MI AMIGO JOSÉ MARÍA

Mi amigo José María fue ardilla en el parque de la Alameda de Cervantes. Mi amigo José María se acercaba, cada mañana, al escueto corro de ancianos que tomaba el sol frente al Espolón. Mi amigo José María era ardilla como otros fuimos gallos o gatos o gorriones en la fría mañana de Soria. ¡A quien San Juan se las dé…!
A mi amigo José María, lo que de verdad le gustaba era escuchar la tertulia de aquellos ancianos apoyados en su cachaba. Algunos de ellos, por cariño a la pequeña ardilla que les miraba desde el suelo, sacaba un pequeño torrenillo que desmenuzaba entre sus temblorosas manos y, con cuidado, arrojaba cerca de la ardilla. Mi amigo José María, mientras tenía el cuerpo de ardilla, guardaba un alma volandera y viajera. Un alma de gaviota que flotaba sobre el Duero y aún más allá, desde las altas tierras de Oncala, a las de la Sierra Cebollera y el pico Urbión. Aquellas tierras blancas de nieves y verdes de pinos que dan paso al viento salobre de la mar.
A mi amigo José María le llegó el tiempo de elegir entre esta vida regalada y otra mucho más activa y decidió hacerse gaviota y correr tras las rizadas olas en busca de playas y de estrechos; de islas y archipiélagos; de galernas y borrascas. Mi amigo José María, con el corazón roto por la pena, abandonó a los ancianos y se marchó por el Duero en busca del Abión y el Ucero. Desde allí –pensó- podría hacer de puente en su verdadera vocación: la marina mercante.
Mi amigo José María tuvo que explicar a los atunes bilbainos por qué una ardilla soriana quería ser gaviota. Los bonitos del norte; esos atunes presuntuosos, no entendían que la mar es ancha –tanto como Castilla- y que nadie, por el hecho de haber nacido cerca de ella, tiene la exclusividad de marear a norte y sur; a este y oeste, a barlovento y a sotavento.
Una tarde, mi amigo José María se embarcó en un barco grande; un carguero que, desde el centro de Europa marchaba a playas y puertos de Asia. Mi amigo José María tuvo que girar la Estaca de Bares, junto a Mañón, en La Coruña y tuvo que hacer frente al cabo Ortegal y pasar de un Cantábrico agreste y ebullidor a un Atlántico inmenso de espumas y nieblas. Mi amigo José María pasó la prueba de su primer trayecto marino como sólo los guerreros arévacos saben pasarla: ¡honor y fama al marino!. Mi amigo José María pasó la vida dedicado a surcar todos los mares del orbe y, casi como Tenorio, en todas partes dejó memoria grata de él.
La ardilla, una mañana, se sintió vieja y añoró su tierra seca y abarbechada. La vieja ardilla, transmutada en gaviota, volvió a la Alameda de Cervantes. Allí todo había cambiado. Los ancianos ya no hacían tertulia. Los ancianos jugaban con una pequeña máquina informática y escribían washups. Ya no había tertulia, ni había ancianos, ya no había torrenillos y casi tampoco había Alameda.
Mi amigo José María sentía añoranzas de las singladuras recias del Cabo de Hornos, de las islas de Diego Ramírez, del Paso Drake y se embarcó en una galera. Pero ya, tampoco la navegación era lo que fue. La galera de libertad era un barco de esclavos y la vieja ardilla, la vieja gaviota tornó en tigre.
Desde entonces, en las praderas y los bajíos de Internet, cuando aparece la galera con su velamen magenta y sus piratas inmisericordes, el tigre ruge acojonando al pirata. Ese es mi amigo José María. Que fue ardilla y también gaviota y ahora es tigre. ¡Por muchos años!.

Anuncios

5 Respuestas a “MI AMIGO JOSÉ MARÍA

  1. Rocío Fondevila

    Buena ardilla, buena gaviota y, ahora, excelente tigre. Y buen amigo.

  2. Jose Maria

    Joio, esto no se hace a traicion.
    cuando tenga mi velero te colgare de la verga del palo mayor (uyy que mal suena esto pero es asi).
    Me voy para casa, mañana veras.

  3. Mikel Buesa

    Muy bien Ángel. José María se lo merece.

  4. Si ya os dije en una entrada pasada que, cuando a este le diese por retratarnos, la llevábamos clara. Aquí está la prueba. Mira Angel, que como te tenga que hacer la pelota para que hables bien de mí, que mira que ni los de la galera esa lo consiguieron… Menos mal que Mutriku ora pro nobis.

  5. Jose Maria

    Yo lo he puesto en mi muro de facebook esta mañana, . y solo tengo palabras de agradecimiento para Angel, pero no solo para el si no para todos vosotros.