EL BANCO BUENO. UNA PROPUESTA NOVEDOSA PARA EL SECTOR FINANCIERO

cambio sexo

Ahora que está tan chunga la economía, y en especial la Banca, los grandes cerebros bancarios, deberían adecuar el negocio, el nicho de mercado, que suelen decir los handshunter de jolibud como la Espe y todas esas lumbreras de la política. Porque, vamos a ver, ¿qué coño es un banco malo?. ¿Alguien va a poner su pasta en un banco que se llama malo?.
Verá usted, don Dimas, yo es que creo que en el banco malo no se pueden abrir cuentas y esas cosas.
¡Ah!. Muchas gracias por su información, don Matías.
No hay de qué; pero tiene usted mucha razón. La Banca ya no puede volver a negocios de alto riesgo, como la construcción, ni puede dedicarse a buscar clientes regalando pucheros y tocadiscos. No; ahora la Banca tendrá que buscar algo que enganche a los inversores y a los impositores.
No, si los impostores ya tienen cuenta.
Impositores, don Dimas. Impositores.
Usted perdone.
Es que verá usted, yo he comenzado esta crónica así, porque creo tener una idea para un nuevo servicio bancario.
Pues usted dirá…
Mire usted, hasta ahora la Banca se dedicaba a pagar una pequeña cantidad a los ahorradores y a sacar un pastón a quienes pedían un crédito. Ese era su negocio hasta que vinieron los yuppies y los tecnócratas cambiando el negocio y buscando el enriquecimiento a lo grande.
No olvidemos el tráfico de capitales. Esa especie de trile que hacían con las cantidades invertidas en cestas de productos –como si fueran lotes navideños- y que lo mismo aparecían aquí que en las Islas Caimán, o en la cuenta de algún contable muy popular…
O en la Suisse, con le Petit Suisse y sus Danoninos
Eso. Pues bien, ahora yo creo que la tendencia debería ser la de volver a su inicio: cobrar por guardar y volver a cobrar al sacar.
O sea, volver a ser un banco
Pues sí. Pero no un banco comercial, que para eso ya están los tradicionales y no es cuestión de quitarse el negocio unos a otros. No. se trata de algo más cívico; más social; más de servicio público…
Pues usted dirá
Algo así como los bancos de sangre…
O el banco de esperma
¡Vaya!, ya veo que lo ha cogido usted a la primera.
Siga, siga…
Pues bien, ahora, cada día el feminismo está consiguiendo más cotas de poder; junto a ello el pink power, convertido en lobby –no hay más que ver la televisión, la prensa, la moda, etc.
Siga, siga…
Cada día más el nacer varón, blanco y autonomista no independentista está peor visto. Ya nadie querrá ser un varón, como nadie quiere ser subsahariano o castellano-manchego. Cada día será mayor el deseo de cambiar de sexo. El cambio de hombre a mujer, será más demandado por los ciudadanos. Unos para convertirse en mujer y otros para ingresar en el lobby fucsia. Pues bien, la idea es hacer un banco de órganos. ¿Qué le parece?
Pero hombre, si eso ya existe. ¿De donde cree usted que vienen los órganos para los transplantes?
Pero yo no me refiero a esos órganos. Yo me refiero a los órganos sexuales masculinos que previamente son cortados a los aspirantes a majorette.
¿Cómo…?
Si hombre; verá usted. El hombre, aunque se transexualice, no dejará de ser una veleta. Hoy, por circunstancias, le interesa parecer mujer o convertirse en una señora. ¿Pero usted cree que va a estar toda la vida metido en el cuerpo de una mujer?. ¡Ni pensar!. Dentro de unos años, cuando vea que la vida de una mujer no es, ni con mucho, la arcadia que ellos piensan, volverán a querer ser lo que fueron: varones. Mire usted, a un tío normal, lo pone usted a llevar una casa, trabajar para un piernas que está todo el día tirado en el sofá con el mando a distancia y rascándose entre las piernas y dura; ¡vamos!, media hora. Si además le da al marido por calentarle los lomos, ¡que le voy a decir!. Además de ellos le tocará ir al trabajo, aguantar al jefe, tener que demostrar el doble que los tíos y, además, llevarse la mitad de pelas… ¡Vamos!, que vuelve corriendo a que le devuelvan el cilindrín. Y ahí es donde el banco le espera para arrearle en todo el bebe con el interés compuesto, el simple y hasta el lucro cesante, que no tengo ni puta idea de qué es, pero acojona. ¡Vaya que si acojona!.
Hombre, don Dimas. No lo veo yo un negocio. ¿Usted cree que los tíos que se vuelven cantaoras de flamenco volverían a la obra a subirse al andamio de un día para otro?
Bueno, habrá excepciones. Pero sí que le digo que a la señora que le toque un tío normal, como usted o como yo… ¡Vaya que si pide la reversión!
No sé, no sé. Escríbale usted una carta al banquero a ver que le dice. Pero eso sí; si quiere usted que no se lo tome a chufla empiécela como “Querido Emilio”.

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2 Respuestas a “EL BANCO BUENO. UNA PROPUESTA NOVEDOSA PARA EL SECTOR FINANCIERO

  1. alegría

    A ver D. Angel, al final voy a pensar que nos entendemos muy bien por aquello de “Dios los crea y ellos se juntan”. Mis hijas me dicen que: que no sea feminista vale, pero que lo que no toleran es que sea machista….y me parece que usted es un pelín feminista, cosa que agradecemos sus amigas. Y agradecemos mas aún que siga usted regalándonos estos post llenos de su humor inteligente.

  2. Es que yo, Alegría, soy muy feminista. Lo que no soy es feminazi.