los ríos Caracena y Manzanares, cerca de La Figueruela. También existe en Navapalos una atalaya circular, de las muchas existentes por estas tierras.
Navapalos saltó, en su momento, a la prensa, por la presencia de una Fundación -que resultó ser fundición, pues se fundieron la pasta- que iba a investigar acerca de los materiales y las técnicas autóctonas de materiales de construcción. Para mí que todo esto fue un bluff del que se aprovechó, a base de subvenciones, algún golfo proveniente de tierras más frías.
¿Algún teutón?
Ahí le ha dado, don Matías…

SOTO DE SAN ESTEBAN

Soto, al igual que todos los pueblos cercanos, tiene una gran historia, por su situación estratégica junto a la línea del río Duero. Dicen que fue en Soto, en la mal llamada Torre de doña Urraca, donde según, el Poema de Mio Cid las hijas del Cid Campeador fueron cobijadas tras ser ultrajadas en el Robledal de Corpes. Esto no debió ser así, sino en el antiguo convento de San Esteban, como parece más natural que, por aquellos entonces, se alojaran, entre monjas, las sufridas hijas del Campeador.
En Soto es donde yo me abastezco del rico y tierno cordero ojalado para dar alegría a este cuerpo que se han de comer los gusanos.
¿Dónde Elena y su hermano Enrique, verdad?
Efectivamente. Allí mismo.
Y cuente usted lo de Cela, Soria. Que no se le olvide.
Pues fue entre Soto y Langa donde el maestro Cela, el de los tres premios, durmió una noche en la caminata que finalizó con su celebradísimo libro Judíos, moros y cristianos. ¿Conforme?
Coño, Soria. Encima que se lo recuerdo.
Pues, para celebrarlo, ¿qué les parece a ustedes si hacemos una visita a los dos hermanos y compramos medio corderito hecho chuletas para asarlas al sarmiento?
Así se habla, Soria. Eso es lo que yo estaba deseando escuchar y no tantas sandeces sobre historias y moros.
¡Pero qué burro es usted, don Matías!
Diga usted que sí, don Dimas. No sé qué vamos a hacer con él.
Oiga, Soria ¿y no dice usted nada de Langa?
Bueno; eso me lo guardo para mañana. Ya acaba el viaje y quiero dedicarle una entrada entera a Langa, que para eso es mi pueblo. ¡Vamos!, digo yo…
No; si hace usted muy bien. Pero venga, vamos a por las chuletas que luego se le va el santo al Cielo…

Anuncios

Los comentarios están cerrados.