UNA APROXIMACIÓN AL GARBANZO

En España hay tantos cocidos de garbanzos como tribus había en la antigüedad. El lebaniego, el madrileño, el maragato, la escudella, el potaje… ¿De dónde creen ustedes, sino, que hemos podido sacudirnos, una tras otra, todas las incursiones que llevamos acumuladas?. Ya conté en otra ocasión cómo, los guerrilleros iberos, provistos de garbanzos y trozos de tocino, morcillas y chorizos boicoteaban las sopitas ligeras de los invasores provocándoles indigestiones hasta entonces desconocidas por los bárbaros.
Los españoles somos dados a no dar importancia a nuestras gestas y solemos minimizar éstas como pasó con la mojada de oreja al moro en San Quintín o el apresamiento de Francisco I de Francia por parte de Carlos V, alias El Gotas. Se cuenta que, el gabacho probó durante la batalla de Pavía la zuppa alla pavese, una simple sopa con pan seco, huevo, mantequilla y queso y quedó prendado. Todas las noches se la hacía servir hasta que la incorporó al recetario regio con el nombre de soupe à la pavoise. Los guerrilleros del César de Gante saltaban el parapeto que dividía las dos líneas y, armados de garbanzos, chorizo, jamón, hueso de espinazo salado, morcillas, hueso de caña y otras lindezas lo introducían en la olla hasta que se cocía. Posteriormente retiraban el compango y le dejaban la soupe a punto al ejército francés. A la media hora de recetárselo para el cuerpo comenzaban a gritar « oh lalá, monsieur le capitan Je suis un gâchis », que los historiadores de forma errónea tradujeron como soy una gachí o un peu bujarrón y no es así. En realidad lo que querían decir es « estoy hecho una pena ».
Posteriormente la Historia nos relata cómo unos siglos después los mismos guerrilleros repitieron esta treta en Móstoles, en Baeza y en otras tantas ciudades contra el petit empereur. Fue el propio Napoleón quien, tras apretarse dos botas seguidas de Cariñena, le dijo a su segundo, Nicolás Jean de Dieu Soult, vencedor del cerro Partzen, en Austerlitz:
Pasa Mariscal Soult
Augusto Emperador…
Nico, déjate de formalidades y llámame Napo.
Nicolás Jean de Dieu Soult nunca llamó al emperador Napo. Los mariscales franceses, máxime los anteriores al desbroce de pescuezos de La Bastilla, nunca habrían permitido.
A continuación le pidió que se enterase, bien a través de espías, bien a través de Próspero Merimé, que tenía un rollete con una cigarrera de Cádiz a la que decían la Carmen, de la receta de la olla podrida. Ni corto ni perezoso Nicolás Juan, que era el nombre que se ponía para ligar como si fuera un actor venezolano, llamó a Merimé y le dijo:
¿Próspero?. Aquí Nicolás Juan. Que digo que me he enterado de lo tuyo con la Carmen. ¿No tendrá una amiga?
Pues ahora que lo dices, Nicolás Juan, sí que tiene una. Se llama Teófila y trabaja en el Ayuntamiento de Cádiz.
¿Tu me puedes arreglar una cita para mañana?
Pues si, mira. Mañana vamos a ir a Cádiz a tirar unos obuses desde el barco para que se hagan tirabuzones las gaditanas ya que viene el carnaval y se tienen que poner guapas…
Abrevia, Próspero, que tengo que ir a cortarme el pelo.
Pues, como te decía. Mañana, después de buscar los duros de oro en la orillita del mar…
Ya vale, que se te ha pegado el rollo andaluz. Sé más directo.
Perdona Nicolás Juan. Mañana entonces a las ocho.
Así y no de otra manera fue como Napoleón se hizo con la receta de la olla podrida que él tradujo al francés como pot pourri y del que derivaría posteriormente la voz popurrí.
¡Anda!, ¿no me diga usted?
Céntrese usted, historiador. Céntrese que parece usted un tertuliano televisivo.
Napoleón, por hacerlo más chic llamó a la olla podrida pot au feu y a otra receta similar la llamó potée lorraine.
Pues el caso es que Napoleón, contra lo que se cree y se cuenta en los libros de Conocimiento del Medio de la LOGSE murió de una oclusión anal al tapársele el ojete con un garbanzo poco cocido.
¿Pero qué dice?, insensato.
Lo que usted oye. ¿De dónde cree usted que viene la expresión provenzal “l’aurien barra lou cuou em un cese“, que podríamos traducir por “se le ha tapado el culo con un garbanzo“?
¡Andá!, pues es verdad…
Lo que yo le diga.
España, mis queridos lectores, como en menor medida la India y algunos otros países del Mediterráneo Oriental: Grecia, Turquía, Siria… configuramos el total de las escasas naciones capaces de comer garbanzos de forma habitual. En el caso español, además, es el único que receba, para mayor enjundia, el puchero con impresionantes carnes, tocinos y chacinas; además de su verdura. Salvo, naturalmente, la época de vigilia. Porque, mis queridos lectores, para comer garbanzos como Dios manda hay que ser de una raza especial, como la española o la mejicana, que viene a ser más o menos la misma. Cien gramos de garbanzos, que es la dosis para un ser humano, contiene 20,4 gramos de proteína; 5,0 gramos de lípidos; 55 gramos de hidratos de carbono; 15 gramos de fibra; 375 gramos de fósforo; 160 gramos de magnesio; 800 gramos de potasio y 30 gramos de socio.
¿Qué le parece?
Pues que, efectivamente, hay que ser muy macho para, además, agregarle el compango antedicho.
Pues bien además de ello el garbanceo está perfectamente entroncado con las tradiciones fúnebres. Los griegos en la época clásica los comían en banquetes fúnebres. En Niza la tradición establece comer garbanzos los Miércoles de Ceniza, el Viernes Santo y el Día de Todos los Santos. En España, el Viernes Santo se come el suculento potaje de garbanzos y bacalao.
Oiga, ¡que interesante! Y usted que sabe todo esto sobre los garbanzos y su historia, también tendrá su título o doctorado, ¿verdad?
Pues no señor. Yo lo que tengo no es doctorado, sino mote. A mi me llaman el gaseoducto…
Déjelo. Déjelo. No me interesa lo más mínimo el por qué…

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3 Respuestas a “UNA APROXIMACIÓN AL GARBANZO

  1. Después de esta disertación no me extraña que Don Manuel Fraga Iribarte tuviera tanta preocupación por los garbanzos. La legumbre de marras es, claro está, la esencia de la españolidad, del ser nacional y del de todas sus regiones y nacionalidades. Los garbanzos deberían ser declarados de interés nacional y autonómico; y figurar en el nuevo programa de educación para la ciudadanía, con recetario básico y clases prácticas de remojo, cocción y aditamentos incluidos. Además, habrá que preparar profesores para la nueva asignatura en la universidad, eso sí, pagando las tasas a precio de cocido de Lhardy y no de garbanzo deconstruido al estilo de El Bulli.

  2. Venancio Buesa

    !De interés autonómico no por favor!! Que tendremos que pagar 17 directores generales de garbanzos y asuntos relacionados. Con chofer, secretarias, técnicos varios …

    Noooooo

    saludos

    Venancio (como pocos garbanzos, prefiero las lentejas)

  3. Alegría

    Yo también soy mas de lentejas, pero los potajes de bacalao con garbanzos y espinacas merecen una mención especial.