¡QUE VIVA EL MARIDO DEL NOVIO!

¡Pero bueno, don Dimas!. ¿Se puede saber qué hace usted con esa bandera con los colores del arco iris?
Estoy festejando la decisión del Tribunal Constitucional de reconocer como matrimonio el celebrado entre personas del mismo sexo.
Pues mira que bien. O sea, que ya puedo proponerle a usted matrimonio y, si me acepta, casarnos ¿no?
Chist… que corra el aire ¿eh?.
¿Pero no decía usted…?
Calle; calle. Yo estoy celebrando que al PP le haya entrado el sentido común ahora que está en el gobierno, no que usted me pueda tirar los tejos. ¡No te digo!
Oiga, oiga. Que el PP lo que hizo fue preguntar al Constitucional por la denominación; ello no significaba que estuvieran en contra.
Si, si… Eso es lo que dicen ahora. Pues que hubiera preguntado en la Real Academia Española, en lugar de hacerlo en el Constitucional. Imagínese que alguien denuncia al estado por llamar euro a la moneda, en lugar de llamarla monedo. Eso lo arreglaba la Academia en un pis-pas sin necesidad de siete años y de una pasta en recursos, folios, reuniones y tal y tal.
Hablando de pis-pas. ¿A usted qué le parece que para decidir si era oportuna la denominación se hayan tardado siete años?
Pues que la culpa la tienen los jueces, que son muy picajosos. Se tienen que leer todos los legajos, ponerse de acuerdo, estar todos despiertos –que esa es otra, con la edad que tienen- y luego tardan lo que tardan.
Deje, deje, que la culpa es del gobierno.
¿Y eso?
Pues por que si. Si en lugar de haber un juez de guardia, hubiera un académico de la lengua de guardia, con una llamada telefónica habría bastado. Pongamos un ejemplo al estilo Gila:
Buenas tardes. ¿Está el académico de guardia?
¡Que se ponga!
Mire usted, que dice el presidente del Congreso que si podemos dar otro iPAD a los torpes que lo han roto o a los listillos que dicen haberlo perdido.
¡Ah!, claro. Claro. Claro. Si, si. Muy bien. Pues muchas gracias.
¿Qué le ha dicho?
Que si es para diputados y senadores sí que pueden darle otro, pero que tienen que ser sin la opción del despertador, porque luego pueden denunciar al Congreso por acoso si les despiertan durante las sesiones?
Es que con esto de la denominaciones en España somos gente de mucha pejilguera. Fíjese que aquí llamamos violentos a los terroristas; a los asesinos maltratadores; excelentísimo señor a los yernos de dudosa moral; a los liberados sindicales trabajadores, a los especuladores banqueros y a Zapatero estadista.
En eso tiene usted mucha razón. Pero quien ha dado la lata, sobre todo, ha sido la Iglesia Católica.
Pues es la que más tiene que callar. A las monjas las llaman madre y al Papa, Santo Padre. Pues bien, que yo sepa el Papa no puede ser santo hasta que se muera y padre tampoco, se muera o no.
¿Entonces usted está de acuerdo con la denominación de matrimonio para este tipo de enlaces?
Pues ni estoy a favor ni estoy en contra. A mi como si lo quieren llamar contrato carnal o vegetal, si es que los contrayentes son veganos. ¡No te digo!. Lo que yo digo es que, estando como está descendiendo el número de matrimonios, lo normal es que quienes están a favor de ello lo aprueben, en lugar de poner trabas por un quítame allá ese nombre. Por otra parte, ¿quién dice ya marido o esposo?. Los gays. Ahora las señoras tienen compañeros; churris; caris; gordis; parejas y otros eufemismos. Todo con tal de no decir esposo o marido. El otro día, por ejemplo, cuando le dije a don Trifón mientras jugábamos al mus: paso hasta mi compañero; me preguntó ¿es que están ustedes casados?. Quién se atreve a decirle a los motoristas de la guardia civil en un control, ¿están ustedes casados?, cuando te digan: siga usted hasta donde está la pareja. Yo, desde luego, ni se me ocurre.
En eso tiene usted razón. Es cierto.
Además. ¿Sabe usted lo que le digo?.
Pues no, pero seguro que me lo va a decir.
Naturaca. Resulta que, aunque nadie lo diga, lo que estaba en juego eran dos discriminaciones por razón de sexo.
¿Dos?. ¡No me diga!
Sí señor. Dos.
El matrimonio es una. ¿Y la otra?
Pues el derecho a divorciarse. ¡No te digo!. ¿Es que los gays, las lesbianas y el resto del abanico –dicho sea sin animo de señalar- no van a tener derecho a divorciarse?.
No…, si…. yo.
Ya, ya. Ahora lo que tienen que hacer en Chueca es organizar otro pifostio hasta que se les conceda el derecho a divorciarse. Por que…. ¿alguien les asegura ahora que están casados que no van a enviar al Constitucional una moción que les impida divorciarse?.
Pues todo dependerá de si el PP está en el gobierno o en la oposición.
Claro. En eso tiene usted razón. Pues nada, don Dimas, ¡que viva el marido del novio!.
Eso; eso. ¡Que viva!. Por cierto… en una boda de ese tipo ¿quién te da el puro; el madrino o la padrina?.
Eso pregúnteselo usted al académico de guardia.

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4 Respuestas a “¡QUE VIVA EL MARIDO DEL NOVIO!

  1. Jajaja, eso me recuerda a cierta amiga muy progre ella que se escandalizaba de que alguien considerara progresista ¡CASARSE!. Y, es cierto, Ángel, por fin se pondrán nuevamente en curso legal los términos marido y mujer. ¡Cómo para que la Real Academia de la Lengua no tenga algo que celebrar!. Más complicado veo yo lo de los niños y mi padre y mi madre. Pero no hay por qué preocuparse, otra cosa no tendremos en este país pero capacidad de salir de los atolladeros lingüísticos es la que nos sobra. Ya vendrán el sr. Mas o el sr. Urkullu a ofrecer nuevos términos para las nuevas denominaciones a cambio de un módico pacto o cupo fiscal, respectivamente.

  2. Venancio Buesa

    Ya que estamos filológicos hablemos de la horrible palabra, que Don Dimas nos coloca en este post, “vegano”. A mí me suena fatal, por motivos obvios. Es una infeliz unión entre “vegetal” y “ano”. ¿Significará vegetarianos que se lo hacen con vegetales? Hombre, algunas hortalizas igual funcionan, …pero otras….

    Perdón y saludos

    Venancio

  3. Jolín, me quedo pasmada con los de Soria. Ni profesores de economía, ni ná.
    http://vimeo.com/m/44394416

  4. Pues tiene usted razón, don Venancio. Esto me pasa por pasar el día con Alex Fuentetaja que se puesto en el negocio de los sanos, vegetarianos y alternativos. Vegano es palabro propio de los vegetarianos y no está recogida por el DRAE.