LA VERDADERA HISTORIA DE ERVIGIO FRESNEDILLA “VOCABULARIO”

El idioma es una cosa muy seria y que un país debería cuidar como si fuera la bandera, el himno o su santo patrón. La idea no es mía, claro. La idea es de don Ervigio Fresnedilla, alias “Vocabulario” un estudioso autodidacto del lenguaje y el idioma allá en Almodóvar del Campo casi esquina a Puertollano, en la Ciudad Real de Castilla y La Mancha.

De Almodóvar del Campo -además de “Vocabulario”- fueron hijos renombrados San Juan Bautista de la Concepción, reformador de la Orden de los Trinitarios; San Juan de Ávila, quien pese a su apellido era almodoveño; el jesuita Martín Gutiérrez, rector de la Universidad de Salamanca y director de Santa Teresa de Jesús, así como filólogo y maestro de filólogos. También era almodovense –gentilicio que cuadra, igualmente, a esta localidad- el insigne Agustín Salido (con perdón) político y autor de un importante estudio de la plaga de la langosta. Desconozco si la política y la plaga de la langosta eran la base del estudio del señor Salido y esto lo dejo a su interpretación o a un seguimiento más extenso en la wikipedia.

“Vocabulario” sintió la llamada del verbo, así en minúscula, cuando veía en su pueblo la película La Colmena, dirigida por Camús, en la que Camilo José de Cela y Trulock, el de los tres premios, interpretaba el papel de Matías Martí, inventor de palabras. Don Matías, rodeado de Ricardo Sorbedo, poeta bohemio interpretado por Paco Rabal; Maello, interpretado por Paco Algora y Rubio Antofagasta que lo interpretó Mario Pardo, intentan sablear unos cafés a don Ibrahim de Ostolaza, magistralmente interpretado por Luis Escobar. Encantado de conocer a otro poeta, dice don Ibrahim.

“¿Poeta yo … ? –dice Cela- ¡Por favor! Nunca he escrito tres palabras juntas. Yo invento palabras, pero una a una. Y se las entrego a los demás. Jamás las uso yo. Me limito a enriquecer el léxico patrio. ¡Es mi misión!”.

¡Que tío!, exclamaba a pleno pulmón “Vocabulario”, mientras las filas anterior y posterior le chistaban.

Interviene, nuevamente, Sorbedo: “Matías es un suministrador de materia prima del lenguaje. Lo que hizo Isaac Peral con el submarino, Matías Martí lo hace con las palabras”.

¡Bravo!, palmoteaba “Vocabulario” ante la afirmación de Sorbedo. Nuevos chisteos y alguna recriminación desde la fila de los mancos.

¡Ustedes a lo suyo, guarros!, les afeaba “Vocabulario” a las chachas y los quintos.

Entra en escena otro de los poetas de la mesa, Maello quien añade: “Ya lleva inventadas más de mil”. Y Rubio Antofagasta agrega: “Por favor, Matías. Dale la última a Don Ibrahim”.

Camilo José Cela suelta como un trallazo: “¡Bizcotur!”. Don Ibrahim, asombrado, pregunta: “¿Cómo dice?”. Y Cela explica: “Bizcotur. Dícese de aquel que, amén de bizco, es atravesado, ruin y turbulento. Se la regalo”. Cela añade, en una de las tomas, una morcilla no prevista en el guión: “Usase también como sustantivo”, que es definición académica que recogen los sustantivos del diccionario de la RAE.

Ahí “Vocabulario” se venía arriba. En pie, haciendo altavoz con sus dos manos gritaba “Usase también como sustantivo”. “Así se habla, don Camilo”. Y se ponía a palmotear con gran excitación.

En ese momento se encendían las luces y el “Espeso”, que era el mote del acomodador por aquello del tufo, dejaba el ozonopino rui-ran a un lado para encender su linternita de pila de petaca y echar a “Vocabulario” a la calle. Estuvo haciendo esto mismo durante 15 días a razón de dos sesiones diarias.

Cuando Manolo “Jolibud”, que era el dueño del cine, decidió cambiar el programa “Vocabulario” decidió que ya era momento de ponerse manos a la obra e imitar o superar, si cabía, a don Camilo, el de los tres premios, y llamar la atención en todo Almodóvar del Campo a los gañanes desinformados sobre la preponderancia del estudio y el uso del idioma sujeto a las reglas de la Real Academia.

Más de tres años le llevó la redacción de un “Códice del Estudio e Interpretación del Muy Noble y Leal Idioma Castellano o Español en Almodóvar del Campo y Sus Diez Pedanías”. Y otro estudio, no menos profundo, sobre los “Idiomas de Europa que, a diferencia del Español, Retroceden ante el Empuje del Lenguaje de Ambas Castillas”. Este último fue el que le dio mayor fama entre sus paisanos de Almodóvar y las diez pedanías; a saber: Fontanosas, La Bienvenida, La Viñuela, Minas del Horcajo, Navacerrada, Retamar, San Benito, Tirteafuera, Valdeazogues y Veredas.

¿Han leído ustedes el libro de “Vocabulario”?, preguntaba el mozo de la expendeduría de añil que había junto al mercado.

Pues no, amigo Cañete. Pero aquí, mi esposo, piensa comprarlo porque dice que es del tamaño de la pata que se nos quebró en la mesilla de noche un día que se tiró mi Juan desde el ropero. Ni que decir tiene que al marido de doña Leona se le ponía el arrebol del color de los nísperos maduros cuando ésta contaba lo del salto del tigre.

¿Y que cuenta?, preguntaba un parado que no iba a comprar nada pero que estaba ahí pegando la hebra.

Dice que el idioma de los franceses nunca podrá ser como el que se habla en Almodóvar. Dice que para acercársenos a nuestro español deberían dejar de pronunciar las erres como si hicieran gárgaras y que, al paso, tendrían que escuchar menos a los acordeonistas. Esto, al parecer, no importa para lo de la lengua, pero dice que deja al varón un poco amariconado aunque luego pide perdón por si le vetan los gays. Los rusos, dice “Vocabulario” deberían cambiar esas letras tan enrevesadas por otras tan bien hechas como las nuestras. Para ello, ahora que se ha muerto aquel mandatario que tomaba vodka y daba pellizcos en las cachas a las traductoras, van a poner obligatorio nuestro alfabeto y van a dejar el Cirilo.

¿Será el cirílico?, pregunta un hombre que tenía el número 14 y al que le quedaba media hora para su turno.

Oiga, contestó Cañete. Que los mirones son de piedra y dan tabaco.

Usted dispense, respondió el mirón.

Dispensado queda; que aquí no somos rencorosos.

Pues los rusos -continúa- corren el peligro de tener que abandonar el Cirilo y cambiar sus letras por números.

¡No me diga!, Cañete. ¿Y como se llamarán?

Pues si son varones doscientos mil cuatrocientos veintidós y su esposa se llamará doscientas mil cuatrocientas ventidosova.

¡Qué putada!

¡Y tanto!

Los ingleses, por su parte deberán dejar de pronunciar palabras como si hablaran a través de un sifón, nada de what, we, want, too, shee, two.

Si que es verdad. Es que los ingleses parece que, en lugar de llamar al marido, estuvieran llamando a un gato. Bis-bis…

¿Y de los italianos? ¿Qué dice de los italianos?

De estos dice más bien poco pues, al parecer, no tienen idioma, sino que al español le añaden una “i” al final y van que chutan. De los italianos lo que sí cuenta es que, después de estudiarlo atentamente, da la clave del invento de la pizza, que es el alimento por excedencia…

¡Por excelencia!, apostilla el mirón

¡Ya salió el listo!. Por excelencia, o por majestad. No te jode.

Pues como decía, al parecer la pizza es un alimento inventado en el sur de Italia. Más concretamente en Sicilia. Al parecer un panadero que se había puesto como Maciste el Coloso de almorzar, se puso a amasar el pan ácimo para la comida. Del propio empanzamiento tuvo un vómito tremendo y de ahí proviene la pizza.

¡Por Dios!, no sea usted guarro, Cañete.

¡Pero qué guarro ni qué niño muerto!. Si eso es tan verdad como que el Señor era la madre de la Santísima Virgen. ¿Cómo cree usted sino que iba a ser capaz de cocinero de mezclar en un mismo alimento pan ácimo, salchichón salami, anchoas y piña de lata, entre otras delicias?.

Eso también es verdad, Cañete. Ahí le ha dado usted.

Yo no; don Soria. El “Vocabulario” que es un hacha en esto de la lengua y su estudio.

CODA: Por su magistral texto, puesta en escena y declamación les adjunto el video del final de La Colmena, película que les recomienda ver una y otra vez, si es preciso. Muchas gracias.

http://www.youtube.com/watch?v=n2qxxel9OKE

Anuncios

2 Respuestas a “LA VERDADERA HISTORIA DE ERVIGIO FRESNEDILLA “VOCABULARIO”

  1. Sigue hermano, sigue, que así vas muy bien y no me canso de leerte.
    Ya era hora que apareciera mi “ele”. Besos

    P.D.- Los recopilo todos, quien sabe.

  2. Jose Maria

    Precioso post D. Angel.