DON DIMAS, DON MATÍAS Y EL BOSÓN DE HIGGS

¿Para qué sirve el botón, o los botones, de los calzoncillos?. No el que se encuentra en la mitad de la bragueta; no. Sino el botón o los dos botones que están fijados en la cinturilla del mismo. ¿Es que alguien se desabotona esos botones para bajárselos?. ¿Acaso Pármeno o Sempronio gastaban botones de nácar en sus calzas? ¿Se reían Elicia y Areúsa de ellos por no gastar botones de nácar?. ¿Les obligaba Celestina a llevarlos para dejarles entrar en el lupanar? ¿Se resentiría el sector de la fornitura si se eliminasen los botones de los calzoncillos?.
Pero, ¿qué le ocurre, don Dimas?
Nada, don Matías. Nada. Estaba divagando. La divagación es la gimnasia del holgazán; el footing del escritor y del tertuliano.
¿Y no le vendría mejor una charla o un paseo para ventilar el magín?
Pues igual sí; pero no me apetece salir.
Estaba pensando en el insensato del don Serapión Selesio Autónomo, alias Fonética. ¿Le recuerda usted?
No le voy a recordar. Le decían Fonética porque el nombre propio era agudo, el primer apellido llano y el segundo esdrújulo. Son ganas de tocar las narices a la hora de poner nombres ¿verdad?
Pues sí. Como aquel soriano que apellidándose de los Mozos puso a su hija Consuelo de nombre.
¡Ya son ganas; ya!
Pues me ha dado por divagar sobre el valor del diseño de los artefactos, su ergonomía y otras zarandajas al comprobar que los calzoncillos van provistos de botones. El Fonética llevaba siempre calzoncillos con un montón de botones, ¿lo recuerda?. Y al final, ¿para qué sirven? Es como lo de las boinas. ¿Para qué coño llevarán el pitorrillo ese en el centro, salvo para caparlas?
Su motivo tendrá, don Dimas.
¡Pero qué motivo ni que niño muerto!
¿Usted gasta tirantes y cinto a la vez?
Pues no, ¡claro!.
¿Entonces?. Si con bajarlos es suficiente ¿para qué quiere los botones en los calzoncillos?
Y a mí qué me cuenta. Pues anda que por dónde le ha dado hoy a este hombre…
Si, váyase usted. Así se solucionan los temas pendientes en este país. Dando la espalda a quienes tratan de solventarlos. Desentendiéndose de ellos no se soluciona nada. Luego decimos que si las autonomías se gastan el presupuesto del año y nadie toma medidas. ¡Vuelva usted aquí, hombre!
Eso es como lo del camino de Santiago, que se pone de moda y resulta que el pobre Santiago debía de tener la brújula averiada. Ahora resulta que se puede llegar a Santiago, como si de Roma se tratase, por cualquier camino, trocha o vereda. Al camino del Cid le ocurre lo mismo. No me extraña que Alfonso VI, al que llamaban el Bravo por algo, desterrara al Campeador. ¡Menuda papalina debía llevar el Babieca dando tumbos de un camino a otro!.
Pero bueno, don Dimas, ahora hablando de Babieca. Le recuerdo que el Carmen Campidoctoris decía que Babieca era norteafricano, que costo mil dinares y que poseía una gran agilidad y velocidad.
¡Pues ya son ganas de afinar!. Al final costó más que los Audi de los presidentes autonómicos.
Pues sería por eso de la velocidad por lo que no se centraba en el camino adecuado. Como no conocía la lengua… Si hacemos caso a la señalización de la Junta de Castilla y León, el caballo Babieca, o el propio Mio Cid, le pegaban al vinazo de pitarra a base de bien. ¡Menudas curvas trazaban de un lado para otro!.
¿Pues sabe usted qué le digo?, don Matías. ¡Que viva el Cid, que viva Babieca y que viva el Impuesto de Bienes Inmuebles del Ayuntamiento de Vivar del Cid!. ¡Que vivan doña Urraca y su hermano el rey Sancho II, el fuerte! y que ¡viva Vellido Dolfos!. ¡Que vivan también Iker Casillas y Morante de la Puebla!. ¡Que viva el rey de bastos y que vivan los Cuarenta de Ayete y el Sínodo de Aguilafuente!
O sea, que viva todos
No. No todos. ¿O es que usted cree que puede gritarse ¡Viva! Cuando se está hablando y no se para del magreo que el don Críspulo le ha dado a la pitarrosa del tercero cuando se apagó la luz de la escalera?.
¡Qué me dice…!
Lo que usted oye. Yo estaba bajando la escalera y, al llegar al descansillo del quinto, siento unas voces y un par de guantazos que hacen rodar por las escaleras al don Críspulo. En esas que viene la luz y la pitarrosa que dice:
¡Que le he visto a usted, tío marrano!.
¿Tú que has de ver, legañosa de los cojones!.
A que le doy a usted otro lapo, por baboso.
¿Y usted que dijo?
Pues que habría que decir. Que si le había echado mano contra su voluntad
¿Y ella?
Pues ella que no; que fue contra el ascensor.
Y usted ¿qué les dijo?
Nada, me despedí amablemente
¿Y ellos?
Pues ellos otro tanto. Que buenas noches tenga usted, don Dimas, dijo la atacada. Salude usted a don Matías de mi parte, dijo el atacante.
¿Oiga don Dimas? ¿A usted le gustaría ser subsecretario o jefe de negociado de algún ministerio?
Pues no, mire usted. Ahora…, que si les devuelven el economato y el kilométrico de la RENFE, ya es otra cosa.
Eso también es cierto.
Ya lo creo.
¿Y por qué lo dice?
No, por nada. Por si cuela.
Entonces, vamos por partes. De lo que aquí se ha contado podemos colegir que el Cid Campeador le hizo jurar a Alfonso VI que no iban a quitar los botones a los calzoncillos; el rey se mosqueó y le obligó a hacer el camino de Santiago dando tumbos por el camino del Cid. ¿No es así?
A usted, don Matías, esto del conocimiento del medio le queda un poco lejos ¿verdad?
¿Por qué dice eso?
Hombre, don Matías, ¿no ha sido usted el que me ha dicho hoy que han encontrado el botón con el que Jesús Gil y Gil se vestía de La Masa?
Pues claro que se lo he dicho. Pero no me lo he inventado yo ¿eh?. Eso lo han dicho en la radio.
Pues no ha prestado usted la suficiente atención, don Matías. Lo que han encontrado es el bosón de Higgs, la partícula que permite a la materia obtener su masa y no el botón con el que Gil imitaba a La Masa.
¿Ah, si?
Pues si; la verdad es que sí. Lo que le ocurre es que se adelanta usted a las informaciones y escucha aquello que querría escuchar, y no lo que verdaderamente dicen.
Ya le pasó cuando pusieron la bomba en el pecho al alcalde Viola, en Barcelona, y usted escuchó que habían puesto una bomba al alcalde de Barcelona y que habían violado a la criada.
¿Y eso qué tiene que ver con lo de los botones de los calzoncillos?

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Una respuesta a “DON DIMAS, DON MATÍAS Y EL BOSÓN DE HIGGS

  1. Alegría

    Don Angel, que aunque ando muda leer, leo…… ¿Qué ha pasado con la marca que aparecía hace un rato…..?, me refiero a la de los calzoncillos esos que venden en El Corte Inglés. Mi comentario iba a ir por ahí y han desaparecido……….. De todas formas siempre me sale una sonrisa cuando lo leo. Gracias.