LA GRASA MUNICIPAL

colesterol

¡Quien se lo iba a decir a ellos!. Su propio jefe; el presidente de su partido; el presidente del gobierno; aquel a quien ellos, sus afiliados, habían aupado a lo más alto de la política. Con Mariano, también ella, la vicepresidenta; esa mujer menuda -¡menuda mujer!, solían decir haciendo un juego de palabras estúpido- cuyo origen soriano iba a bendecir esta tierra con subvenciones, obras, empleo y otras mercedes a manos llenas y en papel Euro. La banda sonora de la película la puso, ¡también es mala leche!, un comunista cubano, Carlos Puebla, quien cantaba:

Se acabó la diversión,
llegó el comandante y mando a parar

Y efectivamente, llegó el comandante, también gallego, también barbudo y tampoco socialista y, con un golpe de timón, cambió el rumbo de ese barco rumboso que, lleno de euros; lleno de dietas; lleno de kilometrajes; lleno -en fin- de dedicaciones exclusivas, y lo mandó a parar. Mandó regular el gasto municipal y acabar, de una vez por todas, con tanto paniaguado, con tanto autoempleo a cuenta de los vecinos, con tanto salario decidido en primera persona y sin tener que dar cuenta a nadie.

Y seguir de modo cruel
contra el pueblo conspirando
para seguirlo explotando…
y en eso llegó Fidel

Los recortes de sueldos locales, dice el ABC que no deja de ser el Boletín Oficial del Estado del partido, tienen como misión ahorrar “la grasa” de las administraciones. ¡Vaya por Dios!, ahora resulta que estos alcaldes con salarios de delantero centro argentino eran “la grasa” de la deuda; eran quienes taponaban la libre circulación de las venas de la economía; eran –en suma- el colesterol de la ciudadanía enferma de grasa ajena. ¡Llamarlos a ellos grasa!, que se sacrificaban por su pueblo manteniéndose cinco, seis o más lustros en el momio por amor a ese mismo pueblo, que no por amor a la pasta, y que ahora mira y revisar las cuentas y no acaba de creerlo. Ahora que llegó el comandante y mandó a parar es cuando van a comprobarse los amores gratuitos y los que lo eran como aquel dicho de “mucho te quiero, perrito; pero de pan, poquito”.

Aquí pensaban seguir
jugando a la democracia
y el pueblo que en su desgracia
se acabara de morir

Los alcaldes de localidades de menos de mil habitantes no cobrarán ningún tipo de retribución salvo, la menguada dieta de asistencia al Pleno. ¡Bien hecho!. Los asesores municipales, en los pueblos con menos de cinco mil habitantes no percibirán cantidad alguna. ¡Muy bien! y, finalmente, desaparece de una vez por todas la plena dedicación. Esa canonjía que uno mismo se concede cuando no hay vergüenza torera ¿Cómo era posible que se hubiera llegado hasta el punto de que, un municipio de poco más de 500 habitantes, tuviera un alcalde que se hubiera autoconcedido un salario con dedicación exclusiva de 26.594 euros que, unido a los 15.006 euros que cobra por ser diputado provincial –que también lo es por el hecho de ser alcalde (luego por ser alcalde cobra dos veces) llega a la cantidad de 41.600 euros; más de tres mil quinientos euros por mes, o lo que es lo mismo, ¡seiscientas cuarenta mil pesetas al mes!. Estas cantidades, curiosamente, son mayores que los 36.358,48 euros que percibió en el año anterior  y digo curiosamente porque en el Pleno municipal correspondiente se aprobó una bajada de salarios. Bajada que, como puede uno darse cuenta viendo las cantidades, no se ha producido; sino todo lo contrario. ¿Quién va a pedir al alcalde responsabilidad por no haber llevado a cabo el mandato del Pleno?.

Y seguir de modo cruel
sin cuidarse ni la forma
con el robo como norma…
y en eso llegó Fidel

Pero es que, como es habitual en estos pequeños aprendices de dictadores tampoco la cera declarada es toda la que arde. En las declaraciones a Hacienda que pomposamente se muestran en las páginas web municipales faltan otras percepciones que no están sujetas a la declaración: dietas y kilometraje. Por estos conceptos se perciben 24.319,70 euros en el último ejercicio. Si hacemos una suma total, de percepciones por salario en el ayuntamiento y dietas y kilometrajes de la diputación –las del ayuntamiento se desconocen- se colige que la cantidad percibida en el mismo ejercicio sería de 65.919,70 euros o 5.493 euros al mes, lo que, en pesetas es 914.010 pesetas al mes. O lo que es lo mismo, dietas y kilometraje municipal aparte, ¡un millón de pesetas al mes! por administrar una pequeña población menor que cualquier comunidad de propietarios de una ciudad de medio pelo. ¿Qué les parece, ahora?

Se acabó la diversión,
llegó el comandante y mandó a parar

Y miren ustedes, por donde, ¿quién se lo iba a decir a ellos?, el comandante era gallego y tenía barba, como Fidel Castro, pero ni era comunista ni socialista, sino un “popular” que no tuvo más remedio que escuchar a la calle antes de que la calle le enviase de vuelta a Pontevendra y darse cuenta de “la grasa” que tenía obstruidas las arterias de la economía era grasa propia y en beneficio particular y exclusivo de ellos mismos. Por una vez, y sin que sirva de precedente, me uno, de muy buena gana, al merengue cubano y, haciéndome eco del estribillo finalizo este escrito cantando:

Se acabó la diversión,
llegó el comandante y mandó a parar

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2 Respuestas a “LA GRASA MUNICIPAL

  1. Lo gracioso del asunto es que ahora no hay concejales que cobrasen un euro por serlo. Claro que.. ¿todo iba en comisiones y puestos a dedo, tal vez? que lo de los sueldos parecía cosa muy visible y denunciable, al parecer, pero las retribuciones en negro y en enchufes por doquier siempre han sido algo muy entendible en nuestra cultura. Lo hace Juan, lo hace Pedro, lo hace Manolo y puchi el último.

  2. Lo de los sueldos está muy bien, pero donde de verdad se van a ahorrar pelas es en la supresión de competencias impropias. Más de 5.000 de los 7.000 y pico millones. Se acaba eso de que pongo un puticlub para que me voten y un par de piscinas y una residencia de día y una guardería y vacaciones pagadas para la tercera edad y un servicio de empleo y un centro de I+D y un funcionario para que te abanique.