LAS ROTONDAS

ROTONDA

Las rotondas de las carreteras y de algunas ciudades de España son una metáfora hermosa y muy socorrida de la política. En las rotondas y en la política, si no tomas la derecha, tienes que tomar la izquierda. Las otras dos alternativas son, tirar para adelante abandonando estas opciones, o volver por donde venías.
La rotonda tiene un nombre muy eufónico y cantarín; casi suena hasta musical. Rotonda suena casi, como remonta. También suena como retrete, pero esto ya es menos eufónico, es verdad. Las palabras más canoras del idioma castellano empiezan por la letra “c”: cabestro, canjilón y camarote.
Los ciudadanos franceses, que son como las francesas, pero más femeninos, son muy serios a la hora de motejar o poner nombre a las cosas y llaman a las rotondas “carrefour”. Nosotros, que somos menos patrióticos y mercantilistas podríamos llamar a las rotondas “mercadonas”, pero por aquello tan socorrido y consuetudinario de no señalar, las llamamos rotondas.
Las rotondas suelen estar ajardinadas, si es que el alcalde del lugar tiene un pariente o un amigo jardinero. De no ser así –que resulta difícil- suele dejar las rotondas en barbecho a la espera de ajardinarlas, previa comisión. También suelen estar coronadas de una escultura o algún cachivache que el ayuntamiento no sabe dónde poner. Podríamos decir que, en algunos ayuntamientos, las rotondas son un trastero al aire libre. En Alcobendas, por poner un ejemplo, hay una rotonda que tiene una máquina del ferrocarril. Por Alcobendas, hasta la llegada del metro, nunca pasó el ferrocarril; pero eso ya es otra historia.
La construcción de las rotondas suelen estar financiadas por los talleres de chapa y pintura de los automóviles, y han sustituido a los cruces que estaban financiados por las empresas funerarias y de decesos.
Los automovilistas, en su mayor parte, ni saben, ni les importa la correcta utilización de las rotondas. Ellos se meten, si es que pueden, o, de lo contrario, saltan al carril para que, en caso de accidente, puedan poner que tenían prioridad por estar dentro de la rotonda y así no resultar culpables. Otros automovilistas no ponen los intermitentes al entrar o salir a las rotondas y, aún otros, las utilizan –cuando están en medio de una carretera de un solo carril por sentido- para adelantar a los que van más despacio.
Las rotondas son muy divertidas y amenas.
¿Vamos a ver cómo se chocan los coches en la rotonda, Higinio?
¡Huy!, Petra, que buena idea tuviste. ¡Vamos rápido! Que hoy es viernes y estará a tope.
Con la circulación en las rotondas pasa como con el idioma inglés; que todo el mundo intenta aprenderlo y nadie lo ha conseguido.
¿Usted cree?
¡Lo que yo le diga!
Mire usted, si no, lo del Teobaldín, el del Cagalera, que se fue a estudiar la carrera de fisiología inglesa y se pasó más de un mes en el metro por no haberlo entendido nadie. Y eso que era el que más inglés sabía del pueblo.
Será Filología ¿no?
Ve usted. La misma cosa, se cambia una letra y significa otra cosa. No es como en España que todo significa una cosa.
Hombre, verá usted, en España, si decimos cuando jugamos al parchís, “me ha comido usted la ficha” no significa lo mismo que si cambia la “f” por la “p”.
¡Vaya!, sí que es usted picajoso.
Usted perdone. Siga, por favor.
Pues nada; que resulta que el pobre Teobaldín paraba a la gente y, como estaba muy bien educado, les decía: good after shave, y los guiris se tocaban las barbas y decían: Thank; y se marchaban sin informarle. Las mujeres no; claro. Algunas se ponían hasta de mala leche…
¿Y?
Pues que resulta que lo que había que decir era good afternoon.
Qué pijoteros ¿verdad?
¡Ya lo creo!
Cuando por fin pudo llegar a la escuela le preguntaron que cómo se decía paraguas en inglés. ¡Ya ve usted que pregunta es esa!
¿Y?
Pues for water, dijo él, y el cachondeo que se organizó en la escuela fue de los que hacen época. El caso es que le dice el profesor:
Umbrella, hombre, umbrella
¿Pero así no se llama el club de la carretera que tienen ustedes ahí abajo; el de las luces rojas?
Pues eso es lo que dijo él y aún se chotearon más.
Es que los ingleses son muy suyos. Nos tienen tirria, porque, como usted bien sabe, les mojamos la oreja cuando la Contraarmada.
Pero a ellos, no vaya usted a creer, les pasa igual con el español. Lo que pasa es que no lo dicen. Mire usted, cuando el Tereso, el vecino de la Catalina, la del Pajar, tuvo una inglesa en su casa al pairo le pasaba otro tanto.
¿Al pairo? ¿No querrá usted decir de au-pair?
Pues eso es lo que he dicho. Joder, con el tío sacapuntas…
Bueno, no se enfade y dígame usted ¿a qué vienen todos estos circunloquios y giros británicos cuando estábamos hablando de las rotondas?
Pues viene a cuento de que hay un capitán pirata británico, el capitán Joseph Marie Village, natural de the Borough of the Osma que siempre suele preguntarse que cómo sería este país antes de las rotondas… Yo, ni quito, ni pongo rey, yo solo lo cuento para entretenimiento de las personas físicas.
Bueno, amigo, que yo lo único que le había preguntado a usted es si, para ir hacia Alcorcón iba bien por aquella rotonda…

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3 Respuestas a “LAS ROTONDAS

  1. Je,je, ese “Joseph”…me suena.

  2. Precisamente hoy, he sido adelantada en una rotonda de esas por un chavalillo y nos hemos salvado de colisión por un tris. Yo tenía que tomar la tercera salida e iba marcando con el intermitente izquierdo. El tío listo se ha metido por el carril interior para adelantarme y salir en la segunda. Todo esto sin intermitente, ni nada. Vamos, ¡que estoy de suerte porque cuento esto desde mi casa y no desde el hospital!.

  3. Venancio Buesa

    Ms Maleni, eso le pasa a usted por conducir. !Mujeres al volante!

    Venancio (8 carnets de conducir diferentes, ahí queda eso…..)

    PD. Si tienes un torpe delante, es probable que sea una persona mayor o una mujer. Si un coche te adelanta haciendo el cafre, lo mas probable es que lo conduzca un hombre. Tengo estadísticas irrefutables. Por cierto, yo he pasado de conducir como el cafre a conducir como los abuelos….!Maldita vejez!