LA CLONACIÓN Y SU VERDAD OCULTA

DOLLY

Se veía venir y ya está aquí, como esas nubecillas primaverales, la polémica de la clonación con fines terapéuticos. Este tipo de clonación ¿debe ser permitida? ¿Está usted de acuerdo con la clonación humana? Los tertulianos de las radios están frotándose las manos; ya tienen tema para discutir largo y tendido. Estos mismos tertulianos que discuten y dan clases magistrales durante horas y horas sobre el fondo de garantía bancaria; sobre la aplicación de fuera de juego en el sistema defensivo de José Mourinho o, por qué no, sobre si se debe cargar la suerte en los pases de pecho solamente o también en la media verónica. Ahora ya tienen otro tema para debatir en las tres emisoras, en los dos periódicos, en las cuatro hojas parroquiales y en las tres revistas dominicales donde colaboran. En esas mismas emisoras, periódicos, hojas parroquiales y revistas que ya han visto artículos suyos sobre el derecho universal al trabajo y el reparto equitativo del mismo para que todos puedas disfrutar de las mismas oportunidades.

En esta misma línea de cinismo militante, doña Rosita la soltera, o el lenguaje de las flores, se permite decir que en España “existen” diez mil cargos blindados por algún tipo de aforamiento. Existen, claro. No dice “disfrutamos”, puesto que ella y sus costaleros, gozan de este tipo de beneficio. Es lo mismo que cuando denuncia a esos políticos profesionales que llevan treinta años en el momio, sin decir que ella ya los ha superado, con creces, pero como… consejos doy, que para mí no tengo. Es habitual, entre gentes que disfrutan del poder legislativo, del poder de generación y creación de opinión, etc. decir una cosa y la contraria sin que se les mude la color.

En esto de la clonación con fines terapéuticos ocurre otro tanto. ¿Clonar humanos es un problema? Pues, sinceramente, depende del humano a clonar. Si el humano a clonar es un hombre que, con una célula madre puede curarse, no veo porqué ha de existir ningún problema, salvo que se sea accionista de Funespaña. Ahora bien ¿y si el hombre a clonar es un Gorriarán, pongamos por caso? ¿Se imaginan ustedes una pléyade de Gorriaranes en fila en plena calle Alcalá tratando de explicarnos el federalismo asimétrico y cooperativo de intensidad tralará? ¿Verdad que acojona? Pues eso.

Si echamos la vista atrás podemos recordar que no ha tanto al pobre Miguel Servet le quemaron los cueros por intentar explicar la circulación sanguínea. La Iglesia, por ejemplo, no permitía, hace cuatro días, como aquél que dice, poner relojes en las torres de sus iglesias y de sus catedrales. El Señor, decían, es el tiempo. No los relojes.

El problema, dicen algunos tertulianos es que podemos acabar como los Niños del Brasil del doctor Mengele. ¡Hombre!, yo creo que en este asunto el problema no eran los Niños del Brasil, sino el nazi. Pues lo mismo ocurre con la clonación de células madre; el problema no son los enfermos, ni su curación. El problema es de los clonadores. Y ahí es donde está la madre del cordero. El problema se produce cuando el poderdante es un gobernante. Y sirva el ripio.

Los detentadores del poder (político y mediático) son el verdadero problema. Son quienes presentan escrúpulos, dudas, dengues filosóficos. Pero ellos no tienen problema. Ellos, si tienen un tumor, alguna enfermedad se trasladan en avión a los Estados Unidos o a donde haga falta. Da lo mismo que sean propalestinos, que ellos se meten en el Hospital del Monte Sinaí, si hace falta. Sin embargo, los enfermos de la rancia cartilla de la Seguridad Social no pueden hacerlo. Estos se quedan aquí y, a quien Dios se la dé, san Pedro se la bendiga. Hemos consumido más de una década del siglo XXI y aún, si te duele una muela, en el Seguro te arrean una caja de Nolotil y, cuando se baje el flemón, se pasa usted por el sacamuelas quien, muy gustoso y con mucha profesionalidad, le arrancará de cuajo la muela enferma. Esa, y las que hagan falta. ¡Vamos!. En lo que aún queda de España si tiene usted la mala suerte de ser portador de un cálculo en el riñón no crea que le van a aplicar un rayo verde, ni unos campos electromagnéticos; no. Eso es en Encuentro en la tercera fase. Aquí, le extraen el riñón, le dan un par de restregones con KH7 y, tras pasarle una paletina de las de pintar, se lo vuelven a colocar en un plis. ¿Que tiene usted hemorroides?. ¡No pasa nada! Va usted a una clínica privada y le dan una ondas cortas o con un láser, o como sea eso y, a comer a casa. En la Seguridad Social es mucho más entretenido. Le hacen un legrado, como si en lugar de almorranas tuviera usted un aborto; le colocan una cánula, como si fuese el rabo de un setter para que expulse lo drenado y le ponen un cucurucho en el culo como a los perros cuando les cortan las orejas y, hasta que pueda usted ponerse el Dodot, quince días después, permanece ingresado a tanto el día de cama, asistencia y medicinas incluidas. Eso, si no sale la mongolovich de la Sanidad Madrileña y no le manda a casa sin operar porque no hay derecho a que los enfermos terminales vivan del Estado. Ya ven ustedes, dicen, lo que pasó con la oveja Dolly…

Oiga, don Matías, ¿y usted cree, de verdad, que el colectivo de periodistas y directores de periódicos tienen tanto poder como para impedir la clonación?

Ni los políticos, ni los periodistas, ni los dueños de periódicos, alma de cántaro. Que no se entera usted. Los poderes a los que yo me refiero son los poderes fácticos.

¡Ah!, los judíos y los masones ¿no?

¡Déjese usted de coñas! ¡Qué judíos ni qué masones! Aquí, en este país, los poderes fácticos son los hombres del tiempo. La Agencia Estatal de Meteorología y sus agentes; los hombres del tiempo.

¿Cómo?

Lo que yo le diga, don Matías.

Pues explíquese usted, que me ha dejado ojiplático.

Muy sencillo. Verá usted. ¿Cuánto tiempo dedican los telediarios al presidente del gobierno? ¿Cinco? ¿Seis minutos? ¿Cuánto tiempo dedican los telediarios al rey? Bueno, en este caso es mejor no menearlo. ¿Cuánto tiempo le dedican a Mourinho, a Messi, a la exconcejal Hormigos, la del frotar se va a acabar? ¿Cinco? ¿Seis minutos? No más. Pero, ¿y al tiempo? ¿Cuántos minutos se dedica a explicar el tiempo en los telediarios? Al menos media hora en cada uno de ellos y en cada una de las televisiones. Ni a Belén Esteban ni al DJ Kiko Rivera, por decir un par de intelectuales de nuestra Patria se le da tanto tiempo y de forma tan continua. ¿Le parece esto normal?

Empezando por la utilización de forma bastarda del remoquete, porque ya me dirá usted eso de “el hombre del tiempo”. El hombre del tiempo, que yo sepa, es el relojero. El otro será el hombre de la temperatura; y no del tiempo; y continuando con el manejo de pasta sin ningún tipo de cortapisas por la AEMAT y sus hombres de negro, los meteorólogos. Esta gente maneja pasta y tecnología a raudales sin ningún tipo de control. Anemómetros por todo el país, termómetros, higrómetros, pluviómetros, modelos matemáticos complicadísimos y hasta satélites interestelares lanzados desde el corazón de Europa por la Agencia Europea. Todo para decirnos si mañana va a llover en Madrid o si lo hará en Guadalajara que, como todos ustedes saben, distan tan solo 50 kilómetros entre las dos capitales de provincia.

Pero… ¿por qué dice usted que los hombres del tiempo están contra la clonación?

Pues muy sencillo. Cualquier persona que haya nacido en un pueblo, que haya viajado y se haya comunicado con cualquier pastor, con cualquier anciano de nuestros pueblos sabe lo que son las cabañuelas. Cualquiera sabe que, cuando unas ovejas se encuentran, en medio de un prado, “arrejuntadas” sin ningún fundamento es que, al día siguiente, va a llover. Cualquiera que haya observado un hato de vacas, una piara de guarros, una manada de caballos, sabe que, en el momento que los animales se cierran en un círculo, significa de una manera inequívoca lluvia para el día siguiente. De ahí su interés en que no se clonen animales. Esto acabaría con esa ciencia infusa que es la predicción meteorológica. Borrascas, chubascos, rachas de viento, isobaras y, claro, cuando hay dudas: nubes y claros. ¡Nos ha jodío! Si no hay nubes, habrá claros. Y viceversa. Por eso están tan interesados en echar por tierra los resultados con la oveja Dolly. Por eso dicen que la oveja Dolly se volvió modorra. ¿Y qué humano, con el tiempo, no se vuelve modorro?.

¡Pues qué quiere usted que yo le diga!, don Matías.

Ese es el problema, don Dimas. Que nadie quiere decir nada. Todo el mundo está muy contento con su previsión meteorológica, acierten o no; pero nadie se atreve a denunciar esta manipulación y ese uso indebido de nuestros impuestos.

Los hombres del tiempo están financiados por los partidos políticos, por las fundaciones que trabajan en el Levante y en Baleares…

¡Coño!, don Matías. ¿Y Noos también?

Mire usted. El hombre del tiempo nunca dice que en el Levante llueve y hace frío; no. Si llueve en España siempre es en el Cantábrico. Y si hace frío es en Soria, o en Teruel; nunca en Baleares. Luego, ocurre que vienen las lluvias torrenciales por la gota fría y lo que se inunda es el Levante. Luego nieva y resulta que donde está cortado es en Alicante, en Castellón y en Baleares. ¡Ya está bien de manipulación! ¿Quién cree usted que les regala el traje que, a diario, sacan los hombres del tiempo? ¡El Bigotes, y el yerno, y el Roca y hasta el Cachuli! Pues eso, don Matías. Que nadie quiere saber. Todo el mundo está tan contento con que no exista la clonación y que sean los poderes fácticos quienes lo prohíban. A nadie le ha de preocupar si tienen que clonar una célula para el tío Ramón, el barquillero del Retiro; no. Aquí lo que importa es si se clona a Brasero; el hombre del tiempo de Antena 3.

¿Sabía usted que le dicen el radiador?

¿Y eso?

Pues porque es un Brasero eléctrico. Brasero, por la brasa que da cada día y eléctrico por el atropellamiento con que informa.

¡Anda!

Lo que yo le diga, don Matías. Una confabulación con nuestro dinero para beneficiarse ellos solos de los avances de la técnica y de la tecnología. Para asegurarse la salud, cueste lo que cueste.

Menos mal que le tenemos a usted, don Dimas, que es como el Oráculo de Delfos. ¿Qué haría la Humanidad sin personas críticas que, como usted, velasen por todos nosotros.

¡Bah!, don Matías. Favor que usted me hace. ¡Ah!, y una cosa…

Diga, diga

Mañana saque usted el paraguas. Al parecer un grupo de borregos de la CEIM y los sindicatos se han reunido con Rajoy. ¡Seguro que mañana llueve!

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