EL DUERO SORIANO (VI). DE LA CAPITAL A ALMAZÁN

Salimos de Soria en dirección a Almazán y, nada más abandonar la ciudad, nos damos de manos a bruces con Los Rábanos, primer pueblo soriano que baña el Duero tras la capital. Los Rábanos está siendo muy mencionado en la prensa ahora por la instalación de la depuradora que dará servicio a la capital.
A los naturales de Los Rábanos, como no podía ser de otra manera, se les dice rabanizos que, me imagino, llevarán con resignación. Para esto de los gentilicios peor aún es naces en Cabra o en Chiva.

rabanos

En Los Rábanos hubo, en su momento, una huerta de lo más refutada. Ahora es una localidad mucho más ganadera que agrícola y la industria chacinera ha cobrado cierta importancia. Existen buenos rebaños de lanar y alguna nave de porcino. También existe una fábrica de muebles.
Por los márgenes del río podemos ver chopos y álamos y, en los campos limítrofes, carrasca y roble. También aromáticas como el tomillo, el espliego, el te silvestre, la salvia y la amarillenta aliaga, que en otros sitios llaman aulaga o ginesta. Por sus campos se adivinan conejos, alguna liebre, perdiz y, en menor medida, codorniz. En cuanto a la caza mayor, los sempiternos corzos y algún jabalí que otro.
En Los Rábanos bailan a San Isidro y a la Virgen del Rosario y son festividades con mucha gente por la proximidad de la capital y de los pueblos de alrededor. Los Rábanos, como todas estas tierras sorianas, tienen su propia leyenda: la de la Virgen de Sinova, cuya ermita dista un par de kilómetros escasos.
Bueno, Soria, nos va a contar la leyenda, o tenemos que esperar a que pase algún paisano que nos la cuente.
¡Coño, don Matías! Ayer mismo me llamó coñazo y ahora quiere usted que le cuente lo de la leyenda. No hay quien le entienda.
Va, Soria. No se haga de rogar que está deseándolo…
Pues allá va. Al parecer, a un crío que cuidaba los rebaños, se le apareció la Virgen, que es muy aparecedora a pastores y pastoricas. Los rabanizos querían llevarla al pueblo, pero la imagen repetía una y otra vez ¿Y si no va? De ahí le viene el nombre.
Eso se lo ha inventado usted
Sí, hombre. Ni que fuera yo la Pitita Ridruejo. Mire usted, lo que sí que es cierto es que la granja en la que apareció la Virgen era del marqués de Novaliches, también conocido como Manuel de Pavía y Lacy, o el general Pavía.
¿El de los Soldaditos de Pavía?
Siempre pensando en comer. ¡Qué hombre!
¿No me diga que no se metía usted unos fritos de bacalao ahora para el cuerpo?
Hombre, por la hora que es, desde luego…
El caso es que la fiesta de la Virgen se celebra el 8 de septiembre, con su romería y todo; y en ella se subastan tanto los rollos y la subida al trono como otras gulusmerías.
O sea, que también son festeros ¿no?
Claro, como buenos sorianos. Aquí se celebran estas fiestas y las de Soria por igual. Además, en Los Rábanos existen canciones de boda que llaman “aldabas” que se cantaban, sobre todo, un poco antes de la cena de bodas.
¿Y eso de las aldabas qué es?, si se puede saber, claro.
Pues son, según dice María Moliner, en su diccionario composiciones poéticas o musicales. Vamos, canciones populares muy antiguas, que se recogen en canciones que ya están prácticamente perdidas. Han sido muy tradicionales en toda Castilla y, ahora, como no sean algunos grupos de estos que cantan folk ya nadie las conoce.
Nadie menos usted, que seguro que se sabe alguna.
Hombre. No es inmodestia, pero sí; alguna conozco, aunque sólo les voy a cantar la entradilla.
Pues venga. A cantar.

Paso entre paso venimos
Paso entre paso llegamos
A darle la enhorabuena
A estos dos recién casados

¿Este canto es soriano?
Sí señor. Concretamente de Tardelcuende. Ahora les voy a cantar otra entradilla, esta de Mazaterón, en el Campo de Gómara, y que dice así:

Buenas noches, caballeros
Y viva la gente honrada
Con permiso de ustedes
Vamos a cantar la aldaba.

Como ven ustedes, es prácticamente el mismo significado, aunque con distinto texto.
A estas aldabas se les llama en otros sitios serenatas.
Cierto. Y también garzonías, enhorabuenas, rondas, cantaretes… Todas tienen un mismo significado y una misma razón: la felicitación a los recientes novios.
Este Soria es un portento, cualquier día le veo a usted en Cifras y Letras.
Menos coba, don Matías, que ya sabemos que a usted esto de las leyendas, las piedras y la Historia le importan una higa. A usted lo que no sea comer…
Y beber, ¡no te digo!
Eso. Y beber.
Por cierto, ¿cuándo vamos a almorzar?
Ahora, vamos primero a pasar Ituero y en Riotuerto nos paramos a almorzar.
Vaya, menos mal…

ITUERO

Ituero, en la comarca de Lubia es un pueblo minúsculo, en el que viven menos de medio centenar de personas. Todos mayores, como viene siendo habitual por estas tierras. Ituero está situado en un cerrillo y se encuentra rodeado de pinos de repoblación. Su única actividad es la agricultura de secano; el cereal y algún pequeño rebaño de ovejas. Pertenece al ayuntamiento de Cubo de Solana.
Oiga, Soria. ¿Se puede saber a qué hemos parado aquí? Si no hay nada por ver.
Si les parece que aquí no hay nada que ver, verán dentro de poco en Riotuerto. Quiero que se empapen también de esto. Que esto también en Soria, y no solo las Sanjuaneras, y el Mesón Castellano. ¿Ustedes no querían ver Soria?. Pues aquí tienen la realidad de Soria.

RIOTUERTO

Riotuerto es un pueblo fantasma. Un pueblo abandonado que, recientemente, ha saltado a la prensa cuando una empresa inmobiliaria catalana, Lancois Doval, anunció que vendía el pueblo soriano de Riotuerto en su totalidad, con el fin de desarrollar un proyecto turístico.

riotuerto

La publicidad decía que se ponía a la venta un caserío con 18 habitaciones, un antiguo granero “ideal” para convertirlo en restaurante y varias casas para alquiler. Por vender, vendían hasta la iglesia, rehabilitada –decían- en el siglo XII. En total podrían alojarse más de 50 personas y servir comidas hasta para 300 personas
Lo verdaderamente triste es que, Riotuerto, está a escasos 25 kilómetros de la capital. En algunas ciudades –Madrid por no ir más lejos- se consideran 25 kilómetros el mismo centro de la ciudad. Hay gentes que se desplazan más de 50 kilómetros cada día, sin embargo, en Soria, parece que 25 kilómetros es la estepa rusa.
¿Entienden ustedes, ahora, el motivo de traerles hasta aquí? Esto es Soria, señores. La Soria de la despreocupación y el abandono institucional. La Soria donde sus políticos se fuman sus buenos puros en la presidencia del Congreso, en la vicepresidencia del Senado, en el Palacio de la Diputación y en tantos y tantos momios mientras ven cómo los pueblos, sean del tamaño que sean, están siendo abandonados. Y eso cuando no está, incluso, abonado por los propios caciques locales. Cuantas menos gentes viviendo, mejor; suelen decir. Temen, como al pedrisco la llegada de personas con nuevos empujes que les pueden disputar sus chanchullos, sus subvenciones, que les puedan encarecer las tierras que los emigrantes abandonan. Esto, señores, también es Soria. Más auténtica, por desgracia, que la Soria de los poetas y que la Soria de los Lavalenguas.
Joder, Soria, nos ha dejado usted con un nudo en las tripas.
Ya me lo imagino; pero la verdad es la verdad, lo diga –como decía aquel- Agamenón o su portero.
Vayámonos, dice don Dimas. Esto me recuerda Los Santos Inocentes…
Eso es lo malo, don Dimas. Que en Soria ya no quedan inocentes. Sus tierras, su pueblo, sus raíces, están en almoneda en Cataluña. ¿Qué trescientas personas van a venir aquí a comer? ¿Quién se va a arriesgar a montar un negocio, sabiendo que se han tenido que marchar por falta de apoyo institucional? Esto es engañarse a uno mismo.
Nos montamos en el coche y avanzamos sin hablarnos hasta el siguiente municipio bañado por el Duero. La visión lúgubre de Riotuerto ha impactado a los dos vejetes. Y eso que ellos, según suelen decir, están de paso por todo.

VALDESPINA

Valdespina es un municipio de tan solo 10 habitantes que pertenece al ayuntamiento de Borjabab. Valdespina tiene un bonito tramo del Duero pero ni a don Dimas, ni a don Matías, ni a mí mismo, nos apetece ya bajarnos. Después de ver Riotuerto nos ha dado un bajón. Tan solo queremos llegar a Almazán para encontrar un sitio, medianamente poblado, donde poder comer y tomar unos vinos.

Antes de llegar a Almazán pasamos por los municipios de Velacha y Baniel

VELACHA

Velacha es prácticamente un caserío en la actualidad. En esta ciudad, según datos fehacientes, existió hasta un marquesado y una fábrica de luz, los antiguos molinos, ya saben… En Velacha existe una ermita, que en su momento debió de ser iglesia parroquial, lo que da idea de una población mayor en su tiempo. Está muy cerca del río y, en la celebración de su festividad, llevan a la Virgen en barca. En el prado contiguo se celebra una romería donde se celebran subastas y se dan las gracias por los favores recibidos; por la cosecha o, vaya usted a saber, por cuántas y cuántas cosas que quedan dentro del magín de cada uno.
Es bonita esta ermita, Soria. ¡Lástima de despoblado!
¿Y qué pensaban ustedes? Ya les dije que esto es Soria
En un recodo del río aparece Baniel, también despoblado. Baniel tuvo sus fiestas mayores, en la Trinidad, pero las pasaron a septiembre para no desatender la faena agrícola. Según cuentan algunos lugareños, ahora desplazados, eran fiestas en las que se celebraba la procesión y unas meriendas familiares amenizadas por una pequeña charanga de Centenera de Andaluz. En junio se celebraba La Concordia de los Ocho Pueblos (Borjabab, Valdespina, Viana, Baniel y otros). Cada pueblo acudía con su pendón y atravesaban en la barca de Velacha para encontrarse en la ermita.
Eso sería en sus tiempos ¿no, Soria?
Efectivamente. Esto ya solo lo recuerdan algunos viejos que aún viven.
Salimos de Velacha y nos dirigimos a Viana de Duero.

VIANA DE DUERO

En Viana aún viven medio centenar de personas. Viana pertenece al partido judicial de Almazán y, desde el punto de vista religioso, a la Diócesis de Osma, en la Archidiócesis de Burgos; aunque, en su momento, perteneció al obispado de Sigüenza, en el Arciprestazgo de Almazán.

viana de duero

Viana posee una bonita iglesia románica, la de san Bartolomé, y un curioso calvario hecho con pedruscos donde están clavadas, como en la canción, Tres cruces.
Viana ha ajardinado su atrio y ha dispuesto una fuente y bancos que imitan bajorrelieves románicos. No, si para imaginación no falta. Ahora, que esto resulte una inversión social, está por ver. Yo creo que a los vianeros, o bubillos, que también les llaman así, echarán en falta algo más que estos bancos, pero…. ¡en fin!.
En Viana celebran fiestas por san Bartolomé y por san Antonio, con subastas de royos. El 26 de agosto celebran la gallofa tradicional con baño multitudinario en el pilón del pueblo.
Oiga, Soria, ¿le importaría, de una vez por todas, llegarse hasta Almazán? Es que estoy seco.
No se preocupe que ya llegamos. Comeremos y nos daremos el tradicional paseíto para que podamos ver lo que mejor nos parezca.
Menos mal, porque esta parte de Soria me ha parecido que está más despoblada que la Siberia rusa.
Y no le falta razón, don Matías. Ahora, cuando vuelva usted a Madrid, y se vaya a tomar sus vinos a la Casa de Soria, donde suelen aparece el tío Lucas o el tío Posada, les cuenta usted lo que ha visto y, sobre todo, les pregunta qué es lo que van a hacer para evitar que el resto de la provincia se vea como estas poblaciones.
No crea, que ya tengo una idea sobre lo que les voy a decir. Que siempre tiene algo que celebrar. Bien poco cuentan lo que hemos visto.
Ya sabe usted, prometer… hasta meter; pero después de visto, se jodió lo prometido.

ALMAZAN

De etimología dudosa, Almazán, para algunos “el fortificado” de los árabes, para otros de origen ibero o euskaldún, como es mi caso, y que significaría “en el bosque” y para otros, como marca su gentilicio, adnamantino, que significaría “en el camino a Numancia”. El caso es que Almazán está situada en la calzada que conduce a Numancia lo que, no sería extraño, que diera la razón al gentilicio.

almazan

Almazán es una ciudad más pequeña y mucho menos importante de lo que fue en su momento. En el siglo X, Alfonso VI de León la recupera para los cristianos, aunque poco más tarde vuelve a manos agarenas. Vuelve a manos cristianas dos siglos después de manos de Alfonso el Batallador. Tras la muerte de este, Alfonso VII de León la entrega al obispo de Sigüenza. En 1158 Sancho III de Castilla crea en Almazán la Orden de Caballería de Calatrava.
¡Ahí es nada!
Ya lo creo, don Dimas. Por eso les decía a ustedes que, en su tiempo, debió de ser un emporio.
Tras la bronca entre los distintos aspirantes al trono de Castilla, el infante don Alfonso de la Cerda, ¡que ya es nombre para un hijo!, Almazán es tomada por Sancho el Deseado, estableciéndose aquí de la Cerda junto con su corte a comienzos del siglo XIV. Tras firmarse la paz, en Almazán, entre Castilla y Aragón, Pedro el Ceremonioso y Enrique II, de Castilla, se debieron comer el lechazo de la paz en justa armonía, porque ya no volvieron las luchas ni los escándalos.
El caso es que, Enrique IV, -¡generoso que es uno!, debió de pensar-, le regaló la ciudad a Juan Hurtado de Mendoza, que era su Mayordomo Mayor y le nombró señor de la ciudad. Como curiosidad les diré que en Almazán estuvieron, en diversas ocasiones, los Reyes Católicos y que, fue en Almazán donde falleció el dramaturgo Tirso de Molina, que se cree está enterrado en el cementerio conventual.
En cuanto a sus bienes monumentales, de clara tendencia románica, aunque también se pueden ver monumentos barrocos, renacentistas y góticos. Destaca la iglesia de san Miguel, una maravilla románica en la que destacan su cimborrio, o sea, su torre de dos cuerpos, de estilo mudéjar. Está declarada Bien de Interés Cultural. También las iglesias de Santa María de Calatañazor y de san Pedro y la de Nuestra Señora del Campanario con cabecera románica. La antigua iglesia de San Vicente, románica, es hoy el Aula Municipal de Cultura y seguro que el Navegante la recuerda de nuestras andanzas magentas por estas tierras.
Anda que ustedes también…. A quien se le ocurrió meterse en aquel fangal.
Y que lo diga, don Matías, pero de todo hay que sacar lo positivo y, mal que le pese a la chusma que lo dirige, encontramos un grupo de amigos muy apreciable.
El caso es que, también es destacable la Capilla del Cristo, barroca y la ermita de Jesús Nazareno. El antiguo Convento de las Clarisas, que en la actualidad es de propiedad particular, por la gracias del Clero, y el antiguo Convento de la Merced, hoy de propiedad municipal, y que tiene, también, categoría de Bien de Interés Cultural.
A lo que veo, dice don Dimas, también fue ciudad amurallada.
Como todas las ciudades fuertes de la línea fronteriza del Duero, don Dimas. Almazán estuvo muy fuertemente amurallada y, aún hoy, se mantienen en pie las puertas de Herreros, la del Mercado y la Puerta y reloj de la Villa, así como la Puerta del Postiguillo, en la plaza de Santa María.
También es muy bella su plaza mayor, con el palacio de los Hurtado de Mendoza, hoy sede del Ayuntamiento y la iglesia de San Miguel. En el centro se erigió una estatua a don Diego Laínez, cura adnamantino, compañero de san Ignacio de Loyola, al que sucedió como general de la Compañía de Jesús y que fue uno de los teólogos más influyentes en el Concilio de Trento.
¡Joder con el tal Laínez!
Era todo un personaje. Ciertamente.
También es de destacar la Antigua Casa del Obispo, que siempre estuvo en manos privadas, aunque el obispo de Sigüenza tenía registrada notarialmente la posibilidad de utilizarla cuando le plugiera. La casa tenía hasta granero propio y, una habitación para el obispo con pinturas murales y hasta un trampantojo en el salón principal.
No, que no se privaba de nada el obispo de Sigüenza
Bueno, si sólo fuera eso…
En Almazán se celebran la Fiesta de la Bajada de Jesús y san Pascuál Baylón que nació aragonés y, tras ser pastor, se hizo santo por las tierras del Binalopó, esta fiesta es conocida como El Zarrón. Los danzantes, con trajes típicos y la imagen del patrón, avanzan en procesión. Mientras, el Zarrón, ataviado con traje pastoril, albarcas y polainas, lleva un sombrero negro, adornado con plumas de buitre o de cuervo y rabos de cordero, porta un garrote y una pushica, o vejiga de cuero, denominada zambomba. El Zarrón va dando garrotazos a todo aquel que quiera acercarse a la imagen, mientras los danzantes bailan siempre mirando al santo. En otras localidades se le llama botarga, sobre todo en los pueblos alcarrianos de la vecina Guadalajara.
También se celebran de una manera muy particular la Semana Santa, con sus procesiones.
Oiga, Soria. Y del bandujo, ¿qué nos cuenta?
Pues por este país se come buen somarro de cerdo asado, buen lechazo y sopas de ajo, así como el cocido con su bola y todo, como el madrileño. Almazán destaca por su repostería, donde se hacen unas exquisitas yemas y las famosas paciencias que nuestras abuelas nos ponían sobre las natillas.
¡Anda!, que no hacía años ni nada que no recordaba yo lo de las paciencias…
Pues para que vea.
Oiga, Soria, ¿Y no es aquí donde toca siempre la lotería?
Bueno, sí que es verdad que suelen ser afortunados. Aunque lo de tocar siempre… ¡Qué más quisieran ellos!.
Para cenar nos desviamos un tanto y nos acercamos a la vecina villa de Berlanga de Duero, más ostentosa que real y por la que no pasa el Duero, pese a su apellido. En esta ciudad cenaremos y pasaremos la noche, si es que los mosquitos, y las moscas nos dejan hacerlo.
¿Dónde va a llevarnos a cenar, Soria?
A Casa Vallecas. ¿Qué les parece?
¿Vallecas?
Sí, Vallecas. Pero no el barrio, sino el restaurante, que tiene la misma edad que yo. Ahora es un complejo muy lujoso con su hotel, su restaurante y su tienda de productos típicos. Ya verán.
¿Y se cena bien?
Es una sorpresa. Quisiera yo agasajarles y nada mejor que Vallecas para hacerlo.

casa vallecas

Eso me reconforta, Soria, del paseo que nos dio por la emigración.
Pues no sabe cuánto me alegro.
Nos sentamos a nuestra mesa, tras saludar a los propietarios. Había encargado tres menús degustación sin consultarlo con mis amigos. Había que ver a don Matías cuando nos fueron trayendo los gigantescos platos con su poquita comida.
Oiga, Soria. Este restaurante es de pitiminí. No me joda, que ya sabe que a mí, estas mariconadas me cargan bastante…
Pare, pare. Cuando acabe el menú me dirá si ha comido a su gusto o no.
Los entrantes fueron los siguientes: Torrezno de cigala; aceituna líquida con pepinillo y anchoa; Manzana con morcilla y esponja de fresa; Bocadillo invertido de falsa piel de cochinillo y morro. Lingote de foie, manzana y queso. Alcachofa al dente con mollejas de cordero y jamón. Sopa de patata y grupa con huevo de codorniz y torreznos. Lomo de bacalao con espinacas y garbanzos. Rabo de cerdo con salsa de vino tinto y frutos rojos. De postre: Sorbete de mandarina y sopa de yogourt y Bavaroisse con piñones y queso.
¿Qué, don Matías?, le digo mientras se aplica en terminar el postre. ¿Qué le ha parecido?
Pues sí señor, Soria. Esto es comer, poco a poco, es cierto y muchas mariconadas, pero he comido como Dios manda.
¡Vaya!, dice don Dimas. Al final lo ha conseguido usted. Ya puede sentirse satisfecho.
Y tanto, don Dimas. Y tanto.
El propietario nos había reservado una mesa, frente al restaurante, donde corría un fresquito de lo más agradable. Allí nos sirvió unos cafés y nos dejó, como regalo, un par de botellas de aguardiente de las dos colores: el amarillo-verdoso y el blanco. Por no hacer desprecio nos terminamos las dos, junto con un par de Farias.
Ahora, dice don Matías. Si el Señor nos llama, con acudir, vamos bien satisfechos.
Amén.

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2 Respuestas a “EL DUERO SORIANO (VI). DE LA CAPITAL A ALMAZÁN

  1. La Aguela

    Yo, como D.Matias, mariconadas, las justas, eso si, el aguardiente y la Faria que no falte.

  2. Juan Espino

    óiga, don Ángel, ¿y en cuál Kayak iba Ud?