EL DUERO SORIANO V. VINUESA Y MOLINOS DE DUERO

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VINUESA
La tormenta nos ha pillado camino de Soria. Hoy vamos a patearnos Vinuesa y Molinos de Duero, de nuevo en tierra de Pinares. Antes de llegar a nuestro destino, como no podía ser de otra manera, don Matías piensa que lo mejor es parar en Soria y almorzar. Lo de este hombre empieza a ser de traca.
Llegamos, por fin a Vinuesa; la Visontium de los pelendones y los celtíberos. Vinuesa es un pueblo grandecito, aunque, como todos los de esta provincia está en claro descenso en número de habitantes. Ya no llega a los mil habitantes. Vinuesa también pertenece a la Diócesis de Osma y está al pie de los Picos de Urbión y de la Sierra Cebollera. Tiene una altitud de 1107 metros sobre el nivel del mar, lo que le asegura un fresquito más que agradable en verano. En invierno no; en invierno el fresquito se convierte en helazo a la menor. A Vinuesa se le conocía como “La Corte de los Pinares”, sobrenombre que se le concedió por la presencia en sus cazaderos de los reyes de Castilla Juan I y Juan II. Este último cedió a la villa el monte de Vallinlengua y donó el escudo heráldico que la representa.
La tormenta amenaza aún más y don Matías se acongoja más que don Dimas. Yo estoy más acostumbrado y aún me quedan ganas de bromear.
Tranquilo, don Matías. Que los rayos aquí no caen sobre las personas. Eso es en Tolosa, donde ayer le tocó a un muchacho. Pero al parecer le cayó por llevar una boina de esas que se fabrican en aquellas tierras.
Don Matías, se desmontera como una flecha.
No me joda, Soria, que eso lo dice porque yo llevo boina.
Va a ser por el pitorrillo. Si se la capamos igual ya no le cae.
Deje, deje. Yo me la guardo y así espanto al diablo.
Por Vinuesa pasa el Duero, pero también el Revinuesa y el Remonicio. También asienta en sus terrenos lagunas (Negra, Helada y Hornillo). Hay fuentes de aguas medicinales como la fuente de Hierro y la fuente del Salobral y tiene parte anegada por el embalse de La Cuerda del Pozo. A la derecha del Revinuesa vierten el arroyo Rioseco, el de la Jara, el de la Torneda, de de Congosto y por la izquierda el de la Pocilga, el Cebrián, el Alegal, el de las Hogadas, el del Hortigal, el de la Garganta, el del Horcajuelo, el del Mortacino, el de Covacho, el de la Dehesa de la Viña, el Gargantilla, el Calabaza y el Pellejeros. Esta, como se pueden imaginar, es tierra de buenas y abundantes aguas. Los límites de Vinuesa son riojanos y sorianos a partes iguales.
En su orografía, destaca el pico de Urbión, el de Zorraquín, de 2091 metros y, por otro lado, el Portillo de los Pinochos, el Castillo de Vinuesa de 2062 metros, el Cerro del Buey y Peñas Negras.
En su flora destacan el pino albar, el pino negro, la haya y el roble, junto a otros como abedul, tejo, acebo, arce, avellano, manzano silvestre, cerezo y serbal. Junto a sus riberas el olmo, el fresno, el chopo, el álamo blanco y el temblón y también el aliso. También se ven arbustivas como el espino, el endrino, el rosal silvestre, la zarzamora, el brezo y el helecho.
Oiga, Soria, ¿a usted le lee alguien, además de sus amigos?
Pues no sé, ¿por qué lo dice?
Porque está usted hecho un coñazo. Parece al Araujo, el ecologísta ése de los bosques y de las alimañas.
Pues usted perdone. Ahora me callo.
No; por mí siga usted, pero deje de contarnos todo eso y apúntelo para su blog, pero es que a los demás nos importa una higa.
Vale, vale…
Aquí deben de vivir del turismo ¿no les parece?
Pues así parece, dice don Dimas. Yo creo que el desarrollo del turismo rural ha tenido una gran importancia desde finales del siglo pasado. Hay bastantes restaurantes y hoteles que centran su actividad en los períodos vacacionales.
También han puesto un punto de nieve, en Santa Inés, con varias pistas de esquí de fondo y una de esquí alpino. También el embalse y la Playa Pita le confiere bastante vida al pueblo.

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Oiga, Soria, dice don Dimas. ¿Y eso de ahí que parece una calzada romana?
Pues eso es lo que es, don Dimas. Una calzada que unía el asentamiento de Visontium con Uxama y Numantia.
Pues con esos pedruscos no me extraña las mazas que gastaba el Charton Heston en Ben-Hur. Todo el día en la cuadriga dando saltos…
¿Y los moros y los godos no dejaron huella?
Pues tendría que ver con el frío. ¿Usted se imagina a Mojamé con la chilaba y las alpargatas por estos fríos?
No sé si sería por el frío, don Matías, pero tenga usted en cuenta que Vinuesa era frontera entre los territorios musulmanes y el reino de Pamplona-Nájera. No creo que fuera agradable para nadie vivir en la incertidumbre de si te conquistan a te liberan.
Esto también es verdad, Soria. Ahí le ha dado usted.
La villa, como todas las localidades sorianas ha sufrido la peste de la emigración, en especial a Cataluña, el País Vasco y Madrid, además de Alemania y Suiza.
Pero también debió haber emigración indiana ¿no le parece? Aquí se ven algunas casas con claro estilo indiano.
Pues sí, hubo emigración, sobre todo a Méjico.
Oiga, Soria, ¿y si vamos pateando la localidad para irnos a comer?
Claro, don Matías. Vemos un poco por encima todo y nos vamos ¿le parece?
Hay varios monumentos interesantes sobre todo casas palacios construidas con las ganancias del comercio de la lana y de los capitales traídos de América, como les decía antes. El patrimonio romano se reduce a la calzada que cruza el municipio y al puente que tanto ha dado de hablar por su recuperación.
¿Qué?, otra cacicada ¿verdad?

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Tenga usted en cuenta que estamos en Soria. En este país los caciques son especie endémica. El puente está en la lista roja de patrimonio en peligro de Hispania Nostra.
Claro, claro.
Vamos a comer en un restaurante en el que habíamos pedido mesa. Es día de labor y algunos están cerrados, pese a ser mes de julio.
Y aquí, Soria, ¿qué es lo que se baila?
Pues se baila la jota en las fiestas principales son en honor a la Virgen del Pino, patrona de la localidad, y San Roque. Luego se celebra La Pinochada.
¿Cómo?

PINOCHADA

La Pinochada, hombre. Es una fiesta popular. Se llama pinocho a la rama del pino, y el día 16 de agosto en misa de 11 se bendicen los pinochos que son portados por las mujeres y niñas de la localidad que visten sus vestidos típicos, trajes que llaman de piñorras.
A la salida de la iglesia se forman dos grupos de hombres que guardan rigurosa formación, armados de rodelas y espadas. Los hombres están divididos, atendiendo a su estado civil, en dos cofradías, la de Nuestra Señora del Pino para los casados y la de san Roque para los solteros.
En la de san Roque estarán también los que tienen perro, ¿no?
En serio, don Matías. Las cofradías se enfrentan en una danza singular en la que van agarrados del brazo girando y golpeando con las espadas las rodelas del bando contrario. Después de tres encuentros la batalla es ganada por los casados. Seguidamente son las mujeres las que se enfrentan, casadas contra solteras con su pinocho. De este enfrentamiento también salen triunfantes las casadas. Las mujeres, todas juntas, arremeten contra todos los hombres (hayan o no participado en el acto y sean o no del lugar) cuando golpean al hombre con el pinocho deben decir “¡De hoy en un año!” a lo que el hombre debe contestar “¡Gracias!”.
¿Esto no se lo estará usted inventando?
Que no, hombre. ¡Qué poca fe tiene usted! La leyenda marca el origen de este acto tradicional en la victoria que los vecinos de Vinuesa obtuvieron en el enfrentamiento con otros pueblos sobre la pertenencia de un pinar comunal en el cual apreció un imagen de la virgen (la virgen del Pino) en uno de los árboles, pero dicho árbol tenía la copa en territorio visontino y la base en el del pueblo vecino. La pelea por la posesión se decidió en contra de los visontinos hasta que intervinieron las mujeres de Vinuesa armadas con pinochos que lograron la victoria para su pueblo.
¿Y por qué siempre ganan los casados?
Pues porque el acto, parece encuadrarse en los ritos nupciales de segregación en los cuales para pasar de un grupo social a otro de deben realizar diferentes pruebas o ritos unos para disgregarse de aquel al que pertenecía y otros de incorporación al grupo nuevo. Las fiestas comienzan con la Pingadas de los Mayos en la plaza Mayor y frente a la ermita de la Soledad, donde se realizan profesiones y ofrendas, como la de la Vela.
Vinuesa es también una localidad muy santera. Tiene diversas ermitas: la Soledad, san Mateo, san Pedro y san Antón, y los palacios de los marqueses de Vilueña, o Valtueña y el de don Pedro de Neyla o del Arzobispo de Palermo y la Casa de los Ramos, una de las más antiguas del pueblo. También tiene su rollo, o picota, que lo obtuvo de Carlos III y está catalogada como Bien Protegido –es un decir, como se pueden ustedes imaginar- por la Junta de Castilla y León.
Baroja ya citó en su Escuadrón del Brigante esta tierra, lo mismo que Quiliano Blanco o Miguel Moreno es sus Apuntes y ocurrencias en la Tierra de Alvargonzalez, así como Antonio Pérez en Las Lagunas de Urbión. Se ve que esta tierra es propicia para las musas de artistas e intelectuales. Incluso tiene, además de la de Alvargonzález otras leyendas, como la Leyenda del Puente. Cuenta la historia de unos carreteros Zaragozanos, uno de los cuales sale en defensa de una moza del lugar que es acosada por otro carretero que, en venganza, lo asesina de un golpe en la cabeza y es enterrado al lado del puente del Bardo. La víctima se enamoró de la moza y la leyenda cuenta que su alma paseaba las tardes de verano por aquellos parajes y bebía de la fuente de Vinuesa.
Joder, Soria. No sé cómo lo hace pero siempre me tiene usted con un nudo en la garganta. Parece al Iker Jiménez, ese de la tele.
Calle, calle…
Bueno, Soria, ya se ha explayado usted bastante, ¿no le parece?
Ustedes perdonen si les he dado la turrada.
No, hombre. No es por eso. Lo digo porque ya empiezan las tripas a removerse y eso es la gazuza. ¿Qué les parece si nos acercamos hasta el restorán?
Buena idea, don Matías. Vamos para allá.
Comimos en el restaurante La Ferrería, un coquetísimo lugar donde nos sirvieron buenos y abundantes platillos de entrantes: boletus a la plancha, migas pastoriles y un buen plato de surtido de embutidos. Después de una ensalada templada de setas del lugar vinieron las costillas del noble cordero ojalado hechas al sarmiento con una fuente de patatas que llaman al estilo La Ferrería. Don Matías, que tiene un agujero por estómago terminó empujándose también un par de pellas de leche frita. Después los cafelitos y un aguardiente bastante alcohólico. Los puros, como es habitual, los guardamos para el paseíto de la digestión.

MOLINOS DE DUERO

Elegimos Molinos de Duero para pasearlo tras la abundante comida. Molinos es un pueblo bastante más pequeño que Vinuesa. Era, en su momento, un lugar de cierta importancia en la carretería debido a ser la entrada del valle. La lana –su comercio- vio cómo impulsaba la arriería, hasta el punto que los Reyes Católicos fundaron la Real Cabaña de Carreteros concediéndole, al pueblo, fuertes privilegios y franquicias (pastos en las dehesas comunales, tala de troncos para reparaciones, etc.) que fueron mantenidos por los sucesivos monarcas hasta su abolición en 1836. Se cree, por documentos diversos, que Molinos de Duero era el centro provincial del tráfico de todo tipo de mercaderías y que, en 1753 tenía una cabaña de 2617 bueyes que tiraban de casi mil carretas. La importancia de este oficio permitió la construcción de bellas casas de piedra de buena estructura con zaguanes para la carga y descarga. Muchas de estas casas están blasonadas y poseen una importante forja y amplios patios. Algunas de ellas son, actualmente, establecimientos hosteleros.

MOLINOS

El edificio más emblemático de Molinos es su iglesia parroquial de san Martín de Tour, patrono del pueblo y es una de las dos únicas iglesias, junto a la de Montenegro de Cameros, que es gótica con planta de cruz griega. Tiene algún añadido y un coro con órgano neoclásico y retablos barrocos.
También destaca el edificio donde está actualmente instalado el ayuntamiento; un antiguo pósito comarcal de finales del dieciocho. En la fachada puede verse a san Martín a caballo.
Oiga, Soria, ¿y no sería más natural ver a san Martín sobre un buey que sobre un caballo?
Pues igual sí; quien sabe. Pero lo tallaron sobre un caballo. ¡Qué le vamos a hacer!
Finalmente destaca el ya mencionado edificio de la Real Posada de la Mesta, reproducida en el Pueblo Español de Barcelona como una de las construcciones tradicionales sorianas.
¡Anda!. Para que se fíe usted…
En Molinos se canta y se baila a Santiago, por el mes de julio y a San Martín de Tours, después de la Almudena. Existe también un Viacrucis viviente por Semana Santa y una festividad tradicional, la Vaca Vieja, el martes de carnaval.
Oiga, Soria, ¿qué le parece si nos damos ese paseíto prometido?
De mil amores. Si les parece a ustedes bien podríamos acercarnos hasta la Fuente de los Navaritos, que aquí llaman la Fuente del Cojo.
¿Y está lejos?
Pues un paseo, hombre. Está en pleno pinar y está en un enclave maravilloso. Luego, si a ustedes les parece bien podríamos tomar el camino del Santo Cristo que nos lleva hasta Salduero y vemos la ermita del Santo Cristo.
Pues arreando…
Mientras paseábamos íbamos recordando pasajes de la Leyenda de Alvargonzález. Don Dimas, que está hecho un estudioso del tema nos recordaba pasajes enteros.

La hermosa tierra de España
adusta, fina y guerrera
Castilla, de largos ríos,
tiene un puñado de sierras
entre Soria y Burgos como,
reductos de fortaleza,
como yelmos crestonados,
y Urbión es una cimera.

¡Coño!, don Dimas. Qué bien se le da eso de recitar, dice don Matías. Me recuerda usted, con ese vozarrón a Pedro Pablo Ayuso, aquel locutor de la radio.
¿Pero ese no era ese el de Matilde, Perico y Periquín?
¡Ah!, eso lo sabrá usted, que parece el Espasa…
Volvemos nuestros pasos hacia Soria. Vamos a dormir en la capital para estar más cerca de la siguiente etapa. Queremos llegar hasta Almazan, donde el río comienza a ensanchar.
Oiga, Soria, pero antes nos pasaremos por Los Rábanos ¿no?
Claro, hombre. Si vamos a visitar todos los municipios sorianos que riega el Duero no vamos a andar saltando de uno a otro y dejar algunos sin visitar.

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2 Respuestas a “EL DUERO SORIANO V. VINUESA Y MOLINOS DE DUERO

  1. Como siempre un gusto leer el blog. 🙂

  2. Muchas gracias, Marta.