LA CEIM, EL CÉSAR Y SU ESPOSA

Plutarco, en sus “Vidas paralelas”, cuenta cómo un riquísimo y elocuente patricio romano -Publio Clodio Pulcro- se enamoró de Pompeya, la mujer de Julio César. Tal fue su enamoramiento que se presentó en la celebración de la fiesta de la Buena Diosa, pese a que sólo podían asistir las mujeres. Lo hizo disfrazado de músico, con su lira y todo. El tal Pulcro fue descubierto y apresado, juzgado y condenado por el engaño y el sacrilegio cometido. César reprobó a Pompeya, pese a estar seguro de su inocencia, afirmando que no le agradaba el hecho de que alguien en Roma pudiera sospechar de la infidelidad de su esposa. La mujer del César no sólo tiene que ser honesta; también tiene que parecerlo; dicen que dijo.
En la actual clase política y empresarial española existen demasiados Pulcros –y no precisamente en lo aseado o en lo delicado- y demasiadas Pompeyas y Pompeyos. Lo que no existe, salvo honrosas excepciones, son émulos de Julio César. La actual clase política española; esa que nada más tocar pelo se dedica a conceder y repartir prebendas, ayudas, becas y subvenciones está más en Pulcro que en Pompeya y, desde luego, absolutamente alejada de Julio César.
Veamos un caso palmario de Pompeya: la esposa del hereu de Esperanza Aguirre, don Jaime Ignacio González González, también conocido en los ambientes políticos como Nacho González. Don Jaime Ignacio está casado con doña Lourdes Cavero Mestre, otrora responsable del área internacional de la antigua UNESA en la que tuve la suerte de compartir empleo con doña Lourdes y comprobar su alto nivel intelectual; su enorme experiencia en el mundo empresarial y su capacidad organizativa y de liderazgo a lo largo de más o menos un cuarto de siglo.
Tras ser despedida y muy bien indemnizada tuvo la suerte -¡las hay con ella!- de encontrar empleo en la CEIM, donde fue nombrada adjunta al presidente y, a la sazón, vicepresidenta; un cargo de nueva creación que se trató de vender como la sustitución de otra empleada cuando era, en realidad, un cargo de nueva creación. Conociendo la capacidad de la aspirante no dudo, ni por un momento, que solventaría con nota las oposiciones y las entrevistas previas al ingreso. La duda que me queda es que, si con 19 vicepresidentes que había en aquel momento en la CEIM, no le eran suficientes al presidente (ese gran visionario de la taberna y el catering), para acometer la transformación del tejido empresarial madrileño en ejemplo para todo el orbe planetario. Usted, que es muy desconfiado, seguro que pensaría que hay cargos a medida y medidas para crear cargos. Pues no; algunos pasan oposiciones y duros exámenes de ingreso en los trabajos. ¿Qué se creía usted?, ¡tío picajoso!.
Esto del puesto de trabajo con fanfarria y pista de aterrizaje, como pueden ustedes imaginar, no es ilegítimo en una empresa privada. Otra cosa es que sea ético. Cavero, como Pompeya, es inocente de que el pequeño arpista se haya enamorado de la contrastada capacidad organizativa y de la enorme experiencia en el mundo de las patronales de su adjunta. También de las otras virtudes laborales que, con toda seguridad, acompañan a la misma. Así pues, ya tenemos una Pompeya y un Pulcro –con perdón para el patricio-. Sólo nos falta saber si tenemos también un Julio César.
¿Estará don Jaime Ignacio dispuesto a tomar una decisión que agrande su figura política entre sus votantes y entre aquellos que no le votaremos jamás?. ¿Seguirá su esposa los pasos del marido de su defensora, la secretaria general del Partido Popular, quien renunció al cargo de Consejero de Red Eléctrica?. El tiempo nos dirá si don Jaime Ignacio González González tiene hechuras de César o de Genitor, su caballo. También nos dirá si doña Lourdes tiene hechuras de Pompeya o, por el contrario, abandonará la CEIM para no dar que hablar a Roma.
La CEIM se ha convertido en un remedo de los criticados sindicatos de clase; se ha convertido en un sindicato vertical empresarial. Un pozo de burócratas entregado a la política. Un empresario, cuando no es realmente empresario, sino un acumulador de subvenciones y concesiones; cuando se dedica a crear empresas en función de las concesiones administrativas que percibe acaba, definitivamente, por entregarse a la política o por mejor decir, a los políticos. El gobierno de la Comunidad de Madrid, del que era vicepresidente Jaime Ignacio González destinó en 2008 a planes de formación para la CEIM un total de 14,2 millones de euros, según un informe de la Cámara de Cuentas del que se hizo eco El País en su momento. Casi el doble de lo que correspondió a los dos sindicatos mayoritarios, UGT y CC OO, que recibieron algo más de ocho millones cada uno. Don Jaime Ignacio González, vicepresidía un gobierno que forró literalmente de pasta para Formación a una empresa que, posteriormente, empleó a su esposa. Esto no es ilegal, evidentemente, pero Roma es Roma y la esposa de César es Pompeya.
Jaime Ignacio González, heredero por designación digital, que parece ser la fórmula preferida del Partido Popular –Mariano en Valencia, Botella en la alcaldía y don Jaime Ignacio, ahora, en la Comunidad- de doña Esperanza Aguirre, tendrá ahora ya como Presidente, que seguir firmando subvenciones, ayudas y otras mamandurrias a una asociación empresarial de la que es adjunta a la presidencia y vicepresidenta nada menos que su esposa; una asociación que está despidiendo a sus trabajadores sin ningún tipo de ERE como debería ser preceptivo mientras se contrata a la esposa de un político, mientras se contrata un chófer más para adivinen qué directivo… Veremos, en fin, si además de dar medallas de oro a su preceptora, también concede subvenciones a la empresa que contrató a su esposa en un puesto de nueva creación cuando él ya era vicepresidente. Veremos, como decía antes, si actuará en César o en su caballo.
Berlanga retrató en Los jueves milagro, a un San Dimas falso con el que engañaba a los fieles crédulos de un pueblo que envidiaba a ese otro pueblo galo donde se aparecía la virgen de -¡oh, casualidad!- Lourdes. Don Jaime Ignacio seguirá dando ayudas económicas al pequeño y falso San Dimas mientras nos augura un futuro donde hay que apretarse el gürtel (germanismo que significa cinturón). No estaría de más que el señor presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid también apriete el gürtel a los empresarios y decida, como César, que la esposa del emperador no sólo tiene que ser honesta; también tiene que parecerlo.

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5 Respuestas a “LA CEIM, EL CÉSAR Y SU ESPOSA

  1. Agudo y divertido, como siempre. Ahora bien, o me he perdido algo, o hay algún error en la trancripción de apellidos tan populares e intercambiables como Fernández y González.

  2. Muy atenta, doña Cari. Efectivamente, entre el Fernández presidente de la CEIM y el González presidente de la Cosa autonómica se hace uno un lío. Ya está subsanado. Merci y un fuerte abrazo a don Carmelo.

  3. Venancio Buesa

    Este blog cada día me gusta más: !ahora salen tetas!

    Volviendo a temas banales, una cosa es predicar y la otra dar trigo. El gobierno autonómico madrileño sería muy liberal, pero las consejerías las tenía, y tiene, trufadas de funcionarios interinos-niñatos del PP- (a dedo, of course) de nivel 27-30.

    A modo de ejemplo, el pobre Carromero, que anda perdido por Cuba; ese tío es asesor de no sé que concejal de Madrid. ¿pero que pinta un inútil asesorando a concejales?

    saludos

    Venancio

  4. Jose Maria

    !Otra de mamandurria! y esta en la autonomia madrileña.

  5. Estupendo Ángel. Lo que habría que hacer es moverlo por la red para que les llegue a la hora de la cena y se les atragante!!!!