GORRIARÁN I. NUEVO PAPA DE ROMA

BACULO

Esta misma mañana, como hago todos los días, conecto la radio del coche para escuchar mi tertulia favorita. Otros prefieren la radiofórmula, pero donde está lo mollar de las mañanas es en las tertulias. Allí mismo, un tertuliano que ayer dio una conferencia magistral titulada “La transición defensa-ataque en la final four de baloncesto”, y cuyo subtítulo decía –en minúsculas, claro- “Punto de vista de un acomodador del Buesa Arena” ha dado hoy otra conferencia –mucho más magistral- sobre “Renuncias papales en los últimos doce siglos. De Celestino V a Benedicto XVI”. De nada han servido las palabras de monseñor Antonio Martínez Camino diciendo que nadie sabía el porqué de la renuncia del papa. Él sabía todo pero, nadie quería decirlo. Naturalmente todo era muy secreto y sórdido y solo unos pocos estaban en el secreto de la renuncia.
Llegado a un punto, el monseñor anuncia que cualquier persona, por el simple hecho de ser católico, es papable. En ese momento me vi a mi mismo como papa. Reconozco que me gustó la imagen. A fin de cuentas yo tengo aspecto de papa bonancible. Buena papada; una panza más que ecuménica y una paciencia propia de obispo, por lo menos. Pero enseguida me di cuenta que ni a ustedes, ni a mi nos van a elegir. Lo ha dicho el tertuliano. Él ya sabe el perfil del nuevo papa; su nombre y todo lo demás. No lo ha querido decir, naturalmente, hasta que volviéramos de publicidad.
Durante un minuto, no creo que haya sido más, me he distraído buscando una libreta donde tomar nota del nombre y todo lo demás que iba a decir el tertuliano. Al levantar la cabeza, y mirar por encima del volante, me encuentro allí mismo al papa. Al nuevo papa, quiero decir. Con su blanco terno; sus zapatos rojos –también el que le haya puesto ese color tiene lo suyo- y su solideo. En la cintura una faja de color fucsia y el camauro en la otra mano. Detrás de él, un camarlengo, sujetaba el báculo de san Pedro y la mitra. Fue como un flash. Tan solo fui capaz de pensar que el blanco con el fucsia le sentaba muy bien; como si lo hubiera portado siempre. El papa se me parecía a alguien pero no conseguía saber a quien. ¿Quién será? ¡Mira que me es muy conocido!.
El guardia suizo golpeo con su alabarda el suelo y procede a presentar al nuevo papa.
Su Santidad el papa, Gorriarán I, nuevo papa de Roma.
¡Coño!, se me escapó mientras ponía, de golpe, cara al nuevo papa. ¡Así decía yo que le sentaba bien el fucsia!. Con las veces que he visto al nuevo papa con los colores de su anterior ocupación.
Su aparición y posterior desaparición fue como en un flash. Con la misma rapidez con que apareció, desapareció rodeado de la guardia suiza y de una cohorte de obispos y arzobispos que, tras el cónclave, acababan de nombrar al nuevo papa.
Me senté a pensar y sopesar el nombramiento. No sé por qué no me extrañaba la elección. El cardenal Gorriarán es un hombre modesto, un gran intelectual, capaz de abroncar a los fieles en varios idiomas, muy trabajador y simpático. Además ¿quién mejor que él para un cargo que lleva implícito el manejo del perdón, el sufrimiento por los demás, y la penitencia de herejes y ateos?. El nuevo papa podrá escuchar en confesión a todos los católicos; podrá administrar castigos y penas; tendrá a su alcance todos y cada uno de los expedientes de toda la cristiandad. Será el jefe de la Santa Inquisición y, además, tendrá a su disposición la administración de las hostias para todo el mundo.
Gorriarán I no será un papa de derechas, tampoco de izquierdas, dice el tertuliano. Gorriarán I será un papa transversal; un papa de todos los católicos que conseguirá la regeneración de la Iglesia universal. Loor y fama a Gorriarán I.
Don Matías; don Matías…
¿Qué… qué pasa?
Nada, hombre. Que se había dormido usted.
Puff. Menos mal.
¿Qué le pasaba?
He tenido una pesadilla, don Dimas. He pensado que nombraban papa a una persona que no es ni cura, ni obispo, ni arzobispo ni tan siquiera monaguillo.
¿Y?
Pues nada. Que acojona sólo el pensarlo.
No se apure usted, don Matías. A quien elijan será un buen papa. Un ángel.
¡Sí, si…!. Menudo ángel era el que yo había soñado.
Tranquilo, don Matías. Piense usted, además, que hasta Lucifer fue un ángel en su momento. Caído, pero ángel a fin de cuentas…

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Una respuesta a “GORRIARÁN I. NUEVO PAPA DE ROMA

  1. El día que d. Matías diga que el susosoñado es Ministro de Interior nos cogemos las maletas para Siberia. Buff, ¡miedo da hasta pensarlo!. Instaura el gulag en la misma Carrera de San Jerónimo. No sé si Chueca quedará como zona franca pero para todo lo demás: cordón sanitario. (D. Dimas apunte antes de que Soria venga con su retranca: coRdón, coRdón sanitario).