LA ACTUALIDAD; UNA MOVIDA DE CINE

papa

Comentábamos ayer, en el post sobre Ricardo Corazón de León, que el cine es una actividad cultural confundidora y turbadora. Hoy vemos que, a la vez que confundidora y turbadora también es adivinadora y agorera. En algunas de las películas de Berlanga aparecían personajes llamados Corcuera y Solchaga –el uno era un guardia y el otro un cobrador- y luego los ministros homónimos lo fueron del Interior y de Hacienda. Eso, amigo Berlanga, era tener tino y poner el nombre donde se pone la bala. Con la vida pública en la actualidad está pasando algo parecido; el cine se ha vuelto a adelantar a su tiempo. Y ese tiempo es el que, en su momento, nos dirá si la vida pública sigue el guión cinematográfico o es al revés –el cine- quien copia la vida real.
¿Quién no recuerda la mítica tercera parte de El Padrino?. El follón que se organiza en El Vaticano con el Banco Ambrosiano, sus mafiosos –de negro, de magenta y de paisano- y sus intereses económicos. Las presiones políticas y financieras contra el papa y cómo los mafiosos acaban dando matarilé a todo hijo de pichichi mientras suena la Cavalleria Rusticana. Pues bien, nada que ver con la que se está organizando alrededor del anciano Ratzinger hasta el punto de haberse visto obligado a renunciar a la tiara de Pedro, que dicen los cursis. Se cuenta y no se para sobre luchas de poder, malversaciones económicas, relaciones homosexuales…
Coppola, y Puzo; Puzo y Coppola parecen haberse trasladado en el tiempo para traernos, con unos años de antelación esta trama de poder e Iglesia que ahora desvela “La Republica”. El diario italiano habla de la posible existencia dentro del Vaticano un lobby gay. “Una red transversal unida por la orientación sexual”. Por primera vez la palabra homosexualidad ha sido pronunciada, leída en voz alta de un texto escrito, en el apartamento de Ratzinger. Y por primera vez se ha hablado, aunque en latín, de la palabra chantaje: “influentiam'”, recoge el artículo del diario italiano, haciéndose eco de lo que los tres cardenales (Julián Herranz, Jozef Tomko y Salvatore De Giorgi) habría expuesto al Papa en sus conclusiones finales. Parece, en fin, que en lugar de Puzzo lo hubiera escrito Malaquías, el de la profecía.
Por otro lado ¿quién no recuerda otra película entrañable; Sabrina?. No Sabrina y sus amores, que también; sino aquella memorable película de Billy Wilder, con Bogar, Holden y una y bellísima Hepburn. En esta peli, Sabrina, la hija del chofer se enamora del menor de dos hermanos archimillonarios y poderosos.
Yo  hago  un  trabajo  real  en un mundo real, dice Sabrina al poderoso millonario –obsérvese el símil regio-. Mi hermano siempre está en las nubes.
Sé que trabajas en un mundo real, y lo haces muy bien… Seguro que no te has equivocado desde los 3 años… pero sólo es trabajo. ¿Cuándo vives?
Pues bien, este guión también podría haber sido escrito en nuestros días si hacemos caso de las entrevistas y las apariciones estelares de la recauchutada lumi berrenda en princesa de Ikea (de esas de mónteselo usted misma). Tan solo un pequeño cambio; la dulce Sabrina, pondría ojitos al playboy; al calentorro anciano para, posteriormente, quedarse con el verdaderamente poderoso por lo futurible; el hijo. Aquí, claro, nos queda la duda de si la loba del Telediario no saltaría sobre los ojos de la dulce Corinna, digo, Sabrina y, arrastrándola de los pelos, la devolvería a sus faenas menores en la CEIM y otras cavernas de la mamandurria donde tan bien se mueve. Tómese esto de moverse bien, en el sentido menos estricto del término, claro. No soy yo perito en movimientos sandungueros ni nada por el estilo. Que no está el cuerpo, ni el mío ni el del futuro operado, para requiebros y merengues.
Si abrimos el periódico; escuchamos la radio; o vemos la televisión nos damos cuenta que es más fácil conocer las interioridades y movimientos políticos en El Vaticano, o en la Corona de Corinna y sus amores que de lo que se cuece en la casa propia.
Mientras, los partidos políticos españoles tienen sus propias riñas familiares. El PP y Bárcenas; el PSOE y el PSC. Resulta que ambas parejas no estaban casadas, sino que eran pareja de hecho. Si quieres que te cante, la pasta por delante. Lo dicho, un matrimonio de interés… De interés compuesto, claro. Y de cuenta en Suiza. Mientras, el mamporrero económico deja caer que hay diputados que no pagan a Hacienda ¿Y tiene usted previsto hacer algo o, por el contrario se va a chivar a alguien?
Mientras, Cospedal, la del viernes de Dolores trata de freír la empanadilla mostoleña del despido diferido del sobrero. Y en la acera de enfrente, Chacón, que no se sabe si es obrera y española o tendera catalana. Ni sabe, ni contesta. En Francia, mientras tanto, los gays franceses –que uno pensaba en su momento que eran todos- quieren casarse, como sus colegas españoles. ¿Pero estos no pensaban que todos los españoles nos drogábamos para ganarles a correr, saltar y hacer el mico?. No. Resulta que los franceses se han dado cuenta (en esto, desde luego, no nos gana nadie) que teníamos dos derechos más que los gabachos: nuestros delicados y floridos compatriotas podían casarse y… podían divorciarse; cosa que ellos, no. Allons enfants les mariquites, Je veux me lier à un Espagnol…. chin-chin-pón.
Italia, por su parte, también quiere ser como España y, en lugar de votar a un presidente que le funcionan los ojos como los cuernos de los caracoles; de forma autónoma, va y vota a una pobre víctima de un taxidermista loco, el Berlusconi. Pues muy bien, quien vote al Berlusconi o al Gorriarán, por poner el ejemplo patrio, merecen que les gobiernen el Berlusconi o el Gorriarán, pero los demás, oiga usted, ni pensar ¿eh?.

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