EL GODELLO Y LA GASTRONOMÍA GALLEGA

Tres Racimos

Algunos, quienes menos me conocen, piensan que soy una persona que está entre don Dimas y don Matías, cuando no piensa que soy un compendio de ambos. Algunos, incluso, me colocan junto a los dos viejos criticones de los Teleñecos. Nada más lejos.
Yo soy una persona reposada, extrovertido, amable con la estulticia cuando ésta no trata de imponerse, disfrazada, de verdad absoluta. Soy de los que creen que un idiota, a poco que se esfuerce, puede llegar a ser un auténtico gilipollas reconocido y hasta subvencionado por el gobierno regional. Casos peores hemos conocido.
Pues viene esto a cuento de un artículo que se ha colado de rondón, como quien no quiere la cosa, dentro del apartado de gastronomía de la revista XL Semanal que el ABC edita los domingos para cobrar más pasta por los anuncios y tener aún más subvención del gobierno central. En lo que queda de España, lo que no es sanción, es subvención. Ahora, si a alguien le interesa este pensamiento, puede apropiárselo; no tiene copyright.
Decía que se ha colado un comentario acerca de un vino gallego llamado Lapola 2008. Al no saber correctamente el idioma en que se entendía bien a Fraga –en castellano no había cristiano que le entendiera- desconozco si Lapola quiere decir Lapolla, lo cual ya sería el colmo del marquetín gallego. Ese marquetín que tan extraordinariamente manejan por Fisterra y que han dado en llamar queso a esa bazofia que fabrican con el nombre de Tetilla y a ese vino que se bebe en taza –de vino, no de water, como le correspondería- y que llaman Ribeiro. Yo entiendo que algunos gallegos, entre ellos mi muy querida amiga Maru y la propia Iría, se molesten conmigo; pero hasta ellos tendrían que reconocer que, quitando esa tontuna separatista del euskaldun, si alguien sabe vender su nacionalgastronomía es el gallego. Y lo demás es música de oído.
Pues bien, como iba diciendo el vino Lapola 2008, que embotella Dominio do Bibei en la D.O. Ribeira Sacra, se hace a partir (dice el cronista) de una enorme variedad de cepas blancas y tintas –muchas de ellas autóctonas-. Pues miren ustedes eso de que muchas sean autóctonas en lugar de serlo la totalidad ya dice mucho de la bodega. Si además le añaden que el tal vino Lapola se fabrica a partir de uva Godello, más Alvariño, loureira y treixadura, que además de una variedad de uva es un conjunto de gaiteiros das Rias Baixas, pues miel sobre hijuelas. A esto, en Francia, lo dicen coupage. Y es que los gabachos para la gastronomía y lo epicúreo son como los gallegos. Todo tiene nombre propio y localización. En mi tierra no. En mi tierra a esto se le llama diez de to revuelto; y no se lo bebe ni El Chabota que era el más borracho de los borrachos de Cuatro Caminos.
El vino, para que sepa a vino, tiene que estar hecho a partir de una sola variedad. Lo demás es jugar con ventaja y ponerse de perfil. El vino blanco –no las manzanillas, ni los finos-, además, o son de uva Godello o son de Verdejo y punto. Ahora está muy de modo –y da unas risas oírlo pedir que no veas- eso de me da usted un Rueda pero que sea Verdejo cien por cien. ¿Cómo que sea cien por cien?. Si es Verdejo, es Verdejo; y punto. Si es Verdejo a porcentajes es una puñetera mierda. Lo siento. Sorry, Excuse-moi.
Y si de lo que se trata es de beber un vino blanco de uva Godello excelente; puro; auténtico y sin mezclas bastardas, pues se pide un Tres Racimos de la variedad Godello, seleccionado en cepas con cargas que no excedan de tres racimos y elaborado de forma artesanal y tradicional en barrica por mis muy queridos amigos Juanín Martínez Yebra y Misericordia Bello. Es un vino limpio, fresco, brillante, equilibrado, con una grandísima persistencia de frutas verdes en la boca, adornadas con un suave toque de madera noble.
Pues este vino, lo toma usted a un precio razonable, baratísimo si tenemos en cuenta la calidad-precio y no se deja usted tangar por este Lapolla, o Lapola 2008 que, además y según dice el cronista, le van a levantar 16 pavos por la botella.
Estos galegos… Los mariscos irlandeses; los pulpos de la costa de África; el vino de vaya usted a saber cuántas mezclas; la ajada con pimentón de La Vera, aceite de Jaén o Toledo y el ajo de Chinchón; la empanada de Telepizza y el queso… de tetilla –como si el resto de quesos no salieran de pezón alguno-.
Lo que yo les diga, estos nos suben los impuestos, nos largan del puesto de trabajo y encima estamos tan contentos porque nos hemos librado de Zapatero. Te digo yo…

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10 Respuestas a “EL GODELLO Y LA GASTRONOMÍA GALLEGA

  1. Jose maria

    !leches la que se va a armar cuando vengan por aqui la molinera y la cocinera!. Ademas de otros gallegos en el buen sentido de la palabra.
    !y a mi que me gusta el Alvariño!.

  2. Alegría

    Mire querido Soria, estoy completamente de acuerdo con usted en que esas mezcolanzas de uvas, de aquí y de allá, que tan de moda se están poniendo, desvirtúan nuestros vinos.Yo no he catado ese Lapola que promociona el ABC, y que vete tu a saber quien lo está produciendo (pues hasta Antonio Banderas se ha metido a viticultor), pero sí he bebido y disfrutado buenos Godellos en Valdeorras y sin pasión galega le aseguro que a mí me gusta más que el Verdejo de Rueda. De todas formas, igual que nuestro Navegante, yo prefiero el Alvariño, aunque en los últimos tiempos mis parientes enólogos me quieren convencer de que están
    saliendo unos Ribeiros maravillosos, o sea que ya no me van a producir acidez.
    Lo que sí me fastidia de su “crítica” a nuestra gastronomía, es el desprecio con el que trata nuestros quesos….¡hombre don Soria un poco de por favor!. Los quesos gallegos son tiernos, mantecosos, ligeros y además no atufan, cualidad que es muy importante cuando una quiere llevarlos en el bolso demano en la cabina. Ya verá usted el queso de Arzúa que le voy a hacer llegar.

    • No se trata de criticar los quesos. De hecho ni creo que sean quesos. Si acaso un requesoncillo o una cuajada espesa. El queso echa para atrás de tufo y si no son El Caserío. Ese Arzúa se verificará… con un Godello de Juanín. ¡Faltaría más!.

  3. Alegría

    y confieso, el vino blanco que a mi me chifla más de todos no es gallego. A mi me gusta el Barbadillo de Cádiz para tomar con el marisco. Para gustos hay colores.

  4. Venancio Buesa

    Estimado Mr Soria,

    con el debido respeto que se merece un exjugador de voley de primera (de primera de la buena no de la B como yo), creo que le ha salido la vena fundamentalista vinícola en este post. Yo, que no entiendo de vinos, creo humildemente que de las mezclas pueden salir cosas buenas, por ejemplo el café con leche o el chocolate con churros. Y mezclar uvas no parece gran delito si al final la levadura lo fermenta todo. A este paso, le va usted a mirar el Rh al tintorro.

    Y el queso gallego entra bien, tan blandito, al contrario que otras cosas. No le pida usted peras al olmo ni maduraciones largas a un gallego. Me conozco el paño, yo soy una mezcla de gallego al 50%.

    Amables saludos

    Venancio

  5. Hablando de mezclas, solo le ha faltado decir, el gorrino y el pimiento, la rosa y el gorrino y así un sin fin de ejemplos conocidos.

    • Jose maria

      ?Don Alex? como va el pato? ya le estan enfermando bien para la casuelete?

  6. Venancio Buesa

    Con gorrinos y pimiento (pimentón) se hacen los chorizos. Son estupendos, muchas veces mejores que el mismísimo jamón. Pero yo no estoy pensando en nadie, que por aquí circula mucho malpensado….

    saludos

    Venancio, comedor de chorizos

  7. Bien don José Maria, el pato va muy bien. Lo único, es que este pato no servira para el foie gras, sino para el confit, que no es lo mismo. Te recuerdo que el cassoulet no solo lleva pato, además de eso lleva codillo, panceta, aguja, salchicha, tomate, zanahoria, cebolla, clavo, ajo, apio, perejil, pie de cerdo, hueso de jamon, sal, pimienta y sobre todo mucho cariño a la hora de hacerlo. Para que te hagas una idea, el cassoulet requiere más de 4 horas para hacerse.