LOS ESPÍAS DE OBAMA

OBAMALos políticos, los periodistas, los tertulianos de las radios y las televisiones, en fin, la gente que vive de darle al pico, entienda o no de lo que habla, debería tener mucho más cuidado con lo que dice y, sobre todo, con cómo lo dice. Los ciudadanos, la gente que no tiene una preparación adecuada como para entender lo que están diciendo los loritos reales a los medios, pueden tergiversar sus palabras y llegar a conclusiones que no son, de una forma literal y exacta, lo que ellos quieren, en realidad, decir.
Coño, don Dimas. Le ha quedado a usted muy bien este razonamiento. Casi hasta me ha convencido. Pero… ¿Qué carajo es lo que ha querido usted decir?
Pues he querido decir, exactamente, lo que he dicho.
Si; si ya le he oído. Lo que ocurre es que no sé muy bien, a qué se está usted refiriendo.
Pues me refiero a las noticias que, por una mala interpretación tienen encabronada a la gente. Por ejemplo; lo del documento de identidad de la infanta. ¿Usted cree que con las explicaciones tan rimbombantes de los notarios, los funcionarios de Hacienda y la prensa se ha enterado alguien de lo que ha pasado realmente?
Pues no; yo la verdad es que no me enteré bien. Sé, eso sí, que alguien ha metido la pata y le ha adjudicado a la señora de Urgamandil unas propiedades que, al parecer, no son suyas.

Manipuladas, ¡hombre de Dios; manipuladas! Resulta que la infanta, ante la proximidad de la onomástica de don Iñaki, quería regalarle la colección completa de Los Soprano y ¡zas!, no se le ocurre otra que meter la tarjeta y el deneí en Internet. No hizo más que hacerlo y enseguida los espías de Obama, que están por todas partes y que los llaman troyanos, se apoderan de él y se lían a comprar casas bajas por esos pueblos perdidos de Ciudad Real. A continuación llaman a Pedrojota y le largan el cuento y, al día siguiente, ahí tiene todo el mundo carnaza para criticar.

¡Joder! Vaya movida ¿no?
¡Ya le digo!
Entonces ¿usted cree que lo de los sobresuelos de los sindicatos…?
También. Todo arreglado por ellos. Mire, lo sé de muy buena tinta. Lo escuché esta mañana en la radio. Resulta que hubo una reunión entre los sindicatos empresariales, ya sabe usted, eso del Rosell y del camarero ese de los caterines, con un representante de Hacienda. Pues bien resulta que el de Hacienda les preguntó a los sindicatos que qué era eso de los sobresueldos y el sindicalista ese de la barba, el turista no; el otro, va y dice que no son sobresueldos que son indemnizaciones y van, los muy cabrones, y amañan la grabación y cambian lo dicho de que del asunto de los sobres en sueldos van a salir indemnes. Pues bien, van ellos y graban lo que ha salido en prensa; que no son sobresueldos sino indemnizaciones.
¡Fíjese!
Y tanto. Y al de la patronal le ha pasado lo mismo. El hombre fue y dijo que las funerarias tenían que ser más diligentes a la hora de enterrar a los familiares de los trabajadores. Pues bien, van los hombres de negro y ponen en su boca que a los entierros no se puede ir en diligencia, sino en los aviones de Díaz Ferrán.
¡Hay que tener mala leche?
¡Y tanto, don Dimas. Y tanto!
El caso es que, al terminar la reunión va y dicen los sindicalistas y los patronos que a alguien tendrían que hacerle responsable de aquellas manipulaciones. Los sindicalistas querían culpar a Mariano; pero el delegado de Hacienda, que ¡fíjese qué casualidad!, era del PP dice que no. Que Mariano lo está haciendo todo muy bien y pone como ejemplo la Eurocopa de Sub-21 que ha ganado España; y el partidazo de La Roja contra el Uruguay y lo de Nadal y lo de las amotos y todo eso y que, por tanto, a Mariano, en lo suyo, le va bien. Entonces se le ocurre culpar a Aznar, que dicen que está cabreado y quieren colarle lo de la Guerra de Irak y las armas de destrucción masiva.
No; no… dice el de Hacienda, el IVA dejarlo como está.
Entonces, en esas estamos. Que no sabemos por donde van a salir ahora. No me extrañaría nada que echaran las culpas de todo a Josemari
¿Y esto dice usted que lo escucha en una emisora de radio?
Pues sí señor. Es una emisora de un tal Marhuenda, que dice que siempre tiene la razón.
Entonces lo que hay que hacer es educar a los españoles. No le parece. Hacerles oír las cosas tal y como son, y no como las hacen aparecer los espías de Obama.
Claro. Eso es lo que dijo el de la CEOE. Que había que hacer cursos de cuching. Que se repartirían las subvenciones entre la patronal y los sindicatos y que la gente vaya aprendiendo para no tragarse todas estas manipulaciones.
Oiga, Don Dimas ¿y no es coaching, en lugar de cuching?
No; don Matías. Coaching es entrenar a alguien a desarrollar sus habilidades y el cuching, que viene de la voz, “cucha”, abreviatura de escucha y que es enseñar a escuchar, que es lo que les hace falta a los españoles.
¿Y usted cree que los del FBI tienen tanto poder?
¡Cómo que si tienen poder! ¿Ya no se acuerda usted de lo de la puerta del wáter?
¿El cualo?
¡Ah, claro! Que usted no sabe inglés. Watergate, que en español es la puerta del wáter. Lo que le hicieron a Anthony Hopkins
¿Pero eso no fue a Nixon?
¡Anda! ¿Y quién cree usted que era Nixon? Pues Anthnoy Hopkins. Así se puso el hombre; que les cogió tal manía que luego se quería comer a la agente Clarice, que era, si usted lo recuerda, Jodie Foster.
Es que, dirá usted lo que quiera, pero la Foster está para cenársela, como dice el Soria.
Y tanto, don Matías. Y tanto…

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