¡NOS INVANDEN LOS MARCIANOS!

SOL

Los alienígenas son seres muy zascandiles y asustadizos. Tengo para mi que algunos de los avistadores de estos alienígenas se han confundido, de cierto, con japoneses sin darse cuenta de ello. Los alienígenas son tan tímidos y poco comunicativos como los japoneses que, después de realizar un viaje de catorce años luz, son incapaces de darse a conocer. Hacen sus fotos y se marchan por donde han venido.
Los alienígenas hablan solo con números y, claro, en España como somos tan poco dados a las cifras –sólo nos interesan los ipecés y las subidas de las hipotecas- no podemos contactar con ellos. Por eso los norteamericanos, que son más matemáticos, sí que los ven y hasta charlan con ellos.
Good morning, mister raticulín. How are you?
34.125, contesta el marciano.
Los marcianos son muy limpios e higiénicos, y por ello no hay constancia de su presencia. No dejan paquetes de tabaco por el suelo ni botellas de Schuss. Se conoce que traen el bocadillo de casa y el vino en la bota. Por eso nunca se han recogido muestras de su presencia. Lo primero que hace un marciano al llegar a la Tierra es tomar la forma de los terrícolas y confundirse con el paisanaje.
En Torralba de Franco, provincia de Ciudad Real, una noche de verano, el Tiburcio Manchuela, se dio de manos a bruces con un marciano que se estaba disfrazando de concejal de hacienda. El garrotazo que le arreó el Tiburcio fue de los que hacen época. Desde entonces el Ministerio de Asuntos Exteriores de Raticulín prohíbe tomar forma de concejal a los marcianos.
Los marcianos son, también como los japoneses, muy trabajadores y nada dados a los premios ni a las alharacas. Vienen una tarde, cortan las piedras a la perfección e instalan en medio del desierto tres pirámides y se marchan como si nada. ¡Qué tíos!. En otros momentos hacen una urbanización en el Machu Pichu y se quedan tan frescos. ¡A buenas horas hace eso Calatrava!. El pontonero oficial hace dos puentes resbaladizos en Bilbao; se casca una pasta de la Diputación y luego se hace suizo, como si fuera un político catalán. Se conoce que, como el gobierno ha prohibido los puentes, por eso se ha hecho suizo. Aquí el que no corre, vuela.
Y ahora que digo lo de volar; eso es lo que peor se les da a los marcianos. Oigan ustedes, yo creo que el vino de La Mancha ataca a las facultades voladoras de los marcianos. Los avistadores oficiales de ovnis y otras naves marcianas siempre dicen lo mismo: que si iban hacia oriente y, de buenas a primeras, ¡chas!, tiran para occidente sin encender ni el intermitente. Menos mal que a Mariano aún no le ha dado por poner a la Guardia Civil a controlar el espacio aéreo manchego.
A los marcianos de Raticulín les gusta un horror las corridas de toros y la manzanilla de Sanlucar. También les gusta el flamenco y la doma y enganche de caballos andaluces. Lo que pasa es que a los norteamericanos no les interesa decir la verdad y, por eso, siempre dicen que han sido avistados por los lugares donde ellos tienen intereses económicos. Si ustedes viajan por el sur de España, más concretamente, por la provincia de Cádiz podrán verlos campar a sus anchas, disfrazados de marines de Rota, tomando manzanilla con tapas de jamón de jabugo y flamenquines. La urta a la roteña les gusta menos. Se conoce que los marcianos son más de filetes rusos, entre pan de mollete y de salsas rojas y dulzonas.
Donde sí que pueden verse extraterrestres en abundancia es en la Puerta del Sol de Madrid, los días finales de año. Antes se disfrazaban de soldado con pase pernocta y de marinero de la Escuela de Arturo Soria. Ahora no; ahora se disfrazan de colombiano, de ecuatoriano y de peruano con gorritos de pino navideño y con otros que tienen cuernos de alce y cosas por el estilo. Aprovechan que en Nochevieja los nacionales estamos medio ajumados con la sidra y el Jumilla subido y se hacen presentes en la Puerta del Sol.
¡Ah!, ¿qué no lo creen?. Pues fíjense esta noche, cuando la señorita Igartiburu y el de la capa comiencen con su histerismo porque suenan los cuartos. Estén atentos cuando nos expliquen, por enésima vez, cómo comer las uvas -¡seremos tontos que llevamos cienes y cienes de años comiendo uvas y aún no sabemos cuándo hacerlo- y los descubrirán allí abajo; junto a la estatua de la Mariblanca y el oso y el madroño haciendo el ganso, con sus petardos y sus chispeantes bengalas. Bebiendo sidra El Gaitero a morro y hablando su jerga incomprensible. Es que los japoneses y los marcianos son algo infantiles y muy zascandiles…
Happy new year
38.312, que quiere decir, en el idioma de Raticulín, igualmente.

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2 Respuestas a “¡NOS INVANDEN LOS MARCIANOS!

  1. viejecita

    Don Angel,
    Esta noche tengo a la familia a cenar y a tomar las uvas, así que pondré la televisión y me fijaré en los extraterrestres de Sol, pero te aviso que tendré en casa a dos marcianitos, así no creo que los raticulines me impresionen mucho con sus gorritos de pino…

    ¡¡¡ Os deseo a vú, a la mujer de vú, y a todos los vucecitos más o menos chicos, un Año 2013 Estupendo !!!
    ( Yo creo que el 13, parece de entrada mal número, pero que es un buenazo con ganas de hacerse el duro, y al final se porta )

  2. Igualmente, mi querida amiga. Que paséis un final de año extraordinario toda la familia