BOLSA, CORRUPCIÓN Y JUEGO

roto

Vengo manteniendo, desde hace tiempo, que la Bolsa es un arcano. Un arcano desconocido para todo hijo del pecado original. Un arcano que solo está al alcance de unos cuantos elegidos y que, como la gastronomía deconstructiva e hidrogenada, no puede ser entendida por el vulgo y la chusma estabulada como usted y como yo.
Ayer –lo repetían aún esta misma mañana- los observadores de la Bolsa (profetas del toro pasado) analizaban la bajada impresionante del “selectivo” español, curioso eufemismo que para quien nadie conoce al seleccionador. Según los gurús de la Bolsa y las inversiones la caída en picado se debió, y por este orden, a las noticias sobre corrupción, la contaminación italiana y el paro.
Pues bien, hoy, tan solo veinticuatro horas después, la subida es tan impresionante como ayer lo fue la bajada. Un rebote, dirán mañana quienes ayer mismo llamaban recogida de beneficios a la bajada de ayer. Mañana escucharemos y leeremos los motivos de esta subida. Me imagino que deberían ser los siguientes: se ha descubierto toda la trama corrupta y Mariano la ha solucionado de un plumazo –con perdón-; Italia se ha convertido en guía y haz de luz de Europa y, junto a España, señalan el lugar preeminente de quienes hacen guardia junto a los luceros de la Europa del mercadeo y, finalmente, el paro se ha solucionado de golpe. Tal y como vino. Ya lo cantaban Alex y Cristina: “Hago chás y aparezco a tu lado”. Parece lo lógico ¿verdad? Si un día baja por estos motivos, al día siguiente subirá por la solución del problema del día anterior… Pues no. Ya verán como son otros los motivos. Pero estén ustedes tranquilos que aparecerán. ¡Pues no son nadie los expertos en Bolsa!.
Es que –dicen ellos- el dinero es cobarde. No hay nada tan cobarde como el dinero. Y siguen con cantinelas por el estilo. No es cierto y ellos lo saben. El capital, el dinero, como dicen ellos no es cobarde. El dinero siempre sigue la máxima de los banqueros: señor impositor, sus necesidades son nuestros beneficios. El dinero siempre busca dinero, y no hay nada que le guste menos al dinero que perderse por el camino. Con cada una de las operaciones que se hacen en Bolsa hay que pagar unas tasas a la Hacienda Pública. ¿Quién se cree que un inversor va a retirar el dinero hoy –porque baja-, para volverlo a invertir mañana, cuando haya vuelto a subir la Bolsa y perder las tasas en el camino?.
Quien saca y mete dinero no es el inversor particular, el piernas que, como yo, tiene cuatro matildes y un par de bebeuves; no. El que mete y saca dinero alterando la Bolsa es el inversor institucional; los brookers que invierten grandes sumas de cestas de inversores, los gurús de los grandes planes de pensión e inversión norteamericanos y de otros países emergentes. Quienes alteran la Bolsa son las grandes empresas de comunicación, los Goldman Sachs, los bildelberges, la Trilateral –que nunca sé si se refiere a tres lados o a trileros- y su puta madre. Esos sí que son los que la alteran.
Ahora resulta que, para estas cotorritas del micrófono la corrupción altera el Ibex-35. O, lo que es lo mismo, que ha sido publicar El País cuatro paginitas del block cuadriculado de la señorita Pepis del traidor pepinero y la Lista de Bárcenas se ha convertido, por arte de birli birloque, en la Lista de Schindler. Ha pasado de querer estar todos metidos en la lista del sobre, para forrarse poniendo el cazo, a querer estar en la lista de los denunciadores. ¡Lo que es la vida!. Todos menos Pío García Escudero que se ha visto retratado y enseguida (eso es cintura política) ha dicho Pío, Pío, que yo sí he sido.
¡A nosotros que nos registren!; la corrupción no ha alcanzado a España, repiten triunfantes los locutores dándose gusto en las partes pudendas con el teletipo en que informa que la mafia futbolera de Europa tiene los Juzgados y a la Europol haciendo horas extras. ¡España no tiene a nadie implicado!. Ni clubes, ni futbolistas, ni árbitros… nadie. ¡Mira tu, por donde!. El país donde más se vive el fútbol; el país donde más se practica la corrupción y el país donde más chorizos hay por metro cuadrado no tiene ni un solo caso de corrupción futbolera. El nacionalismo deportivo no tiene parangón. No tenemos ciclistas dopados, no tenemos futbolistas golfos, no tenemos clubes comprados por los Qataríes. Ya dice la canción: ¡Los españoles somos la hostia, viva la madre que nos parió y viva el pijo que nos bendijo que era más sabio que Salomón!
O sea, que tenemos mafiosos rusos presidiendo equipos de fútbol, indios que han dejado al Racing de Santander más tocado que el Aserejé y saudís que no pagan ni a los jugadores, ni a los empleados. Tenemos directivos nacionales como la saga Gil y Gil, como Lorenzo Sanz, como Núñez and cía y ahora, ¡oh, virgo inmaculata! Nuestros clubes, jugadores y árbitros son borreguitos de Norit con su lacito azul al cuello y todo. ¡Qué potito!.
Dicen que el detonante de toda la corrupción futbolera en Europa ha sido el juego. Bueno, pensamos algunos, eso ha ocurrido en Europa que son luteranos, gente rara que conduce por la izquierda y gabachos medio sarasas. Aquí no. Aquí vamos a traer a los de Eurovegas para purificarlos y enseñarles cómo se comportan los hombres y mujeres de la Tierra de María Santísima. El juego todo lo enfanga, saca lo peor de cada uno, pero con nosotros no podrán. Ahí está el ejemplo: todo el continente embarcenado menor nosotros. ¿A ustedes no les parece esto una “sobre”actuación?

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