THE BASQUE CULINARY CENTER

El diario El Mundo, en su edición electrónica correspondiente al día de ayer, nos ofrecía un espectacular informe basado en un estudio de PwC –que no es un tipo de plástico para hacer ventanas- sobre las estrategias de los restaurantes ante la crisis. En el mismo se analizan las novedades de diversos grupos de restauración para recuperar a esos clientes que han decidido cocinar en casa antes que salir fuera y ver cómo un camarero, tras una comida más o menos bien cocinada te presenta una factura en la que lo primero que dudas es si se corresponde con el precio de lo que has comido o se trata, en realidad, de contribuir al pago de la vajilla completa y los seguros sociales de la totalidad de empleados, por un par de pintxos y una caña de cerveza.
Llama la atención que el estudio esté más dirigido al sector de currinchis que comen en la oficina que al de las personas que salimos un día a la semana con la legítima –o el legítimo- y un par de colegas. Otra de las curiosidades es que se analizan diversos restaurantes de comida “rarita”: Viena Capellanes, VIPs, McDonald, 100 montaditos, etc. y no Casa Paco, mesón El Albóndigas y restaurantes de este tipo.
El caso es que, al parecer, los españoles hemos disminuido nuestras salidas a estos locales en más de un 52% y, cuando lo hacemos, controlamos la comanda para evitar asaltos a la hora de pedir la factura. Gastamos, dicen, un 9% menos. Por ello estas empresas han decidido, según informa PwC, “renovarse o morir”. ¿Y cómo piensan renovarse para no morir?, pues como corresponde a los españoles que saben distinguir un gourmand de un gourmet con un corner experimental; a base de caterings; free standings; un sector casual dining; creando un VIPSmart; sirviendo hamburguesas h3; a través del cuponing; con planes low cost; Just Eat; etc. ¿A que acojona?.
Algunos, como me pasa a mí, pensarán que apañados van si tratan de sustituirme una buena pepitoria de gallina, un cogote de merluza al horno o un buen arroz en caldero por esta fast casual dining cuponing, ya sea en low cost, en just eat o en la forma en que se les ocurra.
¿Pero qué coño está pasando en este país con la sensatez?. Hemos pasado de las gachas al sushi y del ¡Manolo, otra de oreja! al casual fast food sin tan siquiera sacudirnos la caspa del hombro. Nos ha entrado la fiebre del converso gastronómico y, mientras alabamos la dieta mediterránea –esa especie de panacea que ha sido el ariete de toda esta mierda- nos empanzamos con menús en los que una lámina de jamón se oculta entre un microchusco de pan al que llaman montadito. ¿No se ha parado nadie a pensar qué es lo que ha comido en uno de esos 100 montaditos tras un par de horas de rellenar un papelito como si fuera una quiniela?. Pan; mucho pan semicongelado y apenas una untadita de queso o sobrasada con una lámina de fiambre tipo pan de oro y una tira ridícula de pimiento del piquillo. Es verdad, todo hay que decirlo, que si te comes diez de esos pintxos de “pan con pan” la sensación es de hartazgo y sólo te ha costado diez euros; pero es que con diez euros te haces un bocata en casa de levantar la boina. Eso sí; a esto lo llamamos bocata y no casual food. ¡Bastos que somos algunos!.
La nouvelle cuisine, la cocina de autor, la cocina molecular, la cocina mediterránea… zarandajas de cuatro mangantes que, parapetados tras sabrosísimas subvenciones y a través de programas de media hora en televisión han hecho un daño irreparable a la cocina tradicional. Cuando en una sobremesa gira la conversación –de forma irremediable- a la cocina real, la auténtica, todos coincidimos en que sí…, que está bien…, pero que donde esté una buena fabada, una paella con sus bichitos, un buen puchero que se quiten estas “delicatessen” impronunciables. Pero al final, y como siempre, terminamos yendo a un mierdafood de estos. Es el portazgo que hay que pagar por ser muy modernos y actuales.
La muy noble y leal ciudad de San Sebastián –no se me rían que les estoy vigilando ¿eh?- ha sido la localidad elegida para que el Estado opresor ponga la guirigalla de todos los españoles en un invento que denominan Basque Culinary Center -¿es que ya no importa el euskara?- y cuyo objetivo es: Garantizar la continuidad de la cocina vasca y española (con perdón) como polo de alta cocina y de innovación en el futuro, mediante la formación de profesionales cualificados y la proyección Internacional del País Vasco y España (otra vez con perdón) como meca de la alta cocina mundial. ¿Y por qué, se preguntarán ustedes, en el País Vasco?. Pues por que es el no va más de la gastronomía mediterránea; por ser una cocina auténtica; sin mezclas; pura y sin contaminar. ¿Y cuál es el pilar sobre el que se sostiene esta nacionalcocina?. El aceite de oliva; ¡claro!. Ah, ¡acabáramos!, el que proviene de los olivos de la serranía de Llodio, ¡no te jode!…
Good morning, sir. Do you know the spanish cuisine?. Yes!, of course. Tell use a plate, pleased. Paela. Paela and sangria y olé. ¿Y los txipirones a lo pelayo? ¿Y el marmitako? ¿Y el zurruputun?. No, not that. ¿Y la purrusalda? ¿Y la salsa verde?. No, not that. Jamón. Paela y sangría. ¡Ah, claro!. Entonces a usted lo que no le gusta es la proyección internacional de la cocina vasca; lo que viene siendo el Basque Culinary Center. No, pleased. I’m the jamon, paela, sangría y spanish omelett. ¡Que no, mister!, que es que ustedes no entienden esto de la gastronomía de proyección internacional. Si lo que a ustedes les gusta no es la tortilla española, ni la paella, ni la sangría, ni el jamón de Jabugo; a ustedes lo que les gusta es la deconstrucción del huevo insuflado con dióxido de carbono y una guarnición de brotes de cardo borriquero transgénico. No, not. I like the paela, and sangría. The Jabugo jambon, the spanish omelett, the gazpacho andalúz and stff gets you is the ass.
¡Andá Patxi lo que me ha dicho!.
¿Qué te ha dicho Karlos?.
Pues que me meta la cocina innovadora y de futuro por el mismo ojete.
Es que estos guiris, Karlos, no han comido caliente en su puñetera vida.
Va a ser eso… seguro.

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Una respuesta a “THE BASQUE CULINARY CENTER

  1. Jose Maria

    D. Angel, despues de la ignominia de ayer en S. Sebastian, la verdad que estas cosas como que importan menos, aunque me uno a su ultimo parrafo que se metan por el mismo ojete la declaracion de S. Sebastian. los asesinos, sus amigos, los caraduras de los mediadores y los compañeros de viaje socialistas.
    perdon por la mala expresion pero no estoy indignado, estoy furioso.